Soy seguidor, y a veces tengo que reconocer que un tanto “jartible” (palabra gaditana que me encanta y que viene a significar “pesado”) del concurso de agrupaciones que durante estos días se celebra en el Gran Teatro Falla de Cádiz y que se prolongará hasta finales de febrero, para después dar paso al carnaval de la calle, donde las agrupaciones del concurso se mezclan con las llamadas “ilegales” y todo el pueblo de Cádiz y los visitantes que nos podemos acercar a la Tacita Plata durante esos días, disfrutamos de las letras de las chirigotas, coros y comparsas, que encierran la sabiduría de esa universidad del saber popular en la que se convierte Cádiz por febrero.

Pero ahora toca el concurso. Y soy un “jartible” del concurso. Desde que las nuevas tecnologías nos acercaron a todos los andaluces las coplas del Falla no me pierdo una noche de teatro, ya sea en directo o bien a través de youtube. Tengo varios grupos de wasap con amigos en los que comentamos qué nos han parecido las agrupaciones más “punteras”, me leo la prensa digital de Cádiz en estos días buscando las opiniones de los “expertos” sobre el asunto, mirando las puntaciones de las distintos jurados paralelos del concurso. Ya…, sé que puede parecer un poco extraño tanta pasión, pero es una afición como otra cualquiera y que a mí me tiene bastante enganchado.

Pero sobre todo, te haces aficionado al Carnaval de Cádiz al escuchar las letras de las distintas agrupaciones, en las que se mezclan poesía y crítica social y por las que el carnaval gaditano se convierte en una crónica cantada de los hechos más relevantes que han acaecido en nuestro país en este último año.

Porque si una cosa tienen las agrupaciones gaditanas de Carnaval es que en sus letras despliegan el ingenio, la información y la sátira, usando la palabra y la música como únicas armas, para a veces enfrentarse al poder establecido y criticar a todo Cristo, que para eso sirve el carnaval, para que los ciudadanos saquen la “mala sangre” guardada durante todo el año y le digan a los gobernantes a la cara lo que piensan.

No se libra ni la misma ciudad de Cádiz y sus gentes de las críticas de los autores gaditanos. La autocrítica es uno de los pilares de la fiesta. Por ejemplo, una muy buena mirada, desde dentro, a la ciudad, se la escuché a la agrupación de Germán Rendón, ‘La última flor’ que criticaba precisamente cómo muchos vecinos se quejaban de la falta de alumbrado en la ciudad durante las navidades, mientras en muchos barrios había gente pasando hambre. También, cómo la desidia muchas veces hace mella en la ciudad y se convierte en apática y poco luchadora. Merece la pena escuchar el pasodoble, que tiene por título “Te quiero Cádiz”, para comprobar lo que os digo.

Es interesante ver cómo las coplas reflejan y sopesan los asuntos de actualidad de una ciudad durante todo un año. Una copla de carnaval se convierte así en una crónica periodística o en un artículo de opinión sobre cualquier asunto, pero cantado por la gente del pueblo, quizá sin la profundidad con la que se tratan en los medios de comunicación, pero a veces son muy duras y en ocasiones nos acercan más a la verdad que cualquier crónica periodística.

Pero en lo que llevamos de concurso, el tema estrella sin duda es el PSOE y Susana Díaz. La crisis interna en el Partido Socialista y cómo han roto la promesa del “NO es NO” es el tema principal de muchas letras en el concurso. Por ejempñlo una copla que se compartido muchísimo a través de las redes sociales es un pasodoble de la comparsa de los hermanos Márquez Mateo, conocidos como “Los Carapapa”, que este año traen al Falla la comparsa ‘La azotea’ y que critican las actitudes del PSOE y de sus barones en la investidura de Rajoy y empiezan el pasodoble de esta forma tan dura: “Señor Mariano, consiguió otra vez salirse con la suya. Fue con la ayuda de algunos capullos y algunas capullas”, donde se llega a llamar a Susana Díaz, la “pija de Triana”, a la que culpan, junto a Felipe González, de la dimisión del ex secretario general, Pedro Sánchez. Aquí podéis escuchar la copla completa que es bastante dura.

Sin duda otra de las críticas más feroces a Susana Díaz y al socialismo es la que hace la chirigota gaditana ‘Los del planeta rojo, pero rojo, rojo de verdad’, del autor Vera Luque, que termina diciendo literalmente que le romperían el carnet del PSOE en la “cara cortijera” de Susana después de que, según el autor, haya sido la principal responsable de entregar el gobierno a la derecha más rancia y reaccionaria.

En definitiva, los autores del carnaval gaditano llenan sus coplas de ácida crítica social y sátira política, haciendo una especie de periodismo cantado que, cuando se hace bien y con maestría, es una de las expresiones más genuinas del arte andaluz. Un autor amigo mío llamaba al carnaval, al que hacen las agrupaciones gaditanas y ya también otras que vienen desde muchos puntos de Andalucía, “la fiesta de la palabra”. Y es que el hombre común afirma su humanidad frente al poder existente mediante el lenguaje. El lenguaje, bien usado, es un arma poderosa frente al poder establecido. Siempre ha sido así. El temor al lenguaje, a lo que pueden llegar a decir las palabras, siempre ha tenido en los poderosos a sus enemigos más acérrimos.

Y hoy más que nunca hay que alzar la voz, llenarse de palabra, esa palabra que creíamos que ya era del todo libre, pero que, visto lo visto tras los casos de las condenas por publicar tuits satíricos, sigue sufriendo las mordazas de los que no quieren que el pueblo alce la voz.

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