El Gobierno socialista se prepara para librar una dura batalla judicial en el que caso de que la Iglesia católica se oponga a la exhumación y traslado de los restos de Franco y Primo de Rivera fuera del Valle de los Caídos. Tras el eufórico anuncio del Ejecutivo de Pedro Sánchez de que está dispuesto a reactivar el proyecto para convertir el mausoleo franquista en un memorial de la Guerra Civil se plantean los primeros problemas técnicos. En un principio la curia de Madrid parece que no pondría ninguna objeción a la medida y el cardenal arzobispo monseñor Carlos Osoro ha anunciado que no tiene “interés” en oponerse a la conversión del mausoleo franquista en Museo de la Memoria, tal como ha declarado a La Razón. Sin embargo, el Gobierno no las tiene todas consigo y trabaja ya con el escenario de un posible recurso contencioso para que sean los jueces quienes tomen la decisión definitiva si la Iglesia se resiste a claudicar.

Las goteras y filtraciones de agua podrían haber convertido los nichos en lugares complicados para las tareas de exhumación

Mientras tanto los técnicos de Patrimonio Nacional elaboran un informe sobre cómo se realizaría la exhumación de los huesos y los inconvenientes que se presentarían a la hora de trabajar en la Basílica y en las criptas de los muros laterales. Expertos en técnicas forenses consideran que las tareas de exhumación de los cadáveres serían “relativamente sencillas”, aunque temen que el paso de los años, las goteras y las filtraciones de agua podrían haber convertido los nichos en lugares complicados para el trabajo de los forenses que tienen que llevar a cabo el traslado de los huesos. Cabe recordar que la losa de granito bajo la que se encuentran los restos de Franco pesa más de 1.500 kilos.

La tarea de exhumación se complicaría todavía más en las criptas comunes, donde se supone que están sepultados los esqueletos de 33.800 personas, tanto del bando nacional como republicanos cuyos cuerpos fueron alojados allí sin consentimiento de sus familias. Precisamente el permiso de los familiares para el traslado de los huesos, fundamental en estos casos, sería otro inconveniente añadido, ya que deben ser ellos quienes decidan dónde deben enterrarse sus seres queridos. Y eso vale también para la familia Franco y sus nietos, que en las últimas horas han enviado una carta a la jerarquía eclesiástica mostrando su deseo de que los restos de su abuelo no salgan de la Basílica del Valle de los Caídos.

El pasado mes de abril los técnicos de Patrimonio Nacional llevaron a cabo los trabajos de exhumación de cuatro personas en el Valle de los Caídos tras la sentencia en firme del Juzgado de El Escorial que puso fin a un litigio de seis años. La sentencia autorizó la exhumación de los hermanos Manuel y Antonio Lapeña, que fueron fusilados en 1936, y de Pedro Gil Calonge y Juan González Moreno, pertenecientes al bando nacional. La Fundación Franco también ha anunciado que apelará al Rey y a la Iglesia para mantener los restos de Franco en el Valle. Además, otros movimientos católicos como la página InfoVaticana ha puesto en marcha una campaña de recogida de firmas en internet para exigir al Gobierno que respete los recintos sagrados. “Puedes firmarla aquí”, asegura la web.

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