Los dos han conseguido arruinar electoralmente a sus partidos gracias las políticas austericidas que, en su día, les impuso la todopoderosa canciller Merkel y que ellos asumieron con obediencia absoluta, sin discutirlas. Tanto Hollande como Zapatero promovieron unas reformas laborales, con severos recortes de los derechos de los trabajadores, que fueron contestadas por los sindicatos hasta la huelga general, en el caso de España. Hollande, con su primer ministro franco-hispano-catalán, Manuel Valls, han llevado a la irrelevancia al Partido Socialista en el panorama político de Francia y lo han dinamitado hasta tal punto que no tienen la más mínima posibilidad de aspirar a la Presidencia de la República por primera vez en muchos años.

De las filas socialistas han dimitido dos de los candidatos a la Presidencia: en centrista Macron y el radical de izquierdas Mélenchon, después de que Valls aspirara sin fortuna en las primarias a ser el candidato oficial apoyado por el propio Hollande. Del candidato socialista, Hamon, el que derrotó a Valls, ahora hundido en las encuestas, no se tienen noticias.

La trayectoria de Zapatero desde su última legislatura en el gobierno, tampoco tiene desperdicio. Congeló las pensiones y el sueldo de los funcionarios por imperativo de Merkel, a la que fue más leal que a sus electores. Eso además de la citada Reforma Laboral y alguna que otra gracieta más, como la reforma de la Constitución pactada con el PP con nocturnidad y alevosía, para darle prioridad al pago de la deuda. Un prenda, vaya.

Luego le cedió el testigo al bueno de Rubalcaba, que fue a las elecciones como se va al matadero, sabiendo que las posibilidades del PSOE eran mínimas. De ahí en adelante, la caída por el barranco elección tras elección, aunque oficialmente para el aparato del partido, la culpa de todo la tiene Pedro Sánchez, claro.

Desde su plácido sillón del Consejo de Estado, Zapatero ha movido los hilos para dinamitar el modelo de PSOE que no les gustaba, con la ayuda inestimable de Felipe González que también dejó un partido maltrecho. Dicen que Zapatero fue el muñidor del derrocamiento de Sánchez, después de que había ganado la Secretaría General en primarias y en un congreso, con el beneplácito de la propia Susana Díaz que estaba confortablemente instalada en su sultanato de Andalucía.

Dicen también que el propio Zapatero ha sido el promotor de la candidatura de la sultana a la Secretaría General del PSOE, con el apoyo de todas las viejas glorias, como se vió en su puesta de largo para anunciar su candidatura, en un macro evento que no se sabe quién o como lo ha pagado.

Antes de que llegue el momento de elegir, el PSOE está dinamitado desde el punto y hora de la abstención a la investidura de Mariano Rajoy, frente al NO es NO de Sánchez y su gente. Y veremos lo que puede pasar si, finalmente, Susana Díaz es elegida secretaria general, con la sospecha que hay de manejos y presiones para evitar que lo sea el defenestrado Sánchez.

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2 Comentarios

  1. como se dice en el articulo, dos de los candidatos han huido del partido socialista, y han huido porque de ser candidatos por dicho partido tendrían que hacer lo mismo o algo peor todavia de lo que han hecho hollande y zapatiestos, ergo personificar los males del partido en dos de sus dirigentes me parece a mi que no es estar mu en la realidad.
    No tie na mas que mirar lo que lan montao a pietro il bello por intentar, y solo intentar, hablar un poquito con los de podemos e izquierda unida

  2. radical de izquierdas dice este, qué cogno es eso de radical de izquierdas?
    la izquierda stalinista podría ser radical, pero reivindicar lo que reivindicaba el psoe en el 82 o la socialdemocracia europea hace quince años parece ser que ahora es ser radical.
    me parece que mas que llamar radical a la izquierda habría que llamar a otros que tiempo ha abandonaron sus principios y compromisoos sociales pa abrazar el liberalismo, de otra manera.
    Pero de lo que se trata es de desprestigiar al adversrio con mentiras e insidias y prostituyendo el lenguaje o falseandolo

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