Fotos Agustín Millán

A Marina Marroquí le faltan horas al día para ayudar al mayor número de mujeres maltratadas que pueda. Por eso, aunque le cueste acumular cansancio y estrés, le merece la pena sacar el tiempo de donde haga falta y cumplir con su misión. Y es que esta reconocida feminista, presidenta de la asociación aivig, y autora de Eso no es amor – un libro indispensable para educar en el amor en igualdad-, no piensa darse por vencida. “El feminismo es muy desagradecido. Es una lucha constante con todo el mundo y con el que no se puede llegar a todas las mujeres maltratadas, ya que se maltrata a una de cada tres mujeres, pero es una forma de vida que una vez la conoces no se puede abandonar jamás”, dice. “El feminismo quita cargos de conciencia y te da todas las respuestas. El feminismo es justicia. Nunca he conocido a una feminista que haya dejado de serlo y sobre todo el feminismo es el mayor grano en el culo para el machismo”, sonríe.

Por eso para esta mujer incombustible, cuya historia de superación como ex víctima de violencia de género, es todo un ejemplo, la batalla al patriarcado solo se ganará cuando el mundo viva y respire igualdad. “La sociedad machista en la que vivimos nos construye a las mujeres para no ser nosotras. Cuando tocas fondo sales y te construyes sabiendo qué es el dolor y la maldad y te das cuenta de quién eres y qué quieres, todo tiene sentido. A nosotras nos enseñan a cuidar pero no a cuidarnos”, recalca.

Una desigualdad que Marina destaca que están pagando demasiado caro las chicas más jóvenes. “En mi asociación tengo niñas que con 13 años que ya han sufrido violencia de género. Pero que la haya significa que salen de ella en esa etapa. El problema sigue pasando porque la sociedad promociona el machismo” remarca. A esto Marroquí añade la dicotomía que hay en lo que se cree es sexo. “Se educa a las chicas en el amor romántico y a los chicos en la pornografía más violenta. Antes se corrían con la revista Interviú y ahora partir de 10 años ya ven porno y es muy peligroso porque normalizan la pornografía como sexo cuando en realidad son violaciones que penetran a la mujer. Esa mezcla es una bomba que nos está estallando en la sociedad”, matiza.

 

No es sexo, es violencia de género

Y es que tal y como cuenta Marroquí la sociedad no está a la altura del problema con el que se enfrenta y mucho menos de las consecuencias que esto conlleva. “Nos encontramos que a los 13 años los chicos y chicas inician sus relaciones y con suerte a los 16 les dicen cómo poner un preservativo en un plátano. Tienen acceso al sexo pero no se le enseña a usarlo. Internet es hoy quien les sirve de referencia y en ella todo es pornografía y cosificación a la mujer. A las chicas les llega el mensaje de vales más por cuántas tetas enseñas. En Instagram las jóvenes utilizan su cuerpo para expresar quienes son. Es la consecuencia del feminismo liberal. Es muy peligroso creer que empoderarse es enseñar tetas, si lo haces como denuncia está muy bien, pero el feminismo no se construye ni enseñando tu cuerpo ni poniéndote una camiseta que diga que eres feminista. El feminismo se construye leyendo. El machismo se frota las manos con el feminismo neoliberal. Hay que decir a esas chicas que esas tetas que enseñan van a estar en las redes sociales y que de ahí van a muchas páginas gratuitas de porno a las que muchos de sus ex que están cabreados, las suben. Así que esas fotos que pusieron pensando que eran libres acaban formando parte del sistema contra el que luchan. El machismo pone muchas trampas”, denuncia la activista.

“El feminismo quita cargos de conciencia por todo y te da todas las respuestas. El feminismo es justicia”

A este panorama Marroqui añade el de las prácticas sexuales como el muelle o el pago de favores académicos a cambio de felaciones entre los jóvenes. “En los institutos nos estamos encontrando con prácticas sexuales con las que se socializan y donde siempre es la mujer la que está al servicio del hombre. Ellos son los que gozan. Por eso no es nada extraño encontrarse con prácticas como el muelle, en el que ellas saltan de penetración en penetración por un círculo de chicos, y lo peor es otra práctica como el muelle ruso en el que alguno de los chicos tiene una enfermedad de trasmisión sexual. Por eso hay un repunte de VIH. Además también sucede que hoy se pagan favores académicos con felaciones. Lo sexual está en todo”, destaca.

Por eso este horizonte Marina lo cambia cada día con cursos de educación sexual en los institutos de toda España, pero cree que lo suyo, aunque es una enorme y necesaria tarea, acaba siendo un grano de arena. “Necesitamos que la sociedad sea feminista, que haya planes de igualdad, de educación en valores y todo ello a largo plazo, Mientras que el machismo nos educa y solo entiende de agresividad, el feminismo es el único movimiento que ha cambiado la historia sin una gota de sangre”, finaliza.

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Es periodista feminista, autora de Hombres por la Igualdad (Ed LoQueNoExiste), editora, organizadora de eventos feministas y responsable de Comunicación y RR.PP. de Juan Merodio. Además es Máster en Producción Radiofónica (RNE), Biblioteconomía y Documentación (Universidad Complutense) así como Mujer y Liderazgo (Escuela Aliter). Fue becaria “Erasmus” y “Leonardo” en Roma. En la actualidad colabora con Diario 16, Público, El Español, 20 minutos y AgoraNews, entre otros medios. También es formadora en periodismo con perspectiva de género y ha sido galardonada con el “Premio de Diario 16” por la labor profesional y personal en la defensa de la igualdad (2018), el de “Embajadora de honor de yocambioelmundo.org” (2018) y el de “Candidata a las Top 100 Mujeres Líderes en España” (2018) en la especialidad de medios de comunicación.

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