Entre todos los hechos constatables en la vida política es que Castilla La Mancha le importa realmente muy poco a María Dolores Cospedal. Salvo sus años de infancia y pubertad en Albacete, toda su vida política y personal la ha hecho en la capital de España. Tanto sus estudios en el CEU San Pablo (¿No le dio la nota para la pública o fue por una cuestión religiosa?) como su carrera como abogada del Estado y en diversas subsecretarías durante los gobiernos de Aznar se han desarrollado en Madrid. Incluso su primera inclusión en el mundo político estuvo muy poco vinculada a la comunidad castellano manchega, era miembro de la Juventudes del PRD, la fracasada Operación Roca que montaron empresarios y políticos para formar un partido de centro derecha. Ahora les ha salido mejor con Ciudadanos. Allí coincidiría con Florentino Pérez que fue el secretario general.

De hecho su primer gran alto puesto con responsabilidades políticas fue como Consejera de Transportes de la Comunidad de Madrid en 2005 y en sustitución de Francisco Granados. Casi nada. Allí estuvo un año porque el dedazo de Mariano Rajoy la designó como presidenta del PP de Castilla La Mancha y como senadora por designación de las Cortes. En ese momento regresó al terruño familiar, eso sí, pisando como mucho Toledo o Albacete. El resto del tiempo lo pasaba en Madrid tranquilamente. Sería tras el fracaso electoral de 2007 cuando, tras no tener el gobierno nacional el partido conservador, se quedaría en el carguito de diputada regional hasta que llegasen épocas mejores. No tenía donde ir y, quién sabe, igual había suerte. Y la tuvo pues venció en las siguientes elecciones autonómicas al candidato socialista José María Barreda. Le vino bien la crisis económica a Cospedal para vencer, además ya era secretaria general del PP desde 2008 por la caída del mentiroso Ángel Acebes. Con quien compartió las mentiras del 11-M, por cierto, al ser su subsecretaria de Interior en la época. No es de extrañar que alguna asociación de víctimas le haya otorgado una medalla.

Alguien con tan poca relación, salvo la familiar o la casita de 2,3 millones de euros que tenía en Toledo (Los Cigarrales) junto a su pareja Ignacio González del Hierro, con la región se dispuso a gobernarla. Y empezó por lo que mejor sabe hacer, reducir las prestaciones sociales, privatizar todo lo que pudo para ponerlo en mano de los amigos y aumentar los sueldos de los asesores y altos cargos. Entre medias cambió la ley electoral autonómica, en un caso enorme de gerrymandering, para intentar perpetuarse en el poder. Durante su mandato se produjo el despido de 500 interinos (que luego debieron ser readmitidos por sentencia en contra del TSJ de CLM); eliminó la urgencias nocturnas (algunas de las cuales debieron volver a establecer por mandato, otra vez, judicial); puso 300 nuevas tasas e impuestos, realizó el traslado de pacientes a clínicas privadas de otras comunidades para reducir las listas de espera pero la gestión de José Ignacio Echániz generó un aumento del 50%; redujo el número de médicos por cada mil habitantes al último puesto de las comunidades autónomas españolas y por debajo, también, de las recomendaciones de la Unión Europea; y así con todo. Intentó bajar la deuda a costa de los servicios sociales, pero realmente Castilla La Mancha le importaba poco. Sólo debía ser un trampolín de ascenso cuando el PP ganase el gobierno de la nación. Y por eso la ciudadanía castellano manchega, que es lista como los ratones colorados, la mandó a la oposición. De la cual, por cierto, escapó en cuanto pudo para irse a reunir con sus amigos de Madrid.

Mentiras y financiación irregular

Se ha descubierto durante la Operación Lezo que Cospedal supo desde el primer momento que el caso Cuadrifolio con el que atacó a Barreda se había llevado a cabo desde el despacho de su amiga Esperanza Aguirre. Según ha denunciado el diputado conservador Jesús Gómez, después conocer cómo se estaba gestando el golpe que querían dar a ex-presidente de la Junta, porque él era uno de los acudientes, para implicarle en un caso de corrupción, se lo comentó a Cospedal para que tuviera constancia de todo ello. Ana Guarinos, actual portavoz conservadora, admite que sí hubo esa reunión entre Cospedal, Gómez y Vicente Tirado, pero que se le pidieron pruebas del caso y “no supimos nada más”. Pues para no saber nada más, sí que lo utilizaron profusamente y con todos los medios a su alcance para acabar con Barreda y el PSOE castellano manchego.

