Para casi todo el mundo, Venezuela sigue siendo una gran desconocida. País de mujeres bonitas, ganadoras sucesivas de premios mundiales de belleza -era lo que ofrecía el capitalismo en su visión mercantilista de todas las cosas-, como atractivo característico de un país rico en reservas petroleras y de otros minerales, pero -secreto- guardado por las grandes transnacionales, mientras lograron tener el control y apropiación ilegítima de las mismas, antes de la llegada de HugoChávez a la Presidencia de la República.

Con  Chávez se inaugura, en el año 1999, una nueva era para la democracia venezolana. De representativa pasaría a ser participativa y protagónica para el pueblo todo y, en particular para los sectores más excluidos de ese país, enclavado geográficamente al norte de suramérica, en la zona del Caribe. El Presidente Constitucional Hugo Chávez, elegido masivamente en diciembre de 1998 por el pueblo venezolano, emprendería una serie de transformaciones apuntando a la raíz del Estado dependiente que era controlado directamente con el calificativo de patio trasero de los Estados Unidos de norteamérica, asiento del ejercicio arbitrario de su poderío y, del pensamiento único, como  forma de dominación mundial.

El presidente Chávez convoca, casi inmediatamente de su llegada al poder, a la conformación de la Asamblea Nacional Constituyente y con ésta, trabajando al lado del pueblo venezolano, se da una nueva Carta Magna, bajo el nombre de Constitución de la República  Bolivariana de Venezuela, la cual sería la nueva carta de navegación para la ruta soberana de un país que volvía sus miradas y reflexiones hacia sus pueblos originarios y al pensamiento de sus libertadores, con Simón Bolívar a la cabeza y una trilogía de referencias históricas que incluyen -además del Libertador o “Padre de la Patria”, como llaman a Simón Bolívar en ese país- también a Simón Rodríguez y a Ezequiel Zamora.

Esa Venezuela que ha recorrido 19 años de gobiernos bolivarianos y, ahora también, chavistas, es presidida constitucionalmente, en estos momentos por Nicolás Maduro, un obrero del ramo de servicios en transporte, militante revolucionario, fiel acompañante del Comandante Hugo Chávez desde sus inicios al frente de un movimiento popular y político, compuesto por una población civil y militar que se reivindicaba en tanto que Bolivariano y propulsor de la V República -como opción político-cultural de gobierno- que contribuyera a dotar a su pueblo de la mayor suma de felicidad bienestar para todos, tal como lo expresara el Libertador Simón Bolívar en el famoso Congreso de Angostura, instalado en Venezuela el 15 de febrero de 1819.

Para conocer mejor y hablar de ese país en vivo, desde su propio territorio, he contactado con Iván Padilla Bravo, actual director y fundador del semanario culturalTodasadentro  -versión digital e impresa con 14 años ininterrumpidos de circulación- , conductor del espacio diario radiofónico Todasadentro en Radio (www.albaciudad.org) y de la entrevista semanal que se transmite por la estatal señal de Venezolana de Televisión todos los sábados, con el nombre de Tv Todosadentro. Ivan Padilla Bravo, es un buen amigo desde hace muchos años. Nos conocimos en encuentros de Red de Redes en Defensa de la Humanidad a la que yo tambien pertenezco.  Ha ocupado responsabilidades gubernamentales al lado del entonces presidente Hugo Chávez. Es miembro y militante del Partido Socialista Unido de Venezuela, impulsor, junto a otras organizaciones políticas venezolanas, de la candidatura presidencial, para un segundo período constitucional, de Nicolás Maduro Moros.

 

-Cómo ves las elecciones a celebrar… ¿Control Internacional? ¿Previsión?

-Control nacional, soberano y en absoluta paz. Venezuela es un país independiente y soberano, no acepta injerencias de ninguna potencia extranjera y lucha, incansablemente, por derrotar en el campo hegemónico al pensamiento único que impone el capitalismo a través de sus operadores políticos, de inteligencia y militares, concentrados en Estados Unidos y el Estado sionista de Israel, además de los aliados en la Unión Europea y en países de Nuestramérica que hoy son controlados por dictaduras derechistas que se disfrazan de democráticas, como Brasil, Colombia, Panamá, Guyana y otros como Perú, Argentina y ahora también Ecuador.

