Todos admiramos a los políticos que son consecuentes, que llevan a la práctica, lo que dicen y creen. Inclusive nos entusiasma ver cómo son fieles a sus principios e ideas. Pero ocurre, en ocasiones, que las personas que dicen creer en algo concreto, a la hora de actuar, hacen justo todo lo contrario. A estas alturas del partido, pocos son los que no echan en falta un proyecto serio para esta región, acorde con las circunstancias, que difiera de rescatar, en pleno proceso secesionista, a Cataluña con otros 5.300 millones hasta septiembre.

El anuncio del referéndum para el 1 de octubre hace más que necesario, por tanto, que el gobierno de España haga uso inmediato de las medidas que para tal efecto ampara y recoge nuestra Constitución para abortar semejante despropósito, el art. 155 debería ser de aplicación inmediata, hoy por hoy, dada la envergadura del asunto. No puedo comprender el comportamiento que están teniendo las formaciones con representación nacional, puesto que si los gestos y la práctica diaria no van en sintonía, todo se traduce en meras palabras. Y tengo la ligera sensación de que ya se ha hablado, dialogado, hasta dilatado con cierto exceso toda esta cuestión, corriendo el peligro de que se traslade a la comunidad internacional una imagen poco seria de nuestra gran nación.  Dicen que el imperio romano terminó de caer por una “plaga de mosquitos”. Y es que no hay que desdeñar ningún asunto o como diría el refrán “no hay enemigo pequeño”. La problemática de Cataluña no es precisamente un tema menor, por mucho que algunos se empeñen en minimizar el impacto del mismo. Es un escándalo y de los gordos. 

Así que, es la hora de las soluciones, es la hora de hacer que se cumpla y se respete el Estado de Derecho. La inacción, el “circo político” en el que nos encontramos inmersos, no puede provocar más desapego, más desconfianza, más injusticia, es el colmo pretender  “unos pocos” decidir sobre el resto de la nación. La soberanía nacional reside en el pueblo español, aunque el PSOE de Pedro Sánchez siga buscando “encaje constitucional” y Rajoy esté más pendiente de los problemas internos de su partido.  

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