Aunque desde la aprobación de la Ley 1/2004 se han hecho cosas en materia de violencia contra la mujer, queda claro que algo debe estar fallando para que sigamos viendo semana tras semanas a mujeres bajo una sábana o una manta térmica. Para afrontar esta lacra todos los actores que están inmersos en la lucha por erradicarla es fundamental que se parta de la base de que las cosas no se están haciendo bien, no sólo por el número de asesinadas, sino por todas las mujeres que sufren el maltrato silencioso que las va matando poco a poco, que las va anulando como personas, tal y como nos dice Soraya Vega, del Partido Socialista: «La identificación del maltrato psicológico no se consigue en un día. Se empieza por el control emocional para pasar por el control efectivo, luego el camino del aislamiento que es uno de los pasos para desactivar a la mujer. Es el ataque a la autoestima de la mujer que llega al no reconocimiento de sí misma como ser humano, como una ciudadana más».

Clara Serra, de Podemos, es muy concluyente en sus conclusiones sobre lo que está fallando: «Hemos hecho leyes que eran papel mojado porque no iban acompañadas de recursos para que realmente fueran eficaces y hay cosas en las leyes que ni siquiera han llegado a existir. A partir de la reforma del 135 los presupuestos destinados a igualdad bajaron drásticamente y las partidas destinadas a violencia se redujeron muchísimo hasta llegar a la mitad. No tenemos herramientas eficaces en términos de judiciales material. En España las políticas de austeridad no sólo han hecho que las leyes de violencia y los mecanismos jurídicos no puedan actuar sobre la realidad, sino que además que las condiciones de las mujeres son peores y en una crisis que ha tenido rostro de mujer y que ha afectado a las mujeres ha provocado que muchas más mujeres tengan dependencia económica de sus parejas. Esto tiene un efecto enorme en las condiciones en las que la mujer tiene de poner libremente una denuncia.

»Muchas mujeres no están en una condición material de poder denunciar a su agresor. Por eso, una de las cosas que hemos dicho en Podemos, es que hay que enfocar el problema en esa dirección, no tanto en el de hacer a las mujeres responsables de que denuncien o no».

“Muchas mujeres no están en una condición material de poder denunciar a su agresor”

Por su parte, Ángeles Álvarez, del PSOE nos dice que «Fallan muchas cosas. Para mí, principalmente, las cuestiones que tienen que ver con la prevención de la violencia, ese es para mí el elemento clave. Sobre cuestiones concretas te puedo decir cuáles son nuestras principales preocupaciones, porque tenemos dos bloques que atender: las personas que son víctimas de violencia nunca ponen denuncia y no se acercan a las instituciones en demanda de ayuda y eso tiene que tener un tratamiento específico; aquellas que acercándose y demandando protección del Estado no lo consiguen. Y ahí tenemos uno de los problemas que en estos momentos es más grave porque si vemos los datos de la última década estábamos en torno a un 26% de personas asesinadas que se habían acercado demandando protección y en lo que va de año ya hemos superado el 41%. Este dato nos enfoca un problema grave porque como instituciones públicas tenemos responsabilidad directa porque cuando una persona se acerca y no se es capaz de articular sistemas de protección suficientes hay una responsabilidad directa del Estado». Por su parte, Soraya Vega, Responsable de Igualdad y Movimientos Sociales de la Comisión Gestora, ve que se trata de un problema colectivo y que la concienciación de que todos somos parte del problema es muy limitada: «Lo que falla es que no se ha conseguido implantar en el imaginario colectivo de una manera total que esto es un problema de todo el mundo, que no es un problema de puertas para adentro. No es un problema sólo de quien lo sufre. No somos capaces de meternos en nuestra manera de ver el problema y que todos somos actores de esta batalla. Todo el mundo condena la violencia pero hay que actuar sobre ella».

no se ha conseguido implantar en el imaginario colectivo de una manera total que esto es un problema de todo el mundo

El Partido Popular, a través de Marta González, nos planteó que, aunque hay fallos se han dado pasos a través de las diferentes reformas legales, pero que uno de los verdaderos problemas, y por los que es difícil la lucha contra la violencia contra la mujer se encuentra en otros factores, como en la propia concepción patriarcal o machista de la sociedad: «Tenemos que darnos cuenta que la violencia de género está muy profundamente arraigada en las mentes de las personas puesto que se fundamenta en una cosa tan difícil de erradicar como es el machismo en nuestra sociedad. La violencia de género es la manifestación más cruel de esa situación de desigualdad en que viven todavía, vivimos todavía, muchas mujeres puesto que hay una serie de hombres que consideran que por el hecho de ser su compañera, su mujer, su ex pareja, o su pareja, tienes que hacer aquello que ellos consideran oportuno. No consideran que tu opinión tenga la misma validez. Por lo tanto es una cuestión de carácter cultural, una cuestión de carácter educativo que es muy difícil de erradicar de las mentes de las personas, de mujeres y de hombres, y por ello se necesita un tiempo importante».

