A nivel macroeconómico la economía española está creciendo por encima de un 3% anual. En concreto, los datos del tercer trimestre indican que el PIB español se incrementó en un 3,2% y el PIB per capita en un 3,7%. Sin embargo, ese crecimiento de las cifras macro no se refleja en el incremento de los salarios de los trabajadores, que llevan perdiendo poder adquisitivo sobre todo desde la aprobación de la Reforma Laboral del Partido Popular.

Tanto el Gobierno como la CEOE van de la mano en la defensa del argumento según el cual la moderación salarial es la herramienta fundamental para asegurar la recuperación tanto del comportamiento de la economía española como de la creación de empleo. Basan su defensa en asimilar los bajos salarios con la competitividad de las empresas españolas, es decir, que a menos salarios más contratos. Sin embargo, la realidad de países de nuestro entorno desmiente ese argumento. Si se compara los salarios españoles con los franceses o alemanes y sus tasas de paro, se aprecia que Alemania tiene un desempleo del 4,5% y Francia un 9,5%, según Eurostat, mientras que España tiene un 18,9% según la Encuesta de Población Activa del tercer trimestre de 2016.

La ministra de Empleo, Fátima Báñez, en la rueda de prensa posterior al último Consejo de Ministros, afirmó que el mercado laboral español “debe seguir con un modelo de ganancia salarial moderada”. O sea, la ministra defiende la misma postura que la CEOE en un momento en que tanto sindicatos como patronal se encuentran en plena negociación sobre las subidas salariales.

Por su parte, la patronal se escuda en que una subida de los salarios por encima de lo que ellos proponen afectará gravemente a los niveles de creación de empleo y apoya su argumento en un dato de la Agencia Tributaria según el cual sólo el 42% de las empresas españolas tienen beneficios.

En la reunión de la junta directiva de la patronal se aprobó que la CEOE presentará en la mesa de negociación con los sindicatos CCOO y UGT una propuesta de subida salarial del 1,5% y de hasta un 0,5% adicional basado en los incrementos de productividad y en la reducción del absentismo. La patronal considera que su propuesta se ciñe a lo estipulado en el acuerdo de negociación colectiva que recomendaba un incremento salarial del 1,5%. Sin embargo, los datos oficiales del propio Ministerio de Empleo demuestran que la realidad del mercado laboral español es muy diferente a la visión de la CEOE, puesto que el incremento salarial en los convenios firmados el año pasado fue del 1,06%.

Tanto la propuesta de la CEOE como la apuesta del Gobierno por continuar con la política de moderación salarial llevan a que los trabajadores pierdan poder adquisitivo. El IPC de 2016 se cerró en un 1,6% mientras que la previsión para el 2017 realizada por la Fundación de las Cajas de Ahorro (FUNCAS) apunta a un 2% a causa del encarecimiento del petróleo y a la depreciación del euro respecto al dólar.

Por su parte, los sindicatos han propuesto una subida salarial de entre el 1,8% y el 3%. Tanto CCOO como UGT han advertido que no aceptarán nada inferior a esa cifra y amenazaron con no firmar acuerdo alguno. Su postura está basada en que si la economía sigue creciendo, los salarios lo tienen que hacer al mismo ritmo.

Lo que queda claro con esta situación es que el Gobierno de Mariano Rajoy y la CEOE van de la mano en sus políticas laborales.

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