Las juezas de este país lo tienen claro: “La representación equilibrada de hombres y mujeres en las altas jerarquías judiciales nacionales e internacionales, así como en los cargos u organismos internacionales de mayor responsabilidad sigue siendo, en el siglo XXI , una quimera”.

El papel de las mujeres en el estamento judicial sigue siendo crucial, y cada vez más en pleno 2016, pero los órganos de poder de esta pata decisiva de cualquier democracia sigue estando en manos de hombres abrumadoramente. Por ello, desde la Asociación de Mujeres Juezas de España (AMJE) se ha iniciado una campaña para lograr que la inminente renovación de cuatro miembros del Tribunal Constitucional (TC) cuente con las juezas, algo muy lejano de conseguir a día de hoy.

La campaña ‘Por un Tribunal Constitucional equilibrado’ se ha puesto en marcha coincidiendo con el plazo prorrogado hasta el 13 de enero próximo para que las comunidades autónomas propongan sus candidaturas al Senado en este proceso de renovación parcial del TC.

La Asociación de Mujeres Juezas inicia una campaña para que la renovación de cuatro candidatos sean magistradas

Esta asociación de juezas asegura que “el techo de cristal, sigue siendo infranqueable para ellas en casi todos los sectores económicos y, con mayor virulencia, en las cúpulas de todos los poderes, desde donde se toman las decisiones que mueven el mundo”.

Si los datos a nivel internacional son alarmantes de la desigualdad existente al respecto, en el caso concreto del TC el abismo es escandaloso. Desde 1980 tras la reinstauración de la democracia en España, 60 personas han ocupado la alta magistratura y sólo cinco han sido mujeres (el 8%). Dos de ellas han llegado incluso a ser vicepresidentas (Gloria Begué y Adela Asúa) y una presidenta (Maria Emilia Casas).

Desde la AMJE se asegura que el TC “paradójicamente, arroja unas cifras todavía más alejadas del equilibrio que debiera imperar en un órgano que representa la esencia de los cuatro valores constitucionales superiores, entre los que se incluye la igualdad”. La presidenta de esta asociación y magistrada del Tribunal Superior de Justicia de Canarias, Gloria Poyatos, ha asegurado en la Ser que “no tiene explicación que en un órgano tan importante solo haya dos mujeres”. Considera imprescindible que se implanten cuotas de reparto en el sistema judicial español para evitar estas desigualdades palpables en los órganos de dirección del Poder Judicial.

Los datos de representatividad de las mujeres en tribunales internacionales son también alarmantes: hasta el pasado 2015, sólo el 17% de los principales tribunales internacionales están integrados por mujeres y en los Tribunales Regionales de Derechos Humanos sólo uno de cada cuatro jueces es magistrada.

En 2010 se presentaron 22 nombres, solo cuatro eran mujeres. Solo se eligió a una de cuatro

Los puestos de liderazgo de la justicia española son aún más clamorosamente desiguales: a día de hoy no se conoce una presidenta del Tribunal Supremo en la Carrera Judicial y sólo el 13% de las plazas del Alto Tribunal son ocupadas por mujeres. Sólo una de las 17 presidencias de Tribunales Superiores de Justicia tiene nombre de mujer y tan solo 8 de las 50 presidencias de las Audiencias Provinciales de España son dirigidas por una magistrada.

Paradójicamente, más de la mitad de las sentencias son rubricadas en este país por juezas, que por supuesto jamás aparecen en la foto oficial de la cúpula judicial que cada año ilustra la apertura del año judicial.

En la propuesta que las comunidades autónomas hicieron al Senado en el año 2010, para nombrar los cuatro magistrados de designación senatorial, se presentaron 22 nombres. Solo cuatro de ellos eran de mujeres (18%). Solo se eligió a una de cuatro. Dentro del cuerpo técnico de Letrados del Tribunal Constitucional, las mujeres solo alcanzan el 36% en la actualidad (20 de 55). Ninguna mujer ha ocupado nunca la Secretaría General de la institución. Ninguna ha sido nunca jefa de servicio.

Las juezas españolas reivindican “una verdadera participación de las mujeres en todas las esferas sociales, políticas, culturales o judiciales”. Y por ello consideran que el Tribunal Constitucional “debe ser un referente ejemplar de la pluralidad social, y especialmente en la aplicación real (no formal) del principio de igualdad, tanto en sus resoluciones, cómo en su composición paritaria de mujeres y hombres”.

Las juezas españolas están presionando para que la inminente renovación de las cuatro plazas del TC sea cubierta por mujeres exclusivamente. “Más mujeres, más justicia”, añaden, mientras apelan a los representantes políticos españoles para que “asuman sus responsabilidades y den cumplimiento a la exigencia de igualdad real”, de acuerdo con lo previsto en el artículo 14.1º y 4º de la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres, en relación con el artículo 14 de la Constitución Española. Nada más que añadir, señorías.

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