Nuria Varela es una de las grandes referentes para jóvenes y no tan jóvenes del feminismo español. Sus armas de destrucción masiva del machismo son tan eficaces y aplastantes como la sonrisa y la palabra precisa que siempre lleva consigo. Y es que ella es de la que creen a pies juntillas que “no hay mejor triunfo y manera de diferenciarse del griterío y las opiniones impuestas del patriarcado que ir con una sonrisa bien puesta y argumentos sensatos. El feminismo es una revolución pacífica. Por eso no estoy dispuesta a violentarme y ser una guerrera. Aspiramos a una vida libre de violencia. Hay que saber quién eres, donde estás, cuál es tu mirada sobre el mundo. El feminismo es un proyecto colectivo y emancipador. El feminismo empieza por una misma. Eso no quiere decir que no milite. Yo no quiero entrar en el mundo patriarcal y usar sus armas, quiero destruirlo”, dice.

Su activismo diario es tal que su agenda, de aquí a finales de enero, no le da ni un fin de semana libre porque se la rifan por toda España para dar charlas o formación. Y entre semana, la cosa no pinta diferente. Sin embargo, entre unas cosas y otras hace todo lo posible para no perderse un minuto de estar con su mayor tesoro: su hijo. “Llevo una vida de loca, pero estoy feliz porque estoy donde quiero estar y haciendo lo que más me gusta hacer que es descubrir a cientos de mujeres lo maravilloso que es despertar la conciencia feminista y ver el mundo con esas gafas moradas”, cuenta.

Aquí puedes ver toda la entrevista:

Unas gafas que cada día están más en uso y que explican que libro que saque Varela, se convierte en éxito de ventas. Su último título Cansadas (Ediciones B) ya va por tercera edición http://nuriavarela.com/cansadas/ y para el año que viene tiene otros dos proyectos más que a buen seguro no van a defraudar. “El libro surge de la palabra que escuchaba decir a cada mujer con la que me encontraba. Siempre que saludaba o preguntaba cómo estaba siempre me respondía igual: estoy cansada, cansada pero bien. Es evidente que estamos cansadas, es lo primero que verbalizamos. El libro es la búsqueda de respuestas a porqué estamos en ese estado”, comenta.

A esa acepción su autora añade otra de su puño y letra. “Estoy cansada en el doble significado de la palabra: la de no tener fuerzas y la de estar harta del machismo y la nueva misoginia. Al mismo tiempo estoy esperanzada porque muchas mujeres están tomando conciencia de género. Se están dando cuenta que este mundo no es sostenible y que hay que despertar. Y hay que hacerlo porque el problema de la violencia cotidiana del patriarcado es que está tan normalizada que desparece. Parece que no existe”, recalca la periodista.

“El patriarcado crea un mundo insostenible donde la violencia a la mujer se normaliza de tal manera que no parece que exista”

Además, quien fuera la primera jefa de Gabinete del Ministerio de Igualdad junto a Bibiana Aído, reclama que tenemos que honrar la memoria y los logros de las mujeres feministas que nos precedieron con la valentía que todas llevamos dentro. “Ya que somos herederas de tres siglos de historia y teoría feminista y de un movimiento de mujeres valientes que se enfrentaron a todas las dificultades, tenemos que sentirnos orgullosas de ellas y seguir su ejemplo”, comenta.

A esto Varela subraya que si las sufragistas lo tuvieron difícil, las cosas por desgracia no están mejor en pleno siglo XXI. “Solo hay que ver casos sangrantes como el de Juana Rivas. Preguntémosle a ella y a tantas otras como ella por lo que están pasando. Ellas están sin derecho de ciudadanía, amenazadas, sufriendo. La realidad hoy es mucho más dura de la que nos dice el discurso mediático y político. En la España del siglo XXI se sigue asesinando a las mujeres”, reconoce.

Sobre el discurso machista que distorsiona, ridiculiza y vilipendia a las sufragistas como solteronas amargadas la reportera lo rebate con argumentos históricos. “En aquella época no había mujeres con vida propia. O estaban casadas o en un convento. Además cuando te fijas en las feministas nunca son mujeres amargadas. Son valientes, vitales y llenas de pasión”, añade.

También hace hincapié en otra mentira propagada por la maquinaria machista. La de que las mujeres nos llevemos mal entre nosotras. “La mujer no es la peor enemiga de la mujer. Todas sabemos que siempre ha habido una mujer importante para ser las mujeres que somos, desde la maestra que nos dijo que no nos parásemos a las amigas que ves que pelean y se caen y se levantan. A nuestras madres o nuestras abuelas”, dice.

 

Las verdades de Varela: 

  • “Las complicidades misóginas castigan a las víctimas y exoneran a los victimarios. Solo el 5% de las agresiones violentan son castigadas”.
  • “Está muy bien que nos parezca tremenda la corrupción pero yo no quiero un mundo donde la mitad de la población no pueda vivir por culpa de la violencia y donde la misma violencia sea disculpada”.
  • “Vivimos en una sociedad patriarcal y neoliberal. Todo está relatado y nombrado en masculino. La crisis no es una crisis territorial del estado, es una crisis de feminización de la pobreza. Es la estafa de que el 82% de trabajo doméstico lo hagamos las mujeres, lo que significa brecha salarial”.
  • “A las mujeres se nos obliga a ponernos en la obligación del cuidado como si cuidar a otras personas fuese algo maravilloso. Los cuidados no son enriquecedores, esa es otra mentira. Quien haya cuidado a cualquier persona con Alzhéimer sabe lo duro que es. No se habla con honestidad del cuidado, hay que empezar a llamar a las cosas por su nombre”.
  • “El éxito del patriarcado es que es invisible, por eso hablamos de misoginia. Cuando se empeñan tanto en no tener un lenguaje inclusivo, hay que sospechar. El masculino no es neutro es masculino. Necesitamos un lenguaje inclusivo. Es una vergüenza que la RAE no apoye y empuje a toda la sociedad a un lenguaje Inclusivo. Es una anomalía que pone trabas a la igualdad”.

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