Por su parte, Ciudadanos, a través de Patricia Reyes, achaca que no se esté dando una respuesta adecuada a dos factores: la falta de igualdad y a las carencias de la actual ley: «Falla la educación en igualdad. Hay un repunte de machismo entre los jóvenes y es algo que no se le está dando la importancia que tiene. No se educa en igualdad y no existe igualdad. Se da por hecha la igualdad cuando en realidad no la hay. Que siga existiendo la violencia de género es porque no hay igualdad. Los asesinatos son la consecuencia más grave de la falta de igualdad.

»Falla la ley. En su momento supuso un avance pero estaba excesivamente judicializado. Cualquier ayuda o cualquier apoyo se supeditan a que la mujer ponga la denuncia sin contar con que hay muchas mujeres que son incapaces denunciar por las consecuencias que pueda traerle. Está bien la denuncia pero olvidamos el fondo social de quien no puede hacerlo».

Desde la Administración de Justicia, Teresa Peramato, de la Fiscalía General del Estado nos dice que «Necesitamos más concienciación, más educación. La concienciación qué supone, concienciar a toda la sociedad supone que nadie va a dar la vuelta a la cara cuando ve un acto de violencia de género, cuando ve a una mujer sometida a este tipo de violencia. A mí me parece que es escalofriante pensar que de toda la violencia que sufren las mujeres en España sólo llega a conocimiento de la justicia un 28,5%, que haya un 65% de violencia oculta me parece grave. Si a eso le añadimos que el 81% de las mujeres han comentado alguna vez que están sufriendo violencia a familiares, amigos, vecinos, a las personas de su entorno, a profesores, a tutores, que se lo han comentado a algún profesional socio sanitario y resulta que sólo el 2% de las denuncias tienen su origen en los familiares, que sólo el 13% tienen su origen en los informes socio sanitarios, evidentemente no se está actuando de una forma adecuada frente a la violencia. Si analizamos la macro encuesta que nos digan que el 18,5% de los familiares que recibieron la noticia por parte de la víctima de que estaba sufriendo violencia le dijeron que le diera una nueva oportunidad al agresor, que un 18,1% reaccionó con absoluta indiferencia, que un 11,5% recriminó a la víctima, eso nos dice que no tenemos un nivel de concienciación y sensibilización necesaria y estas mujeres necesitan el apoyo tanto asistencial como social, estas mujeres y sus hijos, pero también el apoyo de su entorno».

de toda la violencia que sufren las mujeres en España sólo llega a conocimiento de la justicia un 28,5%, que haya un 65% de violencia oculta me parece grave

Las dotaciones presupuestarias: es hora de poner más recursos

Los recortes presupuestarios de la X Legislatura también han afectado a la lucha contra la violencia de género, tal y como nos recuerda Ángeles Álvarez, del PSOE: «Siempre se dan datos respecto a los recortes globales que ha habido en la materia que han sido en torno al 16% al último presupuesto de Zapatero, pero eso fue el último año, pero el primer año de gobierno del PP el recorte estuvo por encima del 25%, que es una barbaridad, en delegación de gobierno. Ahora los recortes han sido mayores. Nosotros articulamos un sistema que era la implementación y puesta en marcha de juzgados específicos de violencia, por ejemplo, la última ficha del gasto que eso suponía para el ministerio de justicia en el último gobierno de Zapatero estaba por encima de los 50 millones de euros. Actualmente esa cifra es inferior, por lo que también se ha recortado ahí. Si el PP hizo la ley de infancia y adolescencia y pretende garantizar prestaciones para los menores víctimas, sin embargo, cuando vas a las clausulas adicionales de la ley dice que todo esto hay que hacerlo sin aumento de recursos humanos ni de recursos presupuestarios. Por tanto, lo que ha legislado el PP en materia de prevención de menores es una impostura, no es cierto, porque no está habilitando recursos. Recortaron en 5 millones de euros la partida destinada a prevención y sensibilización social y ellos llegaron a decir que ese era dinero que se había gastado en propaganda».

Podemos va más allá y cifra el recorte de las partidas destinadas a la lucha contra la violencia de género en un 50% como consecuencia de la reforma del artículo 135 de la Constitución y de las políticas de austeridad. Este aspecto de los recortes en materia de políticas de igualdad también es compartido por Ciudadanos, aunque sin entrar en responsabilizar a la reforma constitucional.

Marta González, del PP, por su parte, aun asumiendo que se hicieron recortes en las partidas destinadas a políticas de igualdad y de lucha contra la violencia de género, nos dice que «Durante esta etapa tan terrible económicamente que nos ha tocado vivir en los últimos años en la que el gobierno se ha visto obligado a hacer muchos ajustes el tema de violencia de género ha sido muy posiblemente de los que menos retoques ha tenido desde el punto de vista de los presupuestos por entender que se trataba de una cuestión que no debería sufrir recorte alguno. Los ajustes los ha habido pero se han ido a aquellas partidas dentro del ministerio correspondiente que no iban directamente a la atención de las víctimas, es decir, se han tocado otras partidas distintas de gastos generales, de la delegación de gobierno para la violencia de género, de campañas publicitarias que en vez de hacer una nueva campaña pues se utilizaba se reutilizaba la del año anterior y así se ahorraba dinero».

