Tensión máxima a las horas del referéndum ilegal. ¿Habrá votación? Es seguro. No habrá un 9N, pero si habrá urnas y votación. Lo que en Madrid se considera “butifarrada”. Desde la Fiscalía se explicita que “se impedirá el referéndum pero no el show”. Y la policía también advierte que si lo que se pretenden son imágenes de policías retirando con violencia las urnas, “no las habrá”.

Si como parece usarán a los niños como “escudos humanos”, por supuesto, la policía no intervendrá, pero grabará a los adultos de la retaguardia para evidenciar su vileza. Y en cuanto al manual de terrorismo callejero de los anarquistas, los antidisturbios responderán con la profesionalidad de siempre.

¿Habrá incidentes? Seguro. ¿Llegarán a mayores? Probablemente no. ¿Habrá votación? Seguro. ¿Podrá considerarse un referéndum con estándares internacionales? Por supuesto que no.

A partir de aquí, lo relevante es lo que ocurra a partir del 1 de octubre. Puigdemont podría hacer un ‘balconazo’ a lo Companys como anuncia Romeva. Es seguro que si eso ocurre será detenido por el juez, acusado de rebelión y encarcelado. Probablemente es lo que busca. Es un iluminado que pretende pasar a la historia.

Pero los suyos también lo saben. Y aunque le proclamarán víctima y héroe, seguirán a lo suyo. ¿Y qué es lo suyo? Ganar masa social, peso político y opinión pública para volver a intentarlo. Y aquí es donde los secesionistas se bifurcan entre los que pretenden unas elecciones constituyentes y los que aspiran a que el Parlament proclame formalmente la independencia.

Si el Parlament se hiciera el ‘harakiri’ forzaría al gobierno nacional a hacer lo que no quiere: aplicar el 155 y suspender la autonomía. Pero si se impone la estrategia de estirar el chicle, los secesionistas saben que enfrente hay un gobierno dispuesto a darles la financiación que hace tres años les negaban.

La CUP tensiona y afirma en un documento que no aceptará la negociación mientras que a los ‘moderados’ les empiezan a temblar las piernas. “Nos embargarán todo”, dice Homs.

Lamentablemente esta crisis no está sirviendo para aprender ninguna lección. La Junta de Seguridad de este jueves evidenció la deslealtad de Cataluña y lo kafkiano de ‘negociar’ con los delincuentes la manera como serían detenidos.

Y así nos encontraremos el domingo con unos agentes que recibirán la orden de un juez de cerrar colegios y la contradictoria de sus mandos de garantizar el referéndum.

Para colmo, la orden de cerrar los colegios tras las clases de este viernes no se podrá ejecutar porque los colegios han dado orden de realizar festivales el sábado.

Y todo esto nos ofrece varias lecciones: los nacionalistas no son adversarios políticos, son enemigos de la nación. Segunda: los nacionalistas son como los perros: olfatean la debilidad y se crecen ante ella. Tercera: la estrategia ‘diálogo’ no es posible. ¿cuántos goles necesitamos encajar para aprender la lección?


 

El anzuelo del pescador

  • ONU nos saca tarjeta amarilla. La Comisión de Derechos Humanos alerta sobre posibles recortes a la democracia en Cataluña. Romeva hace su trabajo. ¿Y Dastis? Esto con Margallo no habría pasado.
  • ETA apoya el ‘procés’. Además de contar con compañeros de viaje poco recomendable. ¿Eta no se había disuelto?
  • Montoro, ¿ingenuo o se lo hace? El ministro de Hacienda dice que no será posible pagar a los observadores internacionales porque las cuentas están intervenidas. ¿Y pagar las papeletas y las urnas? Los secesionistas ya apartaron el dinero hace tiempo. Cherchez l´argent.
  • Iceta, ese profeta. Dice que no ve una moción de Sánchez con Iglesias y los nacionalistas. ¿indicador adelantado?
¿Quieres recibir las novedades de Diario16?

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

uno × 3 =