“No encontramos ninguna vinculación del autor del tiroteo con el ISIS, dice la policía del Estado de Baviera en torno a la personalidad del autor de los disparos que anoche mataron a 9 personas, – él fue la décima víctima mortal al suicidarse-, e hirieron a 16, tres de ellas muy graves, en el Burger de un centro comercial situado en la zona olímpica de Múnich. Sólo se ha dicho que es un germano-iraní que llevaba toda la vida, – 18 años-, en la capital Bávara. Si la versión oficial se confirma, ¿Qué buscaba el “terrorista” o como se le quiera llamar?. En su habitación se han encontrado documentos sobre masacres masivas y estaba en tratamiento por depresión. Nada más.

A muchos, este atentado que ha puesto a Múnich en un verdadero “estado de sitio”, sin metro, sin autobuses urbanos, sin taxis y si apenas gente por las calles, recuerda a la masacre que tuvo lugar hace ahora 5 años en Noruega. El principal condenado por el Caso Brelvik mató indiscriminadamente como en Múnich y había estudiado la acción que iba a cometer pormenorizadamente. Las autoridades alemanas encuentran muchas similitudes. ¿Se inspiró este desequilibrado mental en el noruego de mentalidad y modos nazis? Eso es lo que se está investigando

Se repite la historia pero en circunstancias muy diferentes. Europa se encuentra sumida en el terror más absoluto. Desde que en noviembre pasara lo que pasó en París, después Bruselas, después Niza, después en el tren de Baviera, y, por último lo de este viernes en Múnich, la psicosis de un atentado terrorista, sea por la causa que fuere, es algo que nadie duda. “Los viernes, en los atardeceres donde la gente se echa a la calle, de compras en invierno, o a tomar un refresco en verano, parecen haberse convertido en los días claves para los terroristas o los psicópatas que se quieren hacer notar”, han dicho las autoridades policiales de Baviera en una rueda de prensa que han dado este sábado, para contar lo poco que de momento saben sobre este asunto.

Y es que, con las acciones cometidas por el terrorismo islámico se juntan la de verdaderos psicópatas que, en realidad, no se sabe si son mártires para la causa del islam o descerebrados que, bajo estas circunstancias, han decidido llamar la atención y salir con armas de fuego que nadie sabe de dónde han sacado – en Europa están prohibidas, en Estados Unidos, no-,  a liarse a tiros con el primero que pasa.

El problema, – dicen fuentes de la Comisión Europea-, es que hay una tremenda contradicción entre el binomio libertad y seguridad. Se piden actuaciones policiales más contundentes, pero también se quiere conservar las libertades de que se goza en el Viejo Continente. Y aquí está la controversia. La derecha conservadora, incluso un ala socialista moderada, creen que, en la actual situación, es necesario sacrificar algunas libertades, “las menos posibles”, para dar más seguridad a la ciudadanía. Los contrarios, argumentan las razones del primer ministro francés, Manuel Vallas: la seguridad completa no existe.

Francia dice “estar en guerra” contra los yihadistas. Lo mismo ocurre con la casi totalidad de los gobiernos conservadores de la UE. En Estados Unidos comienzan a acostumbrarse a la violencia: un hombre mata a una multitud en un club gay de Orlando. Conmoción y olvido. Y encima, “comandos de francotiradores” han aprendido a emboscar a los policías “que matan a nuestros hermanos impunemente”. En Estados Unidos las “rarezas” están a la orden del día. Es muy fácil comprar un arma y meterse en un colegio, en un bar, en una discoteca… en cualquier lugar donde hay una concentración de masas, y liarse a tiros.

Pero en Europa no estamos acostumbrados a esto.

Mientras tanto, en la entrada del centro comercial Olympia, donde se encontraba el Mac Donalds en el que se perpetró el tiroteo, comienzan a depositarse lo de siempre: flores u peluches en memoria de las víctimas.

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