Con el fin de tranquilizar a determinados sectores de la población, la Academia Española de Dermatología y Venerología (AEDV) ha ofrecido recientemente datos tranquilizadores sobre los tatuajes. Por ejemplo, cita un estudio publicado en la revista científica Plos One, realizado sobre muestras de cadáveres portadores de algún tatuaje, que demuestra que todos ellos presentan ennegrecimiento de sus ganglios linfáticos regionales ocasionado por la tinta de sus tatuajes. ”Sin embargo, hasta el momento no existen evidencias de que la presencia de estos pigmentos en los ganglios linfáticos ocasione algún tipo de patología, a pesar de las altas concentraciones de hidrocarburos policíclicos aromáticos (PHA) allí concentrados”, remarca la AEDV.

Y sobre la probabilidad de que los tatuajes puedan producir un mayor riesgo de cáncer, recalca que las tintas negras son “potencialmente cancerígenas” por su alto contenido en hidrocarburos aromáticos; pero añade que “no hay ningún dato que demuestre que ello genere más casos de cáncer o problemas de salud en la vida real”.

En una entrevista a Infosalus.com (el portal de información sanitaria desarrollado por periodistas especializados en salud de Europa Press), la doctora Natalia Jiménez Gómez, del Servicio de Dermatología del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid, confirma que en la actualidad la elaboración de un tatuaje no posee tantas complicaciones como hace unos años. “Hoy se mantienen muy bien las medidas de higiene, por lo que es infrecuente la producción de infecciones inmediatas, como sí sucedía anteriormente, aunque sí que potencialmente pueden suponer una fuente de contagio de virus de hepatitis si no hay higiene”, advierte la dermatóloga.

Señala, además, que los cuidados, después de efectuarse un tatuaje, también son muy importantes porque éste puede causar infecciones cutáneas superficiales como los impétigos. Otros inconvenientes añadidos serían los propios de cada individuo, como el ser alérgico a la tinta del tatuaje, generalmente al color rojo. Y asegura que, a largo plazo, en algunas personas podrían aparecer reacciones a las cicatrices, especialmente en aquellas con tendencia a queloides o cicatrices muy marcadas, que podrían manifestarse en forma de picores o de dolor, improbables en cicatrices normales.

Sobre las resonancias magnéticas, advierte que los problemas podría manifestarse en los tatuajes de hace más de dos décadas, ya que entonces se usaban partículas metálicas derivadas del hierro que causaban microquemaduras en la zona del dibujo, “pero es muy raro que esto suceda en los tatuajes actuales”.

Subraya también que uno de los posibles problemas asociados a los tatuajes, y que los usuarios desconocen, es que pueden esconder enfermedades cutáneas. “Se deben evitar los tatuajes en las zonas de lunares, o encima de ellos, porque la tinta del tatuaje impide ver si estos son normales o no, o indicativos de que puede haber melanoma”, afirma.

Otro temor en torno al tatuaje, según la dermatóloga, es el posible riesgo de hacerse uno en la zona lumbar, justo donde se coloca la epidural, porque una punción sobre esa zona tatuada podría desplazar hacia la médula espinal partículas de pigmento. En este caso, la experta recomienda evitar la punción directa, haciendo una incisión muy pequeña con el bisturí, con objeto de saltar la zona entintada y así impedir que las partículas entren al interior de la médula.

En cuanto a borrarlos con un láser, la doctora afirma que resulta más caro retirarlos que hacerse un tatuaje, ya que, aunque no se trata de un proceso peligroso, requiere de varias sesiones. Para ella, lo ideal sería retirarlo un dermatólogo especialista en el uso de ese tipo de láseres. “Los más fáciles de eliminar son los tatuajes negros, y el rojo por ejemplo es el más difícil de quitar. No obstante, los láseres han ido evolucionando, hace años eran más agresivos e implicaban riesgo de cicatrices. Hoy hay láseres para determinados colores que rompen las partículas de tinta en trozos muy pequeños que nuestro organismo va eliminando poco a poco”, concluye.

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Licenciado en Historia, Escenografía teatral y con estudios de periodismo. Escribo en diferentes medios digitales.

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