No está contento, al menos no está especial y excesivamente contento, Scarpa, el bello y genial Scarpa, Gonzalo Escarpa. Aunque sí, claro, sí lo está: ¡estamos celebrando su cumpleaños!

Tampoco es exacto eso. Su cumpleaños será mañana, o en un rato: a partir de medianoche. Pero hoy es su último día, su última noche, sobre la tierra en la que aún tiene cuarenta años.

-Voy a grabar un cedé con todos los mensajes de voz de gente diciéndome que no iba a venir.

Llego tarde, cuando ya han terminado de cenar, a la Taquería Mi Ciudad en la calle Conde Duque, pero a tiempo de escucharle decir, explicar, lo que he escrito más arriba. Tardo en darme cuenta de comprender su estado de ánimo, porque la alegría y las ganas de fiesta me nublan el pensamiento. Así que le regalo un librito, Vuelve a buscarme, y le pido a cuantos están sentados en torno a la gran mesa rectangular, más de catorce que firmen también el libro; hasta al mismo Gonzalo le pido que firme en el libro que es para él.

-¡Impreso en Sildavia! -exclama un tipo de sonrisa enorme y energética sentado a cinco comensales de mí con el libro en la mano.

No le conozco. Aunque luego le conoceré, se llama Luis Noaín, pianista, y una de las almas que interviene en el musical Danvers que se estrena el jueves 18 de enero en el teatro Galileo. Hay al menos tres actores de la obra en la fiesta de cumpleaños porque Scarpa es uno de los directores.

Es la primera vez que alguien se fija que en la mayoría de Haz Milagros en los créditos se permiten el juego literario de tener una imprenta a su disposición en un país imaginario, y tintinesco. Aplaudo al tipo de la sonrisa enorme, agradezco.

Pero hay un montón de gente más interesante, interesantísima, a mi alrededor. Tanto que me paso la noche, primero en la Taquería y luego en el Kraker cazando teléfonos que probablemente no utilizaré nunca, jamás serán marcados, pero resulta estimulante imaginar que sí, que a esa chica que es poeta y profesora de escritura creativa y es capaz de hacer que amanezca en una armadura, Nuria, volveré a verla. Y a Elisa, la guionista que se parece a la escritora más guapa que nunca he conocido en la literatura española: Paula Izquierdo. También a Gabino, que acaba de llegar de México pero no utiliza el guasap, sólo el correo. Y a Paco, que es capaz de convertir un delantal de cocina en una revista-objeto. Y a Manuel del Barrio…. hablo con todos los que puedo y el máximo tiempo que puedo. Les hago fotos y les pido el teléfono: ¡Qué gente tan increíble es capaz de hacer girar Scarpa a su alrededor! Entonces me fijo otra vez en él, le miro de nuevo. Y ahora sí, ese velo de nostalgia, de incomprensión porque sea inesquivable la terrible enfermedad que llamamos tiempo, está en sus ojos, en su postura, en sus movimientos. Está y yo lo veo.

Entonces se escapa. Scarpa se escapa. No mucho después que los campanarios de toda la ciudad canten la medianoche, jueves, invierno. Se escapa Scarpa con dos mosqueteros, aunque promete, a los que aún resisten, que volverá enseguida. Yo me voy ya; me giro un momento para dar un abrazo, que se prolonga inesperadamente, y cuando miro han salido; acelero para tratar de seguirlos: están allí… bastante lejos; pero aunque camino tan rápido como puedo los pierdo a los pocos segundos entre la bruma y los fantasmas que talonan los pasos del poeta en esta noche que perdurará en el recuerdo.

Y de repente estoy solo, en una calle casi oscura -en Mad Madrid no las hay a oscuras del todo- y andando a paso demasiado rápido; en verdad intenté alcanzar, I did my best, a Scarpa y sus mosqueteros.

Lo he pasado muy bien, me maravilla que pueda haber tantas personas fascinantes en el mismo mundo que yo y hasta el momento no haber tenido noticia sobre ellas. La fiesta, es incontestable, ha sido un absoluto éxito, me digo a mí mismo mientras miro sobre el asfalto mojado la silueta de mi sombra con sombrero.

Scarpa, Gonzalo Escarpa, el poeta, el showman, el amigo, esté triste o contento nunca defrauda, siempre es original brillante y auténtico. Feliz cumpleaños, joven eterno.

(mecanografía M.D.F.M.)

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