Desde el periódico El Mundo, como parte de la estratagema elaborada por Aguirre y sus fuerzas del mal, se lanzó un email falso en los que se pretendía hacer ver que personal de la Junta daba instrucciones a la empresa Cuadrifolio para derivar parte del dinero a la campaña socialista. El engaño fue descubierto y, pese a las denuncias del PP, Cospedal y demás corifeos de las fuerzas del mal, la denuncia archivada. Sólo había que fijar que el remitente del correo tenía como dominio jccm.com, el cual no pertenece al gobierno regional (que utiliza .es) ni a ninguna empresa o entidad española, sino estadounidense. Desde la propia empresa, que interpuso querella contra Eduardo Inda, Casimiro García Abadillo Esteban Urreiztieta y Santiago González, ya se lanzó que podían estar engañando a los propios periodistas del rotativo madrileño. ¡Y tanto que los estaban engañando! Desde el despacho de Aguirre y con la aquiescencia de Cospedal, a la que nunca se la volvió a escuchar nada, ni a favor ni en contra. Obviamente estaba en el ajo desde el principio. Y aún no ha dimitido de presidenta del PP de CLM, al menos.

Pero no es la única situación embarazosa para el poco tiempo que ha dedicado a la región. Según los papeles de Bárcenas de la concesión de una licitación de basuras en el Ayuntamiento de Toledo, el PP castellano manchego se habría beneficiado para su campaña electoral de 2011. Cospedal reconoció que Sacyr entregó 200.000 euros a la organización pero que no eran comisión alguna. Claro las empresas regalan dinero por nada a cambio como se demuestra en todos los casos de corrupción que giran alrededor del PP, incluso los que se han producido bajo su mandato como secretaria general. Pero ni se le cae la cara de vergüenza, ni dimite jamás. Eso sí, utilizando la palabra de moda entre los periodistas, ganó unas elecciones con una organización dopada ilegalmente a costa de erario público.

El problema del agua que ni ha defendido, ni defiende en la actualidad

La, ahora, ministra de Defensa gusta de gastar millones de euros en armas para un país que está en paz, esos mismos millones que recortaba de derechos sociales a los castellano manchegos. Gusta felicitar a su amiga e inspiradora Aguirre en su despedida en el 19° Congreso regional del PP madrileño. Se contuvo las lágrimas de cocodrilo, pero no las alabanzas. Hoy Aguirre debe ser esa señora de la que usted me habla, seguramente. Pero no gusta de defender los intereses de los castellano manchegos pese a ser la presidenta in pectore del partido conservador en la región. Como las demás personas que forman las fuerzas del mal españolas y conservadoras, Cospedal sólo mira por los intereses propios y de su partido que le da muy bien de comer. Se están trasvasando hectolitros de agua del Tajo, mientras existe una gran sequía y los embalses se encuentran al límite de su capacidad, pero ello no dice nada ni en el consejo de ministros, ni a la titular del Ministerio de Agricultura. Ella prefiere estar a sus desfiles, sus peinetas y sus fastos madrileños.

¿Cómo va a pedir a sus compañeros murcianos que pongan a pleno funcionamiento las desaladoras que poseen con la que está cayendo por allí? Pobre Pedro Antonio Sánchez. Y pobre Florentino Pérez, propietario de la desaladora de Escombreras, que si funcionase a tope no podría cobrar la indemnización que solicita de 300 millones. ¿A quién se le puede ocurrir solicitar esas cosas a la ministra? Tampoco podrá solicitar a Íñigo de la Serna que comience de una vez las obras para poder dotar de agua la comarca de Talavera de la Reina y que tanta necesidad tiene para poder emprender acciones de desarrollo empresarial y agrícola. Y si se le pregunta por los problemas del agua en el alto Guadiana pues dirá que ella tiene que pasar revista y poner medallas. Que le da lo mismo que se devasten los acuíferos de la región y las aguas subterráneas.

En general Castilla La Mancha, salvo que es la tierra de sus progenitores y donde tiene la finquita, a Cospedal no le interesa. Sólo le sirve de refugio cuando el gobierno del PP no tiene dónde colocarla mejor. En cuanto no tenga donde ir, querrá volver a la región a criticar a Emiliano García Page y a los “populistas” de Podemos. Mientras tanto sigue a lo suyo y defendiendo lo suyo, lo propio, lo de la famiglia, pero lo de los castellano manchegos no. Para ella Castilla La Mancha es una pedanía de Madrid. Tuvo una gestión nefasta, casi arruina la televisión autonómica siguiendo la línea de Telemadrid y la TDT Party y, en cuanto pudo, abandonó esa tierra que tanto decía querer. Habría que preguntarla si conoce dónde se come el guarrillo, por ejemplo, para ver si realmente conoce su tierra o no. Cuanto más lejos esté de la región mejor para los castellano-manchegos. En especial los empleados públicos que aún no se han recuperado de la bajada de sueldo que les metió. Como siempre Cospedal preocupada por los trabajadores, pero los del PP como Bárcenas y demás.

 

 

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