Alcanzado este momento, cuando el tiempo acucia, y el proces ha degenerado ahora ya sí hacia su mera forma de procedimiento pues guste o no, todo lo que sí ha acontecido en el transcurso de ese tiempo no ha hecho sino arrebatarle toda condición (convirtiéndolo en una suerte de forma vacua despojado totalmente de cualquier suerte de esencia, si alguna vez la tuvo); nos obliga a ser si cabe más cuidadosos de lo que hasta el momento hemos sido, en lo que no ha de interpretarse como un reproche, sino como un sencillo llamamiento a la prudencia.

Aquí estamos. Erigido en una suerte ímproba no tanto de donde nadie quería estar, que sí más bien de donde nadie creía que podríamos llegar a vernos; lo cierto es que nuestro presente comparece ante nosotros con tintes escabrosos, en penumbra, alumbrado no ya por la fuerza de la luz propia, que si más bien por el reflejo de toda esa suerte de interpretaciones que de forma errónea a veces, con pulcritud en otras, han ido confeccionando si no el escenario propicio que llevara a la correcta interpretación de la realidad ya por todos mentada, sí se ha mostrado curiosamente muy eficaz a la hora de construir un escenario digamos paralelo, llamado a convertirse en un suerte de Teatro de Variedades toda vez que nadie que pudiera considerarse llamado a ser alguien en España sea cual fuere el terreno que le fuera propicio, podía resistirse a prodigarse en lo que concierne a la emisión de una opinión en lo que toca al asunto catalán. 

Y no es que vaya yo a designarme en responsable de quién puede, y quién no, opinar sobre el asunto catalán, de eso ya se ocupan otros. Lo que llama hoy mi atención hasta el punto de llevarme a pensar que tal hecho merece ser tenido en consideración es el tremendo esfuerzo que quienes sí debían de verdad opinar (o incluso algo más) a este respecto, no solo no impedían el ruido que esas otras opiniones generaban, sino que incluso las promovían activamente. Como ya sabéis, un gran sociólogo amante de la música dijo, al respecto del fenómeno del ruido: “Ruido no es sino cualquier sonido, cuando no está emitido por mí”.

Abocados pues ya de lleno al terreno de la especulación (a estas alturas no hacerlo nos arrojaría con la jauría de los que ya reducen el asunto a una cuenta atrás en la que el procedimiento propio de “minuto y resultado” bien podría resultar encomiable; lo cierto es que pongo yo ya mis ojos no tanto en lo que el próximo domingo esté o no por pasar, que sí más bien en el futuro que el lunes, el martes…incluso poco antes de Navidad se haya de materializar…

Porque el tiempo ha de pasar. El lunes amanecerá ¡Lo crean o no, amanecerá! Y cuando todo haya transcurrido (me niego a decir haya pasado), lo único que tendremos claro en tanto que los procedimientos que sean de rigor al nuevo escenario que de una u otra forma se manifieste; será que unos y otros habrán sido capaces de sobrevivir, pues muy posiblemente todo lo que haya o no sucedido esté perfectamente incluido en una suerte de “Oráculo de Delfos” cuya única misión sea, como siempre, prodigarse en aras del mantenimiento cuando no de la supervivencia de aquellos cuya única naturaleza se encuentra implícita precisamente en eso, en sobrevivir.

 Pero si hoy la mera constancia de la tensión existente hace que el ejercicio de sobrevivir se torne en algo verdaderamente complicado, ¿qué procedimientos habrán de desarrollarse para que la semana que viene unos y otros puedan seguir prodigándose en sus desmanes?

De momento, cambien el tiempo verbal, pues a tal respecto no hay que hablar en futuro, como sí más bien en pasado, un pasado relativo al tiempo que unos y otros llevan ya encomiando sus esfuerzos en aras como digo de fines mucho menos elevados que los que sus respectivos seguidores quieren interpretar.

Porque lo único que a estas alturas hemos de tener claro, es que ni la aparente apatía demostrada por el Sr. Rajoy y su equipo (incluyendo las rabietas con las que la Sra. Santamaría nos ha deleitado); ni ese énfasis propio de iluminado con el que el todavía Presidente de la Generalitat nos encomia día tras día a pensar que el éxtasis es posible y está al alcance de los pobres mortales; sirven para algo de lo que en presente está ocurriendo, pues ellos bien saben que esta partida de ajedrez hace muchas jornadas que se juega en un escenario futuro, o cuando menos de futuribles.

Como dijo Prieto en su momento: “Los nacionalismos no hacen sino ahogar a un Pueblo, y ningún Pueblo lleva en su naturaleza el ahogarse”. En consecuencia, no hace falta ser muy listo (basta más bien con haber leído), para entender que en este caso todo sí que está en los libros, o más concretamente en lo escrito en los llamados a reflejar la Historia de España desde el último cuarto del pasado siglo.

