Han pasado casi 5 años del accidente ferroviario ocurrido en Angrois (Santiago) que se cobró 80 vidas y dejó a 144 personas heridas. Ayer dio comienzo a la Comisión de investigación en el Congreso de los Diputados con la intervención de varias de las víctimas del siniestro.

Por primera vez el maquinista Francisco Garzón, hablará en público y lo hará en la comisión del Congreso que investiga el accidente. Se investiga si el maquinista circulaba con un exceso de velocidad al llegar a Angrois, tras atender una llamada del interventor, está investigado en la causa por imprudencia profesional grave.

Francisco Garzón se ha mantenido en un estricto segundo plano y solo publicó una carta dirigida a las víctimas coincidiendo con el primer aniversario de los hechos.

En su intervención ayer en la Comisión, el portavoz de la plataforma, Jesús Domínguez, ha reclamado que se depuren responsabilidades políticas, al margen de la causa judicial que mantiene a siete personas investigadas: dos altos cargos de Adif, uno de Renfe, tres técnicos de la consultora Ineco y el propio maquinista.

“Tuvimos que ir a Europa para que nos trataran como ciudadanos. La UE con su informe (de la Agencia Ferroviaria Europea) desmontó la verdad oficial que Ana Pastor quiso imponer, diciendo que el maquinista era el único responsable y que el tren no era de alta velocidad”, dijo Domínguez, y acusó a Fomento de querer ocultar la implicación de Adif y Renfe.

Cristina Liras la madre del joven segoviano de 27 años que falleció en ese tren, afirmó que la verdad sobre el accidente se obtendrá en los tribunales, apuntando que en los juzgados sí “hay un rigor, un método y una independencia” que entiende que la comisión no está en condiciones de poder ofrecer.

Liras ha preguntado a los diputados si “saben lo que es perder un hijo por una negligencia que se podía y que se debía haber evitado”. “Espero que no hayan tenido o tengan que pasar por esta experiencia, que es la peor por la que puede pasar una madre o un padre”, les ha dicho.

Liras, ante la pregunta de la diputada de En Marea Alexandra Fernández sobre el trato recibido por el presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijoó, ha denunciado las “patadas que ha dado a las víctimas” –el presidente de la Xunta- la “hipocresía” y “pamema” que fue la entrega de las medallas de oro de Galicia en 2014, mientras se producía una protesta en los aledaños de la Cidade da Cultura de Compostela.

“Fuera había padres y muchos policías frenando que le dijéramos las verdades”, ha recordado la vocal de la asociación de víctimas sobre esa jornada en la que solo ocho afectados aceptaron recoger las medallas. “Los más afectados no acudieron, los que más sufrieron no las querían y se escribió en este sentido a Feijóo”, ha añadido. Liras ha lamentado las “patadas” del presidente de la Xunta a las víctimas y ha criticado su “intromisión en el nombramiento de peritos dependientes de la Xunta en la causa judicial”.

El accidente ferroviario de Santiago de Compostela se produjo el miércoles 24 de julio de 2013 en la curva ‘A Grandeira’ en Angrois, a unos 3 km de la estación de Santiago de Compostela, cuando un tren Talgo Serie 730 que cubría un servicio Alvia con ocho coches y dos cabezas tractoras operado por Renfe Operadora descarriló con 218 pasajeros a bordo, causando 80 personas fallecidas.

El exceso de velocidad por parte del tren implicado —según las cajas negras el convoy redujo, de velocidades inmediatamente anteriores entre 195 y 192 km/h a 179 km/h,​​ y la velocidad máxima de la curva era de 80 km/h— es una de las hipótesis sobre las causas del accidente.

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