Las elecciones que celebraremos este 20 de mayo están orientadas a escoger al Presidente de la República Bolivariana de Venezuela y a las/los integrantes de los Consejos Legislativos regionales y municipales -ayuntamientos- en todo el país. La convocatoria fue hecha por insistencia en el adelanto del proceso comicial, solicitado por la oposición venezolana, la cual pretendía convertir en un plebiscito o una posibilidad de revocatoria -que, por cierto, no solicitaron a tiempo, tal como lo contempla nuestra Constitución-. La Asamblea Nacional Constituynte acogió la propuesta y solicitó por ante el Poder Electoral -CNE, Consejo Nacional Electoral, que en nuestro país es un poder autónomo al Ejecutivo, tal como lo son los restantes Poderes del Estado- la convocatoria a elecciones que, definitivamente están pautadas para la fecha indicada: domingo 20 de mayo de 2018. Al candidato para la reelección, Nicolás Maduro, le acompañan en su postulación, además del PSUV, el Partido Comunista de Venezuela (PCV), Patria Para Todos (PPT), la Unidad Popular Venezolana (UPV), Tupamaros, Somos y ORA (una agrupación política confesional cristiana), entre otros. Además, 18 partidos políticos y “más del 90% de las organizaciones con fines políticos legales en Venezuela presentaron en su momento a los autorizados para postular”, según informó en su oportunidad Tibisay Lucena, presidenta del Consejo Nacional Electoral Electoral venezolano.

 

-Convocatoria que llega tras presiones y actor violentos…

Sí, es importante destacar que estas elecciones se convocan en Venezuela luego de un período de presiones desestabilizadoras y actos terroristas que estuvieron abiertamente alentados desde los Estados Unidos por el gobierno de Donald Trump y organismos como el Pentágono, la CIA y el Comando Sur, a través de “fuerzas aliadas” provenientes fundamentalmente de agrupaciones paramilitares del narcotráfico colombiano y de otros países vecinos al nuestro. Venezuela, convoca en paz y para la paz, pero es evidente que el guerrerista, fabricante y vendedor de armas, Donald Trump, tiene un claro interés por sus negocios y por los que  beneficien a las transnacionales de la guerra y del petróleo, fundamentalmente.

 

-¿Cómo está el ambiente preelectoral, puede ser movido?

Las elecciones se desarrollaran internamente, en un clima festivo y de absoluta paz, pese a las tensiones generadas por la guerra económica declarada unilateralmente contra el pueblo venezolano, guerra que ha agudizado el desabastecimiento de alimentos y medicamentos, la hiperinflación inducida, el encarecimiento casi cotidiano de los productos de primera necesidad y de los servicios que no están directamente bajo la responsabilidad del Estado, como es el caso de un importante porcentaje del transporte público terrestre y también aéreo, en manos de privados. La paz, en Venezuela, ha sido una significativa conquista que se viene forjando durante las casi dos décadas de gobiernos bolivarianos. Primero con Chávez quien nunca dejó de ser el blanco de los más duros ataques y vícima de un golpe de Estado en su contra, que lo depuso del poder en abril de 2002, pero que en menos de 47 horas fue restituido en el mismo por el bravío pueblo venezolano y, en la actualidad, con Nicolás Maduro, a quien mediáticamente se le endilgan los más duros calificativos (o descalificativos) al tiempo que se le despliegan ataques -fundamentalmente desde el exterior- para tratar de eliminarlo, mediática, moral y hasta físicamente por las fuerzas imperialistas y sus aliados lacayos en nuestro propio territorio.

 

-Perspectivas, como será el dia 20…

Nuestras elecciones se desalloran en paz, con mucha convicción de vencer y continuar adelante con las políticas sociales del gobierno del presidente Maduro, las cuales han de conducir a la consolidación de un Estado de nuevo tipo, tal como lo contempla nuestra Constitución de la República Bolivariana de Venezuela: multiétnico, pluricultural y democrático con la participacion y el protagonismo pleno de nuestrro pueblo. El 20 de mayor acudiremos, alegres y en paz, a nuestros comicios, ratificaremos a Nicolás Maduro en la Presidencia y la Revolución Bolivariana entrará definitivamente en una nueva era para la independencia definitiva y la consolidación de la Patria socialista.

 

-La última vez que estuve en vuestro país fue tras la muerte de Chávez. Conocí a Maduro en un encuentro de Intelectuales y artistas en Defensa de la Humanidad. Hablé con la gente en las calles. Contaban lo mismo que había escuchado en la Cuba de Fidel: nunca tuve zapatos hasta la llegada de Fidel. Nunca imaginé que mis hijos llegarían a ser médicos y, tengo una hija médico y un hijo ingeniero. Se lo debemos a Chávez…

-Y es verdad. Se lo debemos a Chávez quien asumió un liderazgo histórico trascendental y único, que lo llevó a entregarse completamente por su pueblo y a entregar, tempranamente, hasta su vida.

