Madrid. Colegio electoral del barrio de Peñagrande, una zona donde se ubican muchas residencias geriátricas. Entra un anciano en silla de ruedas, le acompaña un hombre con uniforme sanitario blanco. El abuelo no hace más que gritar: “esto se parece a la guerra civil. Yo votaré lo que me sale de los c…”. Tira una papeleta que lleva en la mano y exige, en presencia de la mesa electoral, que le acompañen a escoger “la que yo quiero y no la que me han dado las monjitas”.

Son los únicos incidentes que se están produciendo en la jornada. Eso sí, tal vez más que en otros comicios. El “acarreo de votos” está siendo denunciado por los partidos, sobre todo de izquierdas. Especialmente en Galicia. Es una práctica que, dicen los expertos, no es “ilegal”. Y es que existe confusión sobre los términos. Una cosa es “acarreo de votos” y otra cosa es “cohecho”. Esto último es lo que está tipificado como delito en el código penal.

Acarreo de votos no es otra cosa que facilitar el sufragio a una persona impedida, que físicamente no lo puede hacer. Se le llega. Se acompaña al colegio electoral. Una labor humanitaria pero que no impide la libertad de voto. No se le dice la papeleta que hay que introducir en la urna. Es más, se procura el secreto.

En cambio, cohecho es lo que se está denunciado.  El PS de G. de la localidad gallega de Amoeiro ha denunciado lo siguiente: Sergio y Felisinda, un matrimonio de ancianos, recibieron,  hace unos días a media tarde, la visita de dos trabajadoras del servicio municipal de ayuda a domicilio. Nada parecía extraño hasta que las dos empleadas públicas —una es candidata del PP y otra hermana de un candidato— explicaron que iban a “pedirles el voto” y a recordarles que “ellas mismas se arreglaban para llevar después el voto y hacer todos los trámites”. Y es que, según describen los denunciantes, durante la cita trataron de convencerles para que delegasen su voto por correo. En otras localidades, las monjas encargadas de los geriátricos han repartido las papeletas de voto, y han habilitado las furgonetas de los “centros de día” para llevar a los ancianos a votar. Se da la circunstancia de que casi siempre el voto es para el PP.

 

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