No hay letras ni palabras, prácticamente ninguna más allá de la dedicatoria y los créditos, en el hermosísimo libro CIRCUS publicado por Edelvives en su seductora colección CONTEMPLA y firmado por Ana Juan.

Ana Juan es una artista de personalidad arrolladora y trazo inconfundible. Muchas veces, cuando coleccionaba The New Yorker, la portada del número semanal me gustaba tanto que no podía evitar sentir la curiosidad por el nombre del dibujante, y sucedía con cierta frecuencia que ese dibujante era una mujer de origen español de quien ya había visto dibujos en mi adolescencia publicados en La luna de Madrid. Por ello cuando cayó en mis manos su trabajo más reciente, Circus, ya esperaba calidad y magia; aunque no tantísima, confieso.

Circus es un libro deslumbrante, en el que al parecer se nos cuenta una historia:

la de dos niñas gemelas que una tarde de tormenta, mientras juegan en su jardín, son arrastradas por un oscuro ser—a la vez árbol, mujer y araña—al interior de su casa, que convierte en un misterioso circo. En él se desenvuelve una función en la que participan personajes enigmáticos y que alcanza poco a poco un grado dramático que acaba arrastrando a las propias niñas.

Pero la historia es sólo el pretexto. La magia es el papel, la cubierta de tela con relieve de telarañas, los dibujos en blanco y negro apenas salpicados por toques de color a modo de gotas de feérico rocío.

Mientras lo ojeo, de ojo, por primera vez, pienso que es un regalo perfecto casi para cualquiera. Pero luego lo sigo hojeando, esta vez de hoja, y comprendo que no voy a ser capaz de desprenderme de mi ejemplar, que es un poderosísimo objeto de deseo y necesito -necesito, el deseo es así- que forme parte de mi pequeña y selectísima biblioteca hasta el final de los tiempos.

 

(Texto dictado por Javier Puebla y mecanografiado por Ángel Arteaga Balaguer)

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