A pesar de su juventud Rubén López no es un desconocido en los medios de comunicación ni en el activismo. Gran defensor de los derechos de la comunidad LGTBI en los últimos años se ha especializado en los delitos de odio. Durante su época universitaria descubrió Arcópoli y ahí inició un camino en el activismo y en la lucha por la igualdad de derechos que actualmente es un referente en lo relacionado con la defensa de la dignidad frente a la homofobia y la intolerancia. El alarmante incremento de las agresiones homófobas y tránsfobas de los últimos tiempos nos ha llevado a mantener una charla con él.

 


 

Los delitos de odio hacia la comunidad LGTBI se están incrementando, ¿por qué?

La visibilidad de la comunidad LGTBI ha aumentado en España porque nuestro país es el que más libertad ofrece. Ya es casi normal ver a parejas besarse o darse la mano por la calle. Sin embargo, hay un sector de la población, un sector que podría rondar el 10% aunque es algo muy difícil de calcular, que sigue viendo eso que es normal como algo anormal y reacciona con violencia. Hay que tener en cuenta que en el año 1983 aún se pedía en este país que se ilegalizara la homosexualidad. Desde entonces se ha avanzado tanto como para ser el país más tolerante pero aún falta mucho camino.

 

¿Es sólo el aumento de la visibilidad o también una mayor concienciación para denunciar los hechos?

Aún sigue siendo difícil que la gente denuncie. Es muy complicado acompañándolos nosotros cuanto más que lo hagan solos. El número de denuncias se ha incrementado, sí, pero también han aumentado las agresiones. En 2016 el Observatorio contra la Homofobia recogió 239 ataques homófobos sólo en Madrid. Este año ya hemos recogido 38.

 

A medida que la sociedad se hace más igualitaria las personas que no aceptan la diversidad o la igualdad van siendo menos, ¿hay una reacción por parte de ese sector de la población que provoca que aumenten las agresiones o los delitos de odio?

Claro que sí. La mayor visibilidad de la comunidad LGTB hace que una parte de esas personas que no lo toleran o que no lo ven como algo normal pueda reaccionar de un modo violento para dejar de manifiesto que ellos siguen ahí o para intimidar.

 

¿Hace falta concienciación de que la violencia homófoba es colectiva y no individual?

Cuando hablamos del racismo o de la violencia de género lo tenemos claro. Sin embargo, en el caso de los delitos de odio homófobos aún cuesta mucho. También hay mucho miedo, eso también he de decirlo. Cuando vas paseando cogido de la mano de otro chico o te das un beso en la calle muchas veces miras para atrás por si hay alguien que no acepta eso. Algo así no debería ocurrir. Y esto pasa en España que somos bastante más tolerantes que otros países. Conozco chicos de otros países, como Italia, por ejemplo, que alucinan cuando ven la libertad que hay aquí. Pues, ni siquiera con esa libertad, el miedo desaparece.

 

Cuando una persona va a denunciar una agresión homófoba, ¿se encuentra en un medio hostil que la hace sentirse como doble víctima?

Se ha avanzado mucho en este aspecto pero aún hace falta. Tanto la Policía Nacional como la Policía Municipal tienen un trato diferente al que pudieran tener hace unos años. Con la Guardia Civil tenemos menos contacto porque casi todas las denuncias se ponen en ciudades. En el mundo rural la visibilidad es mucho menor y estas agresiones se denuncian mucho menos. Te digo que se está avanzando mucho porque ya se han producido detenciones por delitos de odio y eso sí que es un gran avance.

 

¿Qué crees que es necesario para intentar erradicar este repunte homófobo?

Es muy importante la educación igualitaria. Antes teníamos la asignatura de Educación para la Ciudadanía. Ahora no. Es muy preocupante el hecho de que muchos de los agresores sean muy jóvenes y que ya hayan crecido en democracia. Esto nos da a entender que no se está educando en el respeto y en la igualdad.

 

Respecto a la educación, los obispos pidieron estar en las reuniones del pacto educativo, ¿deberían estar presentes también las asociaciones que representan a la comunidad LGTBI?

Es un error que no se nos haya llamado para formar parte y para aportar ideas de educación en el respeto de los valores de la igualdad.

 

¿Qué podrían hacer las Administraciones Públicas para atajar las agresiones homófobas?

Las campañas de sensibilización serían muy importantes para hacer ver a la gente que actos como los ocurridos el pasado fin de semana en Barcelona no se pueden tolerar. Sin embargo, hay todavía miedo a hacer algún tipo de campaña que defienda los derechos LGTBI porque, tal vez, nuestra sociedad aún no esté preparada para que salga en televisión. Cada vez hay más visibilización en los medios de comunicación pero en ocasiones también ocasiona polémica que salgan dos chicos en televisión besándose.

 

¿Y la sociedad civil?

En este sentido nos sería de mucha utilidad. En este país es impensable que un equipo de fútbol o un jugador, por ejemplo, haga una campaña específica de defensa de los derechos LGTBI, salvo el Rayo Vallecano o el Leganés que son dos excepciones. A pesar de ser el país con más libertad aún existen demasiados prejuicios.

 

¿Podría ocurrir en España lo que ocurrió en Italia cuando la cantante Noemi salió en el Festival de San Remo con el arcoíris reclamando la igualdad?

El mundo del espectáculo, por mucho que se piense lo contrario, no es uno de los que más apoyo da a las reivindicaciones LGTBI. En España ya no se cantan canciones como «Mujer contra mujer» de Mecano ni hay un grupo como OBK que visibilizaba muchas de las reivindicaciones de nuestra comunidad. Incluso, te puedo decir, que se ha llegado a denunciar que se incluye en contratos cláusulas por las que el artista no puede salir del armario.

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