Pasaron ya dos años de la muerte del Fiscal Nisman, quien días antes había anunciado públicamente su investigación acerca del acuerdo alcanzado entre la República Argentina y la República Islámica de Irán que, a su entender, se basaba en el intercambio de combustibles por impunidad. Argentina dejaría de perseguir a los acusados de haber planeado el atentado a la mutual israelita en Buenos Aires y a cambio recibiría el restablecimiento de las relaciones comerciales con el régimen de los ayatolás.

El fiscal que encabezaba la mayor denuncia contra un funcionario en los 32 años de democracia (y en los dos posteriores también), donde acusaba a la entonces Presidente de la República Cristina Fernández y algunos de sus funcionarios y colaboradores de encubrir el atentado, apareció muerto en el baño de su departamento el día anterior a explicar a los diputados nacionales las razones de su denuncia, y rápidamente hubo quienes quisieron instalar la teoría de un suicidio que, poco a poco comenzó a desvanecerse. Según afirmara en sede judicial el ex director general de Operaciones de los servicios de inteligencia argentinos ‘Quisieron simular un suicidio y lo simularon mal: el baño lo eligieron para el ruido, es el lugar donde debe aplicarse más el ruido del disparo’.

La justicia ¿investigó? por dos años qué ocurrió por esos días en el departamento del Fiscal y las causales de su muerte y aún no ha llegado a dilucidar lo ocurrido. Parece que son más más quienes quieren saber qué ocurrió, pero parecen ser más poderosos quienes quieren que no se sepa.

Así lo dejó entrever Damián Patcher, el periodista que tuvo la primicia y difundió a través de Twitter que algo había ocurrido en la Torre Le Parc, cuando en una entrevista reciente manifestó que aún no puede terminar su exilio en Israel porque considera que aún no tiene garantizada su seguridad en Argentina, y a tal punto llega su preocupación, que tampoco está dispuesto a declarar en la Embajada Argentina en Tel Aviv por sus temores.

En medio de todo esto, como decíamos, se suceden las sospechas que indican que se quiso simular un suicidio y un rápido cierre de la investigación de la muerte pero que algo no quedó bien atado, algún cabo quedó suelto… y pareciera ser que muchos no logran tomar la real conciencia de la gravedad de la situación… un Fiscal de la Nación denuncia a la residente de la República, días después aparece muerto en el baño de su casa y dos años después la Justicia aún no puede saber qué ocurrió… la situación es extremadamente grave.

Pero afortunadamente no todos eligieron el camino del inmovilismo, hay quienes pese a todo han seguido adelante con la investigación o estimulándola, y de a poco comienzan a saberse nuevos hechos, nuevas pruebas que profundizan las sospechas en torno a que Nisman no se suicidó. El accionar de los investigadores en el departamento, la presencia del entonces Secretario de Seguridad Sergio Berni en el escenario de los hechos, incluso antes que llegaran las autoridades judiciales, o las declaraciones de quien realizó el procedimiento ya dejan de ser meras anécdotas de lo ocurrido para convertirse en piezas centrales para entender qué le ocurrió a Alberto Nisman.

Ya no sirven las puestas en escena judiciales ni mediáticas, ya no sirve la imagen de la ex presidente en silla de ruedas para pretender mostrar que pese a las dificultades seguía adelante, ya no alcanza el pretender hacer como que se hace, hoy es necesario hacer cosas concretas y hacerlas ya.

La sociedad argentina exige justicia, sólo sobre esta base se podrá reconstruir el país. Sin venganza, sin persecuciones, sólo aplicando el derecho. En el pasado Argentina fue un ejemplo por responder con la Justicia a algunas de las peores atrocidades de su historia, hoy una vez más la justicia tiene la posibilidad de estar a la altura de las circunstancias y colaborar para que, como dijera el entonces Fiscal Strassera este tipo de acontecimientos no se repitan nunca más.

En un país en donde aún no se sabe cómo fue la muerte de un ex Presidente la Nación, para quien primero fue un accidente y más de dos décadas después es un atentado, en dónde se hizo explotar un polvorín militar y con él gran parte de la ciudad que se desarrollaba a su lado para encubrir el faltante de material bélico generado tras el tráfico de armas a Ecuador y Croacia, una vez más se vuelve la vista hacia la Justicia, ella será la encargada de dar la respuesta… ¿Será Justicia o intentarán ‘suicidarla’?

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