Emoción. Eso es lo que sintió cada fan de Harry Potter (y mira que somos unos cuantos) cuando se enteró de que Harry Potter The Exhibition llegaba al IFEMA de Madrid el pasado sábado… ¡Para quedarse! Bueno, vale, unos cuantos meses, pero si eres un buen friki (como la menda), correrías a sacar tu entrada ipso facto, ¡que 20€ para un mega fan no son na!

Así que allí nos fuimos, primer día de la exposición, primera hora, coche en el parking y nervios a flor de piel.

Nada más llegar… Te encuentras con una pancarta enorme desde la que Harry, Ron y Hermione te miran desafiantes a entrar, ¡y vaya que si entras! Yo entré dando pequeños saltos de alegría que seguramente avergonzarían a mi acompañante hasta límites insospechados… Hasta que vio a la gente disfrazada y agradeció que no se me hubiera ido la pinza hasta tal extremo. Que no es porque no quiera, es porque los disfraces de Harry Potter son muy caros…

El caso, una vez cruzas tres puertas en las cuales (sí, en las 3) te preguntan a qué hora tenías el pase y tú te haces caca porque llegas media hora tarde, llegas. Llegas a un hall donde está el Buick del padre de Ron y una cola al estilo Parque de Atracciones en la que, para gestionar a las masas, hay paradita para hacerte foto en un croma (al final de la exposición elegirás la escena o el paisaje de la saga Potter que quieres en tu foto) y una puerta, así como de barrio inglés.

Cuando la cruzas, una bruja te espera bajo un arco con el Sombrero Seleccionador en la mano. No sé si fue porque la exposición acababa de abrir, pero… ¡La gente tiene horchata en las venas! ¿Qué friki no levantaría la mano al más puro estilo Hermione si le preguntan si quiere que le elija casa el Sombrero Seleccionador? Sí señores y señoras, casi me descoyunto el brazo, porque mereció la pena. En aquella salita anterior a la exposición el Sombrero Seleccionador gritó ¡Gryffindor! Y yo casi me meo encima de la emoción. A ver si tienes suerte y eres uno de los elegidos. Tú hazle ver que eres un frikazo de pura cepa, seguro que te sacan.

Tras esta sala, pasas a otra en la que, de manera muy bien pensada (porque visualmente es una pasada), verás un vídeo de unos 2 minutos de imágenes de Harry Potter… ¡En 8 pantallas simultáneamente! La verdad es que, con el vídeo y la musiquita, se empieza a generar ya un ambiente un poco de magia, pero la parte guay viene cuando termina el vídeo y la pared que tienes al lado se levanta, dando paso a la locomotora del Hogwarts Exprés, rodeada de niebla, mientras un mago te da la bienvenida y grita… “¡Los de primero al fondo, por favor!”.

Y eres libre para zigzaguear entre trajes, objetos y personajes de tu saga de películas favoritas, pasando por las habitaciones, camas y baúles de Harry, Ron y Hermione, hasta llegar a la cabaña de Hagrid y sentarte en su gigantesco sofá, parada obligatoria para la foto de rigor.

Podrás probar tu puntería lanzando una Quaffle, asistir a clase de Herbología y sacar de su maceta a una Mandrágora chillona, y disfrutar de un montón de objetos y atrezo de las películas más mágicas de la historia.

Se hace corto, cuando llegas al final no te lo crees, así que tómate tu tiempo, lee todos los carteles, haz miles de fotos (sin flash, recuerda) y regálate algo en la tienda, que, como fan, te volverá loco entre caramelos de Honeydukes y varitas mágicas que podrás comprar para decorar tu salón e ir gritando hechizos por tu casa. Yo me compré un boli varita de Hermione (emoticono del monito tapándose los ojos).

¡Ah sí! Y si quieres disfrutar de una experiencia ideal para los más peques, o si vas acompañando a alguien, pero a ti lo que viene siendo Harry Potter te la repanpinfla, puedes pillar una audioguía en la entrada para enterarte de lo que irás viendo a lo largo de la exposición.

Cosas positivas…

  • Es barata.
  • Es genial para niños porque no es larga.
  • Luz tenue que te mete plenamente en el contexto.

Cosas negativas…

  • Si has visto la exposición de Watford (Londres) tus expectativas serán demasiado altas y te decepcionará.
  • Se tarda mucho en aparcar.
  • No es tan grande, podían haberla hecho en otro sitio más cercano al centro de Madrid.
  • Los precios de las fotos y la tienda son un poco desorbitados.
  • Prohibidos los palos-selfie, aunque esto casi que debería incluirse en cosas positivas, ¿no?

Si eres un friki de Harry Potter… ¡Corre que ya están casi agotadas las entradas para Navidad! Menos mal que lo han expandido… ¡Hasta el 2 de abril de 2018!

Entradas en Ticketea.

Horario:

  • M, X, J y D de 10.00 a 20.00h
  • V y S de 10.00 a 21.00h
  • Último pase: hora y media antes del cierre.

 

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Mi nombre es Lucía, soy periodista, tengo veintimuchos/casitreinta y vivo en Madrid, esa ciudad que tiene mil rincones para comer, tropecientos lugares para vivir aventuras y cientos de ocasiones de disfrutar de planes molones. ¿Qué te parece si exprimimos juntos la ciudad?
PD: en mis ratos libres devoro comida y lo cuento en mi blog La Patata Caníbal.

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