Aunque con pocas esperanzas, – casi ninguna – Benoît Hamon ganaba anoche la segunda vuelta de las primarias del deteriorado Partido Socialista Francés. Nacido de tres extinguidos partidos políticos, entre ellos la Sección Francesa de la Internacional Obrera, el partido de los socialistas franceses atraviesa una enorme crisis interna y externa, si de su valoración pública hablamos. Hamon, quien se impuso al exprimer ministro Valls con un 59% de los votos, tiene entre otras difíciles misiones, la de intentar que la opinión pública mire con interés y credibilidad a su partido, el cual tiene rivales y desertores a su izquierda y a su centro-izquierda.

Hablar de Hamon me lleva a pensar en uno de los políticos españoles de moda, Pedro Sánchez; aunque famosa es su amistad con Valls, cierto es que hoy por hoy Pedro anda más cercano a Hamon que a Valls. A diferencia de Hamon, que dimitió de la cartera ministerial por ser contrario a las políticas no socialistas de su gobierno, Pedro Sánchez, se vio forzado a dimitir para no traicionar sus promesas electorales, el famoso “no es no”. En definitiva, ambos dimitieron ante la negativa de acercarse a los planteamientos de la derecha neoliberal y conservadora – algo que es de valorar teniendo en cuenta como está la política – y ambos son considerados como los renovadores del socialismo por amplias masas militantes y simpatizantes de sus formaciones, ambos se presentan como la renovación, salvación y modernización del Socialismo de sus países.

Pedro aún no ha ganado las primarias, ni sabemos qué pasará en mayo, pero si es cierto que reunió a cerca de 2000 militantes y simpatizantes en Dos Hermanas el pasado sábado, mientras que Patxi López no llegaba a doscientos en Fuenlabrada y Susana Díaz, a quien podríamos considerar el Manuel Valls español – salvando las diferencias –, no superaba los cuatrocientos seguidores en la provincia de Cádiz.

El hecho de poner en sintonía a estos dos líderes no va más allá de querer tomar a las primarias francesas como una antesala de lo que puede pasar en el PSOE en mayo. Situemos; la posible candidatura de Díaz representaría la repetitiva idea de la positividad de la abstención para España, aquí escucharemos la frase de Ramón Rubial: “primero España” – una cita que juraría que pocos conocían hace cuatro meses – frente a Pedro Sánchez y las plataformas, quienes aclamaran el poder y aumento de participación de las bases, un joven liderazgo nacional entre las bases de todas las edades, aunque su liderazgo nació a partir del 1 de octubre. Del vasco poco puedo decir, salvo que dudo que su candidatura viva hasta el mes de mayo.

¿El resultado? Lo auguro sorprendente. Aún queda mucho por escuchar y actitudes por valorar. Lo que sí queda claro es que se ha abierto la veda en el PSOE, al alcalde de Dos Hermanas ya lo acusan sus compañeros de haber regalado la Federación Andaluza de Municipios al Partido Popular, el viejo aparato de Susana Díaz está fuerte y ha empezado a mover fichas, parece ser que Toscano es una piedra en el zapato.

Pero lo más interesante reside en la militancia, esta vez enfurecida y despierta, cansados de “estómagos agradecidos” y pegar carteles, como decía un veterano a un joven en Dos Hermanas. Entre Hamon y Sánchez hay relación, la principal, son poco queridos por esos “estómagos agradecidos”.

 

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