Genocidio. Con ese término calificaron en fechas recientes algunos alcaldes muy de izquierdas a la relación entre nuestros antepasados y América para desmarcarse de los actos conmemorativos del Día de la Hispanidad. No existiría nada que celebrar, por lo tanto. Al contrario, habría que renegar de ese pasado atroz de opresión y exterminio.

Otros políticos, en este caso pertenecientes a partidos de orden, en un encuentro para aunar estrategias en defensa de sus respectivos nacionalismos históricos, determinaron hablar en inglés a los periodistas para no tener que utilizar “la lengua del imperio”.

En ambos casos, se muestra un claro desdén, cuando no rechazo frontal por “lo español”. De este modo, la bandera de España debe ser retirada, escondida o quemada ya que constituye un símbolo de intolerancia y refleja una ideología fascista. Se trata pues de disgregar, de separar, de distanciarse de tronco hispano en cuanto a su historia y por supuesto, de su actual orden político. Tanto es así, que parece necesario sustituir el término Hispanidad por uno nuevo, como Castellanidad, por ejemplo, para dejar fuera a quienes deseen abandonar el grupo. El que, y esto no se puede discutir, formamos alrededor de quinientos millones de personas.

Frente a esta posición, en los últimos años, meses, está volviendo a cobrar impulso la corriente que pretende poner de nuevo en valor los lazos culturales e históricos que nos unen a los hispanos repartidos por todo el mundo.

En esa línea, y como tarea primordial, han surgido obras que constituyen un esfuerzo para desmontar de modo riguroso la llamada Leyenda negra sobre España que ya se comenzara a denunciar a comienzos del siglo pasado. Me refiero a libros como En defensa de España, de Stanley G. Payne o el ensayo Imperiofobia y leyenda negra de María Elvira Roca Barea que tanto éxito ha alcanzado. Almudena de Arteaga y otros destacados novelistas como Juan Eslava Galán vienen desempeñando una labor muy activa contra estas posturas tan extendidas y duraderas en el tiempo.

Asimismo, están cuajando iniciativas como la Jornada sobre la leyenda negra celebrada el pasado 29 de septiembre en San Lorenzo de El Escorial, o la exposición que se va a inaugurar el 12 de octubre en el Rijksmuseum de Amsterdam en colaboración con el Instituto Cervantes con la intención declarada de combatir estas difamaciones históricas precisamente en el lugar en el que tuvieron hace siglos su origen.

Incluso en las redes sociales se han creado grupos con miles de miembros para denunciar esta corriente tendenciosa contra lo español especialmente arraigada en la cultura anglosajona. También en la red están surgiendo grupos llamados Reunificacionistas, como los que proponen que Puerto Rico se convierta en una nueva autonomía dentro del Reino de España, o los que se manifiestan en un sentido semejante hasta en California.

En definitiva, el día 12 de octubre, con diferentes nombres y en distintos continentes muchos de los que tenemos el castellano como lengua materna recordaremos lo que nos une. Podemos llamarlo Hispanidad o no. Da igual. Lo importante es que continuemos indagando de modo racional en qué consiste.

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