Las fundadas dudas sobre la tecnología de la ‘niña bonita’ del grafeno español y sobre la honorabilidad de parte de su cúpula, especialmente el secretario de su consejo, Álvaro Zarza Garcia y su director general y consejero delegado, Mario Celdrán, amenazan su futuro

En julio de 2014 saltaba el escándalo Gowex, la constatación de que la compañía del wifi mágico tenía los pies de plomo, falseaba sus cuentas y mentía cuando hablaba de su revolucionario y difícil de comprender modelo de negocio. Pues bien, salvo por el hecho de que no está cotizada, la situación de la compañía murciana Graphenano empieza a recordar peligrosamente a las aventuras de Jenaro García.

Existen serias dudas sobre una tecnología que prometía la revolución en el mundo de las baterías, pero que no ha cambiado nada, y para
colmo parte de su cúpula directiva se ve afectada por una demanda por estafa que pone en duda la solvencia de sus gestores, especialmente el secretario de su consejo, Álvaro Zarza García.

Es justo señalar que los primeros en destapar las dudas sobre la tecnología de Graphenano fueron los autores del blog Falacias Ecologistas que, en una serie de cinco demoledores artículos, establecieron la teoría de que Graphenano sería, básicamente, un elaborado montaje basado en exagerar cada pequeño avance con el objetivo de conseguir financiación. Una constante huida hacia adelante que llevó a la compañía Chint Electric a invertir 18 millones de euros sin que los hitos tecnológicos que se prometían hayan sido hechos públicos y sin constatación alguna de éxito por parte de la comunidad científica.

La escasez de patentes, el secretismo sobre la tecnología y la incapacidad de mostrar pruebas tangibles de que sus revolucionarios productos existen en realidad han sido parte de una estrategia que ahora está en entredicho.

Fue El Confidencial quien sentó las bases para dudar sobre la respetabilidad del proyecto, al analizar que cosas que la compañía presentaba como certificados eran meros informes técnicos de diferente valía, así como las dudas crecientes por parte de una comunidad científica que no veía por ningún lado el grafeno maravilloso prometido.

“Tienen el mismo problema que todas las empresas de grafeno del mundo: pueden crear grafeno de alta calidad pero sólo a nivel de laboratorio. En cuanto intentan escalarlo a nivel industrial, son incapaces”, señalaban a este medio fuentes bien informadas.

LA PRESUNTA ESTAFA DEL “TRILERO” ALVARO ZARZA GARCIA

Pero fue Diario 16 el medio que puso el penúltimo clavo en el ataúd de la reputación de Graphenano al hacer pública la querella admitida contra parte de la cúpula de Graphenano por toda una serie de delitos, entre ellos la estafa.

En un comunicado publicado a través de Faceboook, Graphenano afirmaba “no estar de acuerdo con el trato informativo que se le da a esta empresa”; y afirmaba que la querella no se ha interpuesto contra la empresa — algo que nunca se decía en el reportaje– sino sólo sobre el secretario de su Consejo, Álvaro Zarza, y que no afecta a la actividad de la empresa.

En realidad, según el texto de la querella a la que tuvo acceso este periódico, en la misma también se acusa directamente de estafa al director general de la compañía y consejero delegado, Mario Celdrán Romero, así como de estos y otros delitos al propio Álvaro Zarza Garcia y al notario Ignacio Ramos Covarrubias, que según este medio “intervino en muchas de estas operaciones y que terminó, aparentemente, siendo socio de Graphenano a través de la sociedad Extremeña de Peles S.L., de la que es administrador único, sin aportar ni un euro”.

Es de hacerse notar que una vez materializada esta operación por el notario Ignacio Ramos Covarrubias , tuvieron la “habilidad” de cambiar de fedatario publico, salvo que olvidaron que el nuevo, además de socio, es cuñado del anterior. En la quererella aparece también la sociedad de inversión Auriga Global Investors, cuyo presidente, Iñigo Resusta Covarrubias, es también consejero delegado y vicepresidente de Graphenano, además de primo del notario implicado y, supuestamente, el máximo beneficiado de estas maniobras.

En resumen, en esta querella se explica cómo Zarza, Celdrán, el notario y su primo, Iñigo Resusta, participaron en una operación destinada a traicionar la confianza de sus socios, llevando a cabo una maniobra de auténticos trileros empresariales y sustraer las participaciones de la compañía a sus antiguos socios, escamados al parecer por la falta de avances . Todo con el fin de vender a los chinos y empezar a lucrarse con el montaje sin obstáculo alguno.

Asimismo, la popular página de tecnología ADSLzone publicaba un interesante artículo en el que queda manifiestamente claro que Graphenano lleva años postergando su revolución. Cita una entrevista de 2014 en Actualidad Económica en la que Martín Martínez Rovira, presidente y fundador de Graphenano, alardeaba de su “material de Dios” y prometía brutales incrementos en la facturación. Sus pronósticos de hace dos años pasaban de elevar la facturación de 700.000 euros en 2013 a 50 millones en 2014, pero sus últimas cuentas presentadas en el registro mercantil, correspondientes a 2014, señalan que la compañía registró unos ingresos de más de 300.000 euros en 2013 y de sólo algo más de 700.000 en 2014.

Sin embargo, fuentes próximas a la compañía consultadas por Diario 16 confirman que no se han cumplido con los objetivos, simplemente, porque la tecnología prometida no ha llegado nunca a concretarse. Nadie ha visto las revolucionarias baterías que iban a transformar sectores como el de la telefonía móvil o el coche eléctrico.

La mayor parte de los anuncios recientes del grupo tienen que ver con el grafeno como aditivo para cosas como pinturas, productos dentales y otros negocios absolutamente tangenciales al de las baterías, que presumiblemente era la base del negocio.

No ayuda la confidencialidad extrema. “Es un tema capital en Graphenano. Sólo los tres científicos que supervisan el proceso productivo están autorizados a entrar en la fábrica de Ciudad Real. La mano derecha no sabe lo que hace la izquierda”, explicaba Martínez a Actualidad Económica, quien afirmaba haber sufrido ataques informáticos para robarle su extraño prodigio.

Ya hace dos años, la autora del reportaje ponía en duda la situación. “Los métodos de producción de grafeno habituales no suelen ser tan opacos”, explicaba Mar García Hernández, profesora de Investigación del Instituto de Ciencias de Materiales de Madrid, que ya catalogaba a Graphenano de “absolutos desconocidos” frente a empresas más convencionales como Graphenea o Avanzare.

Graphenano presumía de no participar en las ayudas de 1.000 millones de la Unión Europea para esta tecnología. No contaba con subvención alguna. Muy extraño, si su liderazgo era tan excepcional.

En su comunicado tras las revelaciones publicadas por Diario 16, Graphenano aseguraba que la demanda presentada contra parte de su cúpula no afectaría a su actividad. Lo que no está claro siquiera es que haya alguna actividad a la que afectar.

Frente a genuinos éxitos de la tecnología y creatividad española, empresas como Graphenano, que prometen el oro y el moro y apenas tiene plomo que ofrecer, suponen una amenaza para la credibilidad de nuestra industria. Si de verdad tienen una revolución que ofrecer, que lo demuestren. Todo lo demás son palabras que se lleva el viento.

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