La descontextualización es una técnica de la manipulación. Frente al hecho de que el 30% de la población de España esté expuesta a la pobreza, el presidente del gobierno y muchos de los miembros de su equipo ministerial, responden con cifras que no se compadecen con esa realidad. Pero no cejan. Siguen machaconamente afirmando que se ha acabado la mal denominada “crisis”. Con esta recuperación los recortes han producido una brecha de desigualdad que nos deja en el fondo de la desesperación, mientras los ministros se solazan con cifras que están tan lejanas del conjunto de españoles, como las sociedades en paraísos fiscales. Curioso modo de responder al éxito económico, ¿no?

La obsesión por el control de los medios de comunicación colisiona con el cambio de paradigma tecnológico de los mismos. Esto los complica. Tal vez por ello alientan la restricción en la difusión de “datos inconvenientes”. Quieren invisibilizar a las víctimas. A todas. Desde el austericidio a los refugiados que se dejan morir.

España es el segundo país de la Unión Europea en el que más ha crecido la distancia entre rentas altas y bajas, sólo por detrás de Estonia, y entre 2007 y 2014 el salario medio español se desplomó un 22,2 %. Además, según estos datos de la OCDE, los hogares más desfavorecidos son los que han sufrido una mayor caída de los ingresos durante la crisis, y el salario de los más ricos es 18 veces superior al del 10 % más pobre.

El informe denuncia que la reforma fiscal que entró en vigor en España el 1 de enero del año pasado es “una herramienta para garantizar privilegios a unos pocos”, lo que ha dado como resultado que España siga teniendo una de las presiones fiscales más bajas de toda Europa. No se ha conseguido remediar que 17 de las 35 empresas del IBEX 35 no pague el impuesto de sociedades en España ni que la inversión hacia la Unión Europea cayera un 15 % en 2015 y la inversión en paraísos fiscales creciera un 2000 %.

El espectáculo que ofrecemos al mundo no es nada edificante.

Según Intermon-Oxfam, en España en 2015, el 1% más rico de la población concentra ya casi tanta riqueza como el 80% más pobre. Mientras, la población en situación de pobreza y exclusión ha alcanzado en 2014 su máximo histórico, un 29,2% de la población, 13,4 millones de personas. La organización con anterioridad a los “Panamá Papers” ya animaba a “atacar el complejo entramado de paraísos fiscales que hace posible que se vacíen las arcas públicas es fundamental para combatir la desigualdad de forma efectiva”.

Por eso temen el cambio de modelo. Están sembrando la decepción y alientan que los españoles eludan ir a votar en la creencia de que “de nada sirve”. Pretenden descontextualizar la relación de responsabilidades entre estos datos objetivos y sus actos de gobierno. Por ello, tal vez, sigan siendo la fuerza más votada.

Es que los españoles tenemos una pulsión que nos lleva a situarnos entre la tragedia y el suicidio colectivo. Que no deja de ser una claudicación de nuestra responsabilidad individual frente a la Historia.

No permitas que se salgan con la suya. Quieren descontextualizar la desesperación.

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