El futuro no es como lo habíamos imaginado, es infinitamente peor. Olvídense de las fantasías de George Orwell, Philip Dick y Aldous Huxley porque no se acercaron ni por asomo a la evolución de la maldad humana; una cosa sí acertaron: los malos, así sin matices, siempre son los otros.

Como siempre, el miedo legitima las maniobras de los Gobiernos que en tiempos de calma habrían causado una enorme alarma social. Y es así que, al calor de la masacre de París, descubrimos que el Ministerio del Interior estaba por poner en marcha Evident X-Stream, que sustituiría a SITEL, que se había quedado obsoleto ante plataformas como WhatsApp, Facebook y Skype. El sistema se ha usado en su versión básica, Evident Prosis, desde 2015 por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

El nuevo sistema, que ya está funcionando a pleno rendimiento, es más completo y puede rastrear cualquier actividad: desde capturar llamadas telefónicas y conversaciones a través de IP a leer SMS, conversaciones de chat, recoger las páginas web visitadas, foros de internet, archivos descargados de la red, e incluso leer los viejos faxes, y todo en tiempo real. Y sí, por supuesto, también puede leer comunicaciones seguras y cifradas.

Esta herramienta ha sido desarrollada por la empresa de ciberseguridad ETI Group, adquirida en 2011 por BAE Systems, el segundo mayor contratista militar del mundo. Las negociaciones empezaron en marzo y el contrato se firmó el pasado 10 de septiembre de 2015; ha tardado en estar disponible poco más de un año. ¿Y quiénes firmaron? Como no podía ser de otra manera, un representante de la división de inteligencia aplicada de BAE Systems y el secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez Vázquez. ¿Y quiénes son los de BAE Systems? Unos perlas: una multinacional británica que, como muchos otros fabricantes de armas, han recibido críticas por parte de organizaciones por los derechos humanos y organizaciones contra el tráfico de armas debido a sus ventas a países como Indonesia, Arabia Saudí y Zimbabue; por mucho tiempo han sido acusados de soborno por sus negocios en Arabia Saudí a través de los contratos de Al-Riyadh; se han dedicado a espiar a los miembros de Campaign Against Arms Trade (CAAT), una ONG británica que trabaja por la abolición de la compraventa de armas; hace diez años regalaron un millón de libras a la familia Pinochet. Todo sea por su seguridad, la de ellos o la nuestra.

Definitivamente el futuro no es como nos lo habían contado. La farsa de la guerra asimétrica contra el terrorismo ha legitimado muchas cosas pero aún no ha llegado a calar en nuestro pensamiento; aunque, a bien seguro, sea BAE Systems o Academi, Google o Apple, ya estarán desarrollando el algoritmo o el biodata adecuado para llegar hasta donde ni Stalin, ni Salazar, ni Castro, ni Franco llegaron. Bienvenidos a la democracia del siglo XXI.

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