Los resultados son casi definitivos aunque en algunas demarcaciones pueden producirse pequeñas variaciones.

El Partido Popular gana las elecciones con el 32,95% de los sufragios emitidos y 137 diputados. No hay “sorpasso”. El PSOE sigue siendo la fuerza hegemónica de la izquierda con el 22,27% de los votos emitidos y 85 diputados. Pierde 5.

El PSOE pierde el feudo andaluz, quedando debilitada Susana Díaz de cara a un posible liderazgo del partido.

La gran decepción se la lleva Unidos Podemos, en tercer lugar, con el 21,23% de los sufragios y 71 diputados. Ciudadanos, por su parte, sufre el gran batacazo. Pierde 8 diputados, se queda en 32 con el 12,97%. Y luego la larga lista de nacionalistas e independentistas: Esquerra Republicana, 9 diputados; Convergencia, 8; PNV, 5; Bildu, 2, y Coalición Canaria 2.

La conclusión es que para este viaje no hacían falta tantas alforjas. El Congreso que sale del 26-J es prácticamente idéntico al del 20-D. Se hace muy difícil formar gobierno. Ni el bloque de derechas ni los progresistas tienen la mayoría suficiente. Queda la alternativa de pedir apoyos a los nacionalistas, o el “gran bloque” propuesto por el PP. Ellos, PSOE y Ciudadanos.

Otra de las conclusiones de esta jornada ha sido el tremendo batacazo que se han dado las empresas demoscópicas que, al principio del recuento, aseguraban el “sorpasso” y una victoria mucho menor para el PP. Por su parte, la participación que, al final, ha sido del 69,6% no ha sido la más baja de la historia de la democracia aunque sí una de las más bajas. Cuatro puntos menos que en 2015. Más o menos lo que pronosticaban las encuestas “no convencionales” de las que se ha venido haciendo eco Diario 16 durante la jornada electoral a pesar de la prohibición que pesa sobre los sondeos.

Y las valoraciones y conclusiones no son precisamente las previstas. En el PSOE calma de momento. Contentos porque han logrado invertir la tendencia que decían las encuestas. En el PP alegría y un Rajoy que se crece ante los suyos. A ver, ahora, quien es capaz de sustituirle.

Mientras, en Cataluña vuelve a dominar En Comú Podem. Ada Colau ha mostrado su alegría por mantener los resultados de las elecciones del 20D en Cataluña: “Lo hemos hecho con la fuerza de la gente, sólo con la fuerza de la gente.”

Compromis también se mantiene con respecto a las pasadas elecciones. El proyecto valenciano se mantiene y Mónica Oltra también ha mostrado su alegría y apuesta por un gobierno a la valenciana y a los Acuerdos del Prado.

Pablo Iglesias ha comparecido y ha reconocido que no son buenos los resultados obtenidos, aunque afirma que siguen siendo una fuerza a la que tener en cuenta para formar gobierno. Las caras de los componentes de la coalición Unidos Podemos han mostrado la devastación por unos resultados que, afirmaba Iglesias, les han sorprendido.

Ha añadido también que la confluencia con Izquierda Unida ha sido el camino correcto y que es el camino para tener un gobierno de progreso y espera poder seguir “caminando juntos”.

En su comparecencia, Pedro Sánchez ha vuelto a aprovechar para echar en cara a la formación de Pablo Iglesias que no les dieran su apoyo a la hora de formar gobierno, sin hacer mención a si mantendrán el acuerdo con Ciudadanos, la formación que más líneas rojas impuso para que el pacto con Podemos pudiera salir adelante. El socialista se ha mostrado efusivo por unos resultados que, aunque son mejores de lo que pronosticaban los sondeos, no dejan de ser peores de los obtenidos el 20D y, por tanto, los peores de su historia.

Por su parte, el PP aumentaría en el mismo número de escaños aproximadamente que pierde Ciudadanos. Esto podría significar la vuelta de los votantes desencantados con los populares, tras volver a sentirse desencantados con la formación naranja. Ciudadanos se hunde al perder el pulso con el PP para lograr el voto útil.

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