Se sabía que iban a enredar. Pero no tanto a como han llegado. Menos mal que la Sala de Lo Penal de la Audiencia Nacional ha actuado diligentemente rechazando la última recusación del número dos de la trama Gurtel, Pablo Crespo, contra Javier Martínez Lázaro el juez que debe decidir sobre la recusación de José Ricardo de Prada, miembro del tribunal que debe juzgar a 37 personas implicadas en las acciones de la trama llevadas a cabo en su primera época, la que va de 1999 a 2005.

Un juicio que, si no cambia nada, debería comenzar este martes. Pero que, dada y como está liada la madeja y a pesar de que con la decisión de la Sala de Lo Penal algo se ha resuelto, Javier Martínez Lázaro tendrá que dictaminar si retira a José Ricardo de Prada, como piden la gran mayoría de las defensas. El caso es dilatar lo más posible las actuaciones judiciales.

Y mientras tanto facilitar, así, los atenuantes para unas condenas que se prevén severas y que se conocerán pasada la primavera del año que viene, una vez haya concluido un juicio por el que deben pasar 300 testigos.

Siguiendo esta estrategia, algunos de los más significados acusados han empezado a devolver el dinero que presuntamente habían sustraído. Así lo ha hecho Bárcenas (ver información adjunta en este número de Diario 16), y también el “jefe” de la red Gurtel, Francisco Correa, quien ha decidido colaborar con la investigación y devolver 2,2 millones de su sociedad Chain Properties, depositados en Credit Suisse.

Francisco Correa tiene bloqueados judicialmente en Suiza en torno a 20 millones de euros. Hasta que no haya sentencia firme en todos los juicios previstos, no se puede tocar el dinero, salvo que el titular de la cuenta, como ha sucedido en este caso, lo autorice. La intención de Correa es “reparar el daño económico causado”. Fuentes judiciales señalan que, de esta manera, Correa podría obtener un atenuante lo suficientemente importante como para rebajar la petición de pena que pide el Fiscal.

Todo eso, claro está, si es que este martes comienza el juicio. Algo que todavía está por ver. Los abogados defensores se pueden salir con la suya en el caso de José Ricardo de Prada al que consideran incompatible para juzgar la causa debido a su amistad con el primer juez instructor de Gurtel, Baltasar Garzón, el cual fue apartado por condena de inhabilitación por la comisión de un delito de prevaricación al haber interferido las conversaciones entre los imputados y sus abogados defensores. De Prada apoyó a Garzón y por tal motivo ahora le recusan. Una recusación que si prospera podría suponer un serio aplazamiento de la Causa cuyo comienzo, precisamente, coincide con la más que probable convocatoria de nuevas elecciones. Y eso, al PP no le interesa nada.

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