Se lo debemos hoy a su hijo político, Nicolás Maduro, quien también defiende integralmente a nuestra Patria en la sucesión de un liderazgo heredado de Chávez. Pero, yo diría más, se lo debemos a nuestro pueblo, rebelde, incolonizable, constante, tabajador y patriótico, con más de 200 años de resistencia y lucha por nuestra verdadera y definitiva independencia. Hugo Chávez supo  gobernar obedeciendo a su pueblo y Maduro hace hoy lo mismo. Se trata de líderes muy especiales, con una identificación de clase proletaria muy clara y de la que no han renegado ni reniegan jamás. Esa es la característica fundamental de quienes lideran el proceso revolucionario bolivariano en Venezuela, pero que ha servido como esperanza global para otros pueblos de Nuestramérica y también del mundo. Pueblos que entienden que sí podemos, que sí es posible vencer en la construcción de un mundo mejor, de igualdad, de justicia y que no se parezca en nada a las miserias y el egoísmo que caracteriza al sistema capitalista. Ahora todos somos Chávez. Y esta no es una huera consigna sino una  realidad. Una realidad que encabeza nuestro presidente Maduro y que cada venezolana, cada venezolano, hace suya con una fuerza siempre mayor…

 

-Pero por el mundo los medios pregonan otra cosa. El poder mediático ha invadido los criterios colectivos y ha sembrado una especie de subordinación a la idea de que estas elecciones están perdidas o que, en todo caso, son “fraudulentas”, por lo que deben ser desconocidas por la “comunidad internacional”.

-Usted sabe, tanto como yo, que eso de la comunidad internacional es una santa alianza entre poderosos que no hacen sino defender sus intereses de clase y tienen la vista puesta en un país con la dignidad que tiene el nuestro. Venezuela, además de su noble y bravío pueblo, también está dotada de riquezas naturales únicas: las mayores reservas mundiales de petróleo, minerales como el oro, cobre, litio y coltán en grandes cantidades, tierras fértiles y productivas únicas, bosques incomparables y reservas acuíferas capaces de atender la vida toda en el planeta si las sabemos conservar, administrar y distribuir con criterios de igualdad, solo imaginables en socialismo, solo imaginables en comunismo, donde la producción debe hacerse según las capacidades de cada quien, mientras que la distribución y el consumo según las necesidades de cada cual, que son los principios de la verdadera igualdad, tal como nos lo señalara ese viejo bicentenario llamado Carlos Marx. Así que entonces respondamos como Quijote: ladran… significa que cabalgamos.

 

-Por suerte, podemos desmentir muchas calumnias pero, siempre suena el mismo run run. ¿Cómo se siente el pueblo raso ante tanta ambición y mentira ajena, con gran escasez de lo elemental, debido al desabastecimiento de productos básicos que sufre el país. ¿Cómo subsanar?

-El verdadero mentis se siente y vive en el corazón profundo de nuestro pueblo. La guerra económica, la que golpea nuestros estómagos y debilita nuestros ya mermados bolsilllos por causa de la inducida hiperinflación, la desaparición o encarecimiento desmedido de los medicamentos (sobre todo los de uso prolongado o de por vida, para atender ciertas patologías), la carestía de los bienes en general, son una dramática realidad, es inocultable, duele. Pero lo más significativo e inocultable es que nuestro pueblo trabajador, el más humilde, el que se reconoce en todos los logros de inclusión social que nuca había tenido, los defiende porque son suyos y los serán para siempre, gracias a la mediación de Chávez y hoy de nuestro presidente Nicolás Maduro. Los defiende y los va a defender, no sólo en estas elecciones sino en todo cuanto nos falta por recorrer en el camino de profundización de esta revolución que es liberadora, que es independentista y que es para siempre.Venezuela no es la sumatoria de apagadas voces agoreras que por el mundo pregonan y apuestan al caos y al fracaso de nuestro proceso. Es el bullir de un pueblo que no se detiene, que cada vez está más firme de los logros alcanzados, de los que ahora se nos pretende arrancar y de los que están llamados a consolidarse por nuestra perseverancia en la Revolución Bolivariana como verdadera esperanza para la humanidad. El pueblo llano, mi querida amiga, es el más convencido de que el camino es éste. En Venezuela no habrá vuelta atrás. Y, a las mentiras de la mediática proimperialista, a quienes inventan cotidianamente los fake news para actuar, desprestigiar e intentar desmoralizar, les ratificamos que aquí hay un pueblo digno, firme, moralizado y dispuesto, no solo a seguir luchando sino a vencer, sin más opciones que la de vencer, tal como lo proclamó el revolucionario soldado venezolano José Félix Ribas en medio de la Batalla independentista conocida como de La Victoria: ¡No podemos optar entre morir o vencer… necesario es vencer!

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