Horrorizada me he quedado al conocer que cerca de mi hogar hay dos residencias de mayores donde ni se atiende ni se alimenta a las personas mayores como merecen. Ni tan siquiera cumplen con los mínimos que exige la ley.

Pero lo más preocupante, incluso tras saber que en uno de estos centros se dejó casi morirlo hizo 14 días después de ingresar en el hospital– deshidratada a una anciana vulnerable y dependiente- es que, a estas horas, y a pesar de saber lo que sabemos, la Junta de Castilla y León no haya cerrado ambos centros.

Quédense con el nombre: Bellavista. Este es el nombre comercial de las dos residencias de Babilafuente y Castellanos de Moriscos, que hoy siguen atendiendo ancianos en Salamanca. Y recuerden que, si no lo hacemos ya, si no luchamos hoy por la dignidad y respeto a nuestros mayores vulnerables, algún día en nuestra sociedad envejecida, seremos cualquiera de nosotras o nosotros a los que nos tocará vivir sin dignidad.

Chicote – que nunca fue santo de mi devoción- y el equipo de su nuevo programa en La Sexta se han convertido en mis héroes. Y me avergüenzo de haber tenido tan cerca a gente que sufre y no haberme enterado a tiempo para denunciarlo y evitarlo.

Y, desde hoy, llamaré cada día a Servicios Sociales, a esos dos malignos geriátricos-No merecen otro nombre- y donde haga falta para que no vuelva a faltar de nada a esos mayores.

Porque se nos ha olvidado, ¡que frágil es la memoria!, que el Estado de Bienestar en nuestro país llegó gracias a ellos, a nuestros mayores, que con sangre, sudor y lágrimas -desde una posguerra atroz y cruel- reconstruyeron un país herido en su esencia, pobre y sin esperanza.

En esos dos centros de Bellavista falta comida, personal, hay ausencia de menús de calidad y hasta añaden agua y espesante para que el puré llegue a todos los residentes.

¡Repugnante!

Para valorar nuestra sociedad, habría que hacer un análisis intenso de cómo tratamos a nuestros mayores.

Hagámonoslo mirar y evalúen. Pues eso: Muy mejorable.

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Directora Diario16.com Periodista en cuerpo y alma, licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco, tras 15 años en medíos de comunicación, creó Comunica2 con su compañero de vida y también periodista, Sergio Arestizabal, para demostrar que otra forma de comunicar es posible. Tras sufrir censura y presiones de los poderes públicos en el ejercicio de su profesión, hoy es libre. Durante años ha asesorado personas y empresas en crisis o injustamente juzgados por la opinión pública y publicada. Hoy tiene el reto de que el Periodismo abra un profundo debate interno sobre cómo recuperar la honorabilidad de aquellas personas a las que por error enturbió su imagen pública. Inconformista y crítica, como debe ser una periodista.

1 Comentario

  1. Buenas tardes. Agradezco que estés comprometida con éste nuestro problema; soy Lucía Santos Pérez,la hija de la mujer fallecida en la Residencia de Castellanos de Moriscos. Mi madre no era una anciana sino que tenía 58 años, con Alzheimer avanzado 🙁 . Estuvo tan sólo 14 días en ese horrible sitio y al día siguiente se entrar en el hospital en estado de coma, murió. Solamente quería rectificar esos datos para que tengas la información ajustada por completo a la realidad, pues es de entender que de un medio a otro al final se acaba distorsionando. Muchas gracias, de corazón.

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