Cristina del Valle recibiendo el premio de manos de Delia Losa Carballido, Delegada del Gobierno en Asturias y en presencia de Juan Antonio Oceda, Jefe de Coordinación de la Unidad Contra la Violencia sobre la Mujer

Cristina del Valle es uno de los referentes en la lucha por la igualdad real y contra la violencia de género. Esta es la razón por la que ha sido galardonada con el Premio Menina 2018, un reconocimiento que el Gobierno de España entrega a personas, instituciones o colectivos que se han caracterizado por su lucha contra la violencia de género y en favor de la igualdad.

La Delegada del Gobierno en Asturias, Delia Losa Carballido, definió el maltrato a las mujeres como «un auténtico drama social que certifica que las mujeres aún sufren con violencia descarnada el trato vejatorio de algunos hombres». En referencia a las razones por las que se decidió a premiar a Cristina del Valle, señaló que «terminar con el machismo latente que persiste en nuestra sociedad exige instaurar un cambio de paradigma, y en esa tarea la cultura desempeña un papel fundamental. A través de ella, la ciudadanía encuentra mensajes y alicientes para quitar ese velo que en ocasiones impide ver cosas que están ahí, pero que no llegamos a advertir porque se encuentran tan arraigadas que apenas resultan perceptibles. Desde los inicios de su carrera, Cristina del Valle exhibió una faceta combativa y comprometida con causas que siempre estuvieron vinculadas con la igualdad entre las personas, y entre las cuales la defensa del feminismo y la condena sin paliativos de la violencia de género ocuparon siempre una posición muy destacada».

Cristina del Valle comenzó su discurso recordando su infancia y cómo su madre, una mujer valiente, huyó del maltrato continuado llevándose a sus hijas y escondiéndolas porque en aquellos años una mujer casada era una proscrita si abandonaba el hogar, por mucho que la estuvieran maltratando a diario. «Con cuatro o cinco años yo tenía miedo. Cada vez que se abría la puerta de casa, que tendría que ser un lugar seguro lleno de amor y de afecto, cada vez que sonaban las llaves porque anunciaban que algo terrible iba a ocurrir. Durante años una mujer valiente, mi madre, vivió ese horror y cuando pudo, sola, escapó una noche después de un intento de asesinato. Huyó con nosotras cuatro y huyó a un lugar donde durante cuatro meses no pudimos ver la luz. Huyó siendo perseguida y denunciada. Estuvimos escondidas mientras nos buscaba la policía», contó Del Valle para, a continuación, hacerse la misma pregunta que se hizo en aquellos años: «¿por qué tenemos que irnos si quienes maltratan y golpean son ellos?». Así salió Cristina del Valle de Asturias y retorna a su tierra triunfadora, recogiendo un reconocimiento a sus años de entrega y compromiso en la lucha contra esa violencia salvaje e injustificada.

A continuación, realizó una mención a las cifras que la violencia contra las mujeres genera y que no computan en las estadísticas oficiales como, por ejemplo, los 400 suicidios que son consecuencia de la inducción al mismo porque las mujeres no pueden soportar el maltrato continuado, «crímenes por los que no paga ningún asesino».

La prostitución es la esclavitud del siglo XXI y en España hay más de 4.000 clubes de alterne «donde las mujeres son utilizadas y abusadas» de manera continuada.

A pesar de que cada año son asesinadas decenas de mujeres en España, la violencia contra ellas continúa siendo un tema menor a pesar de que los datos son estremecedores: la violencia de género es la primera causa de mortalidad femenina en Europa en el intervalo de edad entre 18 y 65 años. No obstante, en las encuestas del CIS «la violencia contra las mujeres continúa siendo un tema menor», afirmó Cristina del Valle, para añadir un hecho que es preocupante: «los hogares españoles son los lugares más peligrosos para las mujeres».

Para esta lucha también es importante la participación de los hombres, de esos «hombres buenos», como los definió Del Valle, que tienen que «replantearse el modelo de masculinidad».

La violencia contra las mujeres tiene que ser una prioridad política. En referencia a este tema, Cristina del Valle hizo una comparación con el terrorismo que tanto daño causó en España y los recursos que se pusieron para erradicarlo, recursos que no se ponen para terminar con la violencia contra la mujer. «La ley de violencia de género salió en el 2004 gracias al gobierno socialista y a sus mujeres feministas que se reunieron con las organizaciones de mujeres cuando otros partidos se negaron a recibirlas. Esa ley se hizo codo con codo con los movimientos feministas. Por eso salió una norma que es un referente internacional. Sin embargo, fue descargada de presupuesto en puntos importantísimos como las campañas de concienciación, un presupuesto vital porque está en juego la vida de las mujeres», afirmó Del Valle.

Para terminar su intervención hizo una mención al compromiso del actual gobierno. «Doy las gracias a este gobierno por su compromiso real por poner al frente a ministras que saben muy bien lo que es el pulso de las calles y el cuerpo a cuerpo con las causas. La política tiene que estar cargada de amor, de empatía y compromiso».

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