Desde que fue elegido Papa en marzo de 2013, el cardenal Jorge Bergoglio se ha caracterizado por ejercer un pontificado que intenta cambiar la imagen ultraconservadora de la Iglesia Católica que dejaron sus antecesores Juan Pablo II y Benedicto XVI. Sus constantes llamadas al retorno a las esencias del mensaje evangélico le han convertido en uno de los Papas más queridos y respetados no sólo por los creyentes sino también por los sectores laicos de la sociedad occidental.

Sin embargo, Francisco también ha caído en contradicciones que han descolocado a sus más acérrimos defensores, contradicciones tan escandalosas como la de mantener el veto a que las mujeres sean ordenadas sacerdotisas por mucho que afirmara que él quiere una Iglesia con una mayor importancia de la mujer. En estos días ha caído en otra de esas contradicciones al reducir las penas impuestas a un grupo de sacerdotes condenados por pederastia.

Francisco ha reducido las penas impuestas por los tribunales canónicos a estos sacerdotes saltándose, incluso, las recomendaciones de la Congregación para la Doctrina de la Fe (la antigua Inquisición). Hay un caso en concreto que ha activado las alarmas de las víctimas y de los asesores más cercanos al Papa. El padre Mauro Inzoli fue condenado por abusos sexuales a niños de 12 años. Pidió clemencia a Francisco y éste le redujo la pena de expulsión del sacerdocio a un retiro eterno donde llevar una vida de penitencia. Sin embargo, Inzoli fue condenado por un tribunal italiano a 4 años y nueve meses de cárcel y la aparición de nuevas pruebas ha obligado al Vaticano a abrirle un nuevo proceso canónico.

le redujo la pena de expulsión del sacerdocio a un retiro eterno donde llevar una vida de penitenciA

El caso de Inzoli no es el único, ha habido más. Frente a las críticas de las víctimas Francisco siempre ha respondido que la clemencia y la misericordia son dos valores de la Iglesia Católica. No obstante, esa interpretación de la aplicación de la misericordia está provocando que sean muchos los que piensen que el Vaticano está protegiendo, nuevamente, a los pederastas, tal y como ocurrió durante el papado de Karol Wojtyla y que Joseph Ratzinger cortó condenando a más de 800 sacerdotes y obispos.

Por otro lado, Francisco ha destituido a empleados de la Congregación para la Doctrina de la Fe que se han caracterizado por su dureza en la lucha contra la pederastia en la Iglesia.

Este comportamiento de Francisco contrasta con su llamada a la «tolerancia cero» con los sacerdotes que abusan o han abusado de menores. Incluso a finales del año pasado envió un mensaje a los obispos del mundo donde se les instaba a que tomaran todas las medidas necesarias para proteger a los menores.

A pesar de estas afirmaciones, Francisco ha confundido el concepto de la misericordia con el de la justicia y el hecho de que haya rebajado las penas a pederastas condenados deja a las víctimas totalmente consternadas porque hay un hecho importante a tener en cuenta: algunas de esas víctimas asesoran al propio Papa en lo referente a los casos de pederastia.

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