El Pacto de Estado contra la Violencia de Género debe abordar el tema presupuestario y aumentar las partidas destinadas a la lucha contra esta lacra para que todos los actores que participan directamente en ella dispongan de los recursos necesarios, sobre todo por algo que va más allá de las medidas: por las víctimas. «Tenemos que ser capaces de ponernos de acuerdo para que las mujeres se den cuenta de que la administración está preparada para protegerlas por justicia. Que ellas no se sientan más machacadas por sus propias instituciones ni abandonadas. La falta de formación está creando desamparo y desincentivando las denuncias. Las mujeres no se sienten protegidas por los poderes públicos», dice Soraya Vega, del PSOE. Esther Erice, Presidenta de la Audiencia Provincial de Navarra, lo deja muy claro: «No sirve sólo con una reforma legal si eso no va acompañado de recursos económicos que puedan poner las herramientas para la protección de las víctimas y para la prevención de la violencia». Teresa Peramato coincide en este planteamiento: «Lo que no se puede es adoptar medida sin presupuesto, sin unas partidas presupuestarias dotadas suficientemente para abordarlas». No se puede permitir que las mujeres sigan siendo asesinadas o maltratadas porque se sientan desamparadas por el Estado. Una víctima nos habló de este tema: «A partir del momento que yo soy consciente de que mi exmarido me está machacando psicológicamente gracias a lo que me dijo una asistente social de la Casa de la Mujer me doy cuenta de que tengo que abandonarle pero, ¿quién me va a proteger de él? ¿Quién me garantizaba que no me lo iba a encontrar en cualquier esquina y que me iba a cortar el cuello? Yo veía el telediario y me encontraba que a otras mujeres las habían matado así. No creía que la policía me fuera a proteger».

“¿Quién me garantizaba que no me lo iba a encontrar en cualquier esquina y que me iba a cortar el cuello? Yo veía el telediario y me encontraba que a otras mujeres las habían matado así. No creía que la policía me fuera a proteger”

Es de destacar el hecho de que todas las personas a las que hemos entrevistado están de acuerdo en que uno de los aspectos en los que más hay que invertir es en la formación específica en materia de violencia de género tanto de la administración judicial como de los profesionales que trabajan con las víctimas. Esta formación es fundamental porque son demasiadas las ocasiones en que las víctimas se sienten desamparadas o incomprendidas y, de este modo, se puede llegar a revictimizarla, a que se sienta culpable por haber dado el paso de denunciar o de pedir ayuda o, lo que es peor, que renuncie a continuar con el proceso. En este aspecto incide Clara Serra, de Podemos: «Hay un informe de Amnistía Internacional que recoge testimonios de mujeres que reconocen que cuando han ido a denunciar se han encontrado con un sistema que las ha hecho doblemente víctimas porque cuando los profesionales, y esto es resultado de la falta de recursos, no tienen formación las mujeres se encuentran con un sistema que todo el rato las pone en duda. Van a declarar, con lo difícil que es denunciar a tu pareja, y lo que te encuentras es a profesionales que permanentemente ponen en duda el testimonio de la víctima. Esto es el relato de muchas mujeres que dicen que no vuelven a denunciar. La formación en violencia de género para la judicatura y las Fuerzas de Seguridad del Estado es fundamental. Que la policía sea ese lugar donde te dicen que si te han maltratado desde hace dos años por qué no has denunciado hace dos años. Típica respuesta que no entiende este problema».

Son muchos los sectores implicados, pero es fundamental que todos estén implicados y que tengan una formación adecuada que no provoque el rechazo de las víctimas hacia la administración. «Va a ser imprescindible reforzar la formación de todos los colectivos profesionales implicados en la atención a las víctimas. Eso es inevitable. Pero es que ahí estamos hablando de mucha gente. Estamos hablando de los jueces, de los fiscales, de los secretarios de juzgados, de las oficinas de atención a las víctimas de los juzgados, estamos hablando de los turnos de oficio de los abogados, que sí que hay turnos de oficio específicos de violencia de género para los que los Colegios de abogados tienen formación específica de violencia de género, pero es evidente que no es suficiente. Vamos a tener que dar formación a los médicos para que sean capaces de detectar los signos del maltrato, los médicos de atención primaria. Hablamos de los servicios sociales de los ayuntamientos, estamos hablando de las oficinas de la mujer que hay en las CCAA, de los psicólogos y las psicólogas que atienden específicamente la atención psicológica de las mujeres y de sus hijos e hijas. Es una cantidad de profesionales enorme y va a ser uno de los puntos cruciales dentro del Pacto de Estado», afirma Marta González, del Partido Popular.

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1 Comentario

  1. Animo a todos a que investiguen un poco y vean como a las mujeres que denuncian se les esta retirando la tutelas de sus hijos y la administración las culpa a ellas de esos malos tratos.Tremendo lo que esta ocurriendo.

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