El policía local que fue condenado a finales del año pasado por robar un bolso acababa de regresar a su puesto de trabajo, aunque alejado de labores de calle, cuando sumó su segundo detención. Y esta vez como sospechoso de un delito mucho más serio que un hurto, según informa El Norte de Castilla.

El agente, que aún lo es, fue arrestado el pasado lunes en el marco de una redada contra el tráfico de armas llevada a cabo por los efectivos de la Guardia Civil en la capital, según confirmaron ayer fuentes de los cuerpos de seguridad implicados.

La operación, que permanece abierta y en la que hay más detenidos, está dirigida contra distintos clanes de delincuentes locales afincados en barrios como el de España y Las Flores, cuyos integrantes podrían tener vínculos de amistad con el agente investigado por su posible implicación como intermediario en la venta ilegal de armas de fuego.

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