La sociedad catalana está herida. Hay que coser esta herida y cerrarla, pero primero hay que desinfectar. Esta opinión, la cual es continuamente enunciada, es producto de un pensar erróneo. Porque como dice María Zambrano: no hay que exagerar sobre el presente porque entre otras cosas nos toca vivirlo.

Los responsables políticos, jurídicos, periodísticos, entre otros, tienen mucho que ver con el arte de la consecuencia. Van buscando esta extraña consecuencia de sucesos, esta concatenación donde una cosa explica a la otra sin que tenga ninguna relación. El fin es destruir.

El arte de la consecuencia fue perfeccionado por la abuela de García Márquez. Era una mujer muy observadora de la realidad. Veía dos hechos totalmente separados y los unía como si uno explicará al otro. Por ejemplo, ella dice: me he fijado que cada vez que viene el electricista, la casa se llena de mariposas amarillas, (para mayor escarnio). Y dice este electricista, es increíble, lo persiguen las mariposas. La siguiente vez volvió el electricista y también había mariposas; esto se convierte en una consecuencia. El electricista lleva las mariposas.

En otro orden de cosas, si en Cataluña, una gran parte de la sociedad es independentista, la consecuencia