No refrenda mi voluntad satisfacción en detenerme transcribiendo con mayor o menor fortuna (pues el rigor es efecto objetivo no llamado en tanto que a relativismos), los métodos con los que se ha planteado por parte de Cataluña, y se ha resuelto, por parte del resto de España, lo que a estas alturas haríamos bien en llamar El Asunto Catalán, en los últimos cincuenta años. Sin embargo sí pecaríamos de no actuar con diligencia si la cerrazón de la opinión velada desde la que cada uno llevara a cabo tal análisis nos impidiera ver hasta qué punto el actual momento ha ido más allá, pues al contrario de lo que en esas anteriores andanzas tantas veces ha ocurrido, la profundidad que el actual cisma ha provocado no permitirá un punto de sutura, sino que para mal o para bien, resulta imprescindible pasar por quirófano. 

Para quien se muestre receloso, y a título si no de corolario, sí todavía de argumentación, propongo se examine en profundidad el fenómeno destinado a identificar los corrimientos que entre los seguidores de una y otra opción, se han ido dando. No se trata de que como si de un espectrómetro de masas se tratara, pensemos que los componentes químicos llamados a componer tal o cual elemento puedan cambiar; lo que llama mi atención, y confieso que soberanamente, es el claro fenómeno por el cual la existencia y ubicación de la antítesis en el territorio rival, ha llevado a reconocer pensamientos ya olvidados, y a generar conductas casi desconocidas entre integrantes que de cualquier otro modo jamás se hubieran reconocido a sí mismos formando parte de ciertos grupos, compuestos en muchos casos por elementos tan variopintos que para pocas otras consideraciones resultarían eficaces en el ánimo de unir.

El enemigo de mi enemigo es mi amigo. Por eso en Cataluña se ha logrado tornar en nacionalista el sentimiento de personas cuyo silencio mostraba hasta el momento una suerte de abulia basada en la convicción de que era mejor dejar dormir al monstruo. ¿Qué ha despertado al monstruo de su siesta? Los gritos proferidos desde el otro extremo (entre los que bien cabe destacar el a por ellos), símbolo sin duda de la esencia del conflicto que a partir del próximo lunes habrá de ocupar nuestra mente.

Pero en todo conflicto hay como mínimo dos partes. Por eso también cabe reconocer en las imágenes de guardias civiles saliendo vituperados por cumplir son su deber, o en las declaraciones de dirigentes políticos con aspiraciones de pirómano, elementos lo suficientemente propensos como para justificar que moderados españoles llamados como mucho a saber en qué año se aprobó la Constitución, estén dispuestos incluso a conmemorar el día en el que Cervantes habría cumplido 470 años, citando si es necesario algún pasaje de la por sí sola inmortal obra.

Sea pues con D. Quijote, con Cervantes, o con el Cid Campeador; que a partir del próximo lunes día dos de octubre el tren de nuestra vida como país democrático habrá de seguir circulando. De nosotros y del efecto que nos produzca reconocernos sino en nuestros compañeros de vagón, dependerá no ya que choquemos, sino que descarrilemos.

Recuerda pues Sancho que quien mucho viaja y mucho lee, está llamado no tanto a saber, que si más bien a conocer”.

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Natural de La Adrada, Villa abulense cuya mera cita debería ser suficiente para despertar en el lector la certeza de un inapelable respeto histórico; los casi cuarenta años que en principio enmarcan las vivencias de Jonás VEGAS transcurren inexorablemente vinculados al que en definitiva es su pueblo. Prueba de ello es el escaso tiempo que ha pasado fuera del mismo. Así, el periodo definido en el intervalo que enmarca su proceso formativo todo él bajo los auspicios de la que ha sido su segundo hogar, la Universidad de Salamanca; vienen tan solo a suponer una breve pausa en tanto que el retorno a aquello que en definitiva le es conocido parece obligado una vez finalizada, si es que tal cosa es posible, la pausa formativa que objetivamente conduce sus pasos a través de la Pedagogía, especialmente en materias como la Filosofía y la Historia. Retornado en cuanto le es posible, la presencia de aquello que le es propio se muestra de manera indiscutible. En consecuencia, decide dar el salto desde la Política Orgánica. Se presenta a las elecciones municipales, obteniendo la satisfacción de saberse digno de la confianza de sus vecinos, los cuales expresan esta confianza promoviéndole para que forme parte del Gobierno de su Villa de La Adrada. En la actualidad, compagina su profesión en el marco de la empresa privada, con sus aportaciones en el terreno de la investigación y la documentación, los cuales le proporcionan grandes satisfacciones, como prueba la gran acogida que en general tienen las aportaciones que como analista y articulista son periódicamente recogidas por publicaciones de la más diversa índole. Hoy por hoy, compagina varias actividades, destacando entre ellas su clara apuesta en el campo del análisis político, dentro del cual podemos definir como muestra más interesante la participación que en Radio Gredos Sur lleva a cabo. Así, como director del programa “Ecos de la Caverna”, ha protagonizado algunos momentos dignos de mención al conversar con personas de la talla de Dª Pilar MANJÓN. Conversaciones como ésta, y otras sin duda de parecido nivel o prestigio, justifican la marcada longevidad del programa, que va ya por su noveno año de emisión continuada. Además, dentro de ese mismo medio, dirige y presenta CONTRAPUNTO, espacio de referencia para todo melómano que esté especialmente interesado no solo en la música, sino en todos los componentes que conforman la Musicología. La labor pedagógica, y la conformación de diversos blogs especializados, consolidan finalmente la actividad de nuestro protagonista.

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