Cinco puntos de ventaja para Aznar

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El próximo acto público que el expresidente José María Aznar quiere ofrecer, con “la guardia” de Josep Piqué y Alberto Ruiz Gallardón, para presentar su lista de medidas para sacar a España de su situación crítica, ha puesto en guardia al PP, tal y como registran los medios en los últimos días. Llegan incluso a presentar sondeos poco fiables de cuál sería el impacto, si al presidente de FAES, expresidente de honor del PP y expresidente de España, se planteara montar un partido alternativo.

No manejo datos estadísticos de algo que no puede ser mensurado aún, ya que es una hipótesis bastante inmadura. No hay ni siquiera anuncio de esa posibilidad. Y la presunta pregunta: ¿votaría usted a un nuevo partido liderado por Aznar?, no puede tener una respuesta lógica, pues debería preguntarse ¿votaría usted a Aznar?, que tampoco. No se sabe si se va a hacer, ni el ideario, ni programa, ni integrantes. Nada. Y aventurarse por otros métodos no hace una foto fija fiable en cuanto a apoyos medibles. Demasiados vaivenes últimamente para meter otra hipótesis sin indicadores más claros.

En cambio lo que si puede calcularse es la intencionalidad, los rivales, los objetivos y los espacios a buscar en la actual realidad de un hipotético nuevo partido. Y, aún así, ésto sería “política ficción”. Pero un hecho que puede consumarse, a pesar de lo que digan medios y tabloides que lo desaconsejan. Y Aznar tiene puntos de ventaja si conforma un nuevo partido en su espacio óptimo.

Lo primero es buscar el espacio. El expresidente siempre se ha reconocido como liberal, más que conservador, y muchas veces neoliberal más que liberal en sus actos. Buscará por tanto un espacio de centro derecha, ya que todos sabemos por los comentaristas políticos, el CIS y algún compañero politólogo, que el centro es lo que prefieren los españoles. No veo a Aznar liderando una formación que se declare de extrema derecha o conservadora en su concepto más aséptico y objetivo. Buscará el centro derecha, nada de centro “a secas”. Si lo hace es para ganar, no para ser bisagra, y debería saber cuál es su “caladero” óptimo de votos. Es más, puede vender mejor una imagen de suavidad a sus últimas declaraciones y estudios de FAES, que una imagen de Tea Party escindido del PP.

Tan sólo los dos primeros puntos provienen de la presentación de medidas para salvar a España. Salvar a España en boca de un expresidente que llevó a los españoles a una economía fuerte, y esto es un dato objetivo, guste más o menos. España tiene un problema de crisis económica y paro, y él tuvo buenos datos en sus gobiernos, aún a pesar de sentar las bases de los problemas de hoy, según muchos economistas. Y se acompaña de uno de sus ministros fuertes para la presentación: Piqué. Está claro porque no se puede traer a Rato. Además Piqué es catalán, y defenestrado por el actual PP. España tiene un problema con Cataluña, a ojos de parte del centro izquierda, y de la totalidad del centro derecha y la derecha española, y Piqué es el catalán español, o el español catalán para esa tarea. Los dos primeros puntos para Aznar, economía y territorialidad.

Se trae a Piqué y no a Rato, como se trae a Gallardón y no a Aguirre. Nada de “manchas” en esta presentación más política que de Think Tank. El PP ha capitalizado la corrupción como partido, por mucho que se quiera individualizar, como pasa con el PSOE, a ojos de los partidos contrarios. Gallardón supone lo contrario a Aguirre. Sí que hay manchas en Gallardón, pero nada comparado con la Comunidad de Madrid, y así se asegura que la expresidenta comunitaria no aparezca junto a él, hasta que se arregle el asunto Granados y otros tantos. Cierto que, en la boda de su hija, “La Gürtel” era camarilla, pero eso ya está rentabilizado y adjudicado al PP. Y se blinda con que no pueden usar “la técnica del ventilador” desde el PP con él, sin mancharse ellos más. Y lo que diga la izquierda, o las izquierdas, poco importa. Sólo Ciudadanos podría ponerle la cara colorada, pero sería uno de los dos rivales directos, por tanto justificado el ataque y defendible en la Opinión Pública con la típica retórica del expresidente, que es dura. El representaría una opción en una España muy polarizada. Entre izquierda y derecha, sin centro real. Tercer punto, medianamente libre de corrupción ya que es del PP, para Aznar.

Después de Trump, de Le Pen, del Brexit, de los auges de extrema derecha en Europa, y sabiendo que en España no va nunca a consolidarse una extrema derecha clara, se revelaría como la fuerza motriz de “la españolidad” en el exterior, que sería lo más parecido a lo que ocurre fuera de España con los nuevo nacionalismos de derechas. Esa foto con Bush hijo y los pies en la mesa, el plante a la ONU con lo de Irak, o el asunto de las Islas Perejil, presentan a una persona capaz de ser el Putin español. De tomar medidas contra el yihadismo, contra los problemas de españoles dentro de Europa y fuera. Es el cuarto punto, la “ dura españolidad internacional”, también para Aznar.

Y finalmente, y no menos importante: la atomización partidista. Una irrupción así tendría efectos en el PP, el PSOE y Ciudadanos, creo que negativos, y un efecto fuerte en Unidos Podemos. Y esa es la baza que temen todos. Una irrupción así en el panorama político, haría que PP perdiera espacio, pero como maneja gobierno y gobiernos, mantendría gran parte de su electorado, está bien asentado municipalmente y territorialmente y se supone que no ha traicionado en “ideales” a su electorado: maneja poder real. Ciudadanos tendría un golpe fuerte, debido a que se le presenta como un partido ya de marcado carácter centro derecha, por tanto rival directo, y Aznar es expresidente de una época con luces y sombras, pero luces al fin y al cabo, y eso pasaría muchísima factura a la nueva formación, en cuanto a experiencia y capacidad, y viendo que la formación es muy volátil. En otro espectro, el PSOE, estaría acorralado. Su apoyo a Rajoy no lo presentaría como una opción de lucha contra Aznar, presidente muy repudiado por las izquierdas, y viendo una batalla en la derecha, “las izquierdas” buscarían un partido fuerte que los representara. A no ser que PSOE haga algo que convenza realmente, lo tiene mal. Y si Unidos Podemos sabe capitalizar ese descontento, si no hay una escisión o una reacción fuerte del PSOE, sumado a ese nuevo “susto” de una vuelta de Aznar, subiría sus pretensiones por único faro ante el “susto del pasado”. Esa subida, a su vez, daría más fuerza a ese hipotético nuevo partido, ya que el currículum que el expresidente presenta, convencería a mucha gente de ser el que luche contra Unidos Podemos, si se plantea de una forma seria y bien planificada.

Espero que sólo se quede en una amenaza velada, ya de sustos vamos en superávit.

 

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Politólogo, analista y asesor político independiente. Centrado en democratización de organizaciones, transparencia, comunicación y participación ciudadana. Miembro de Acción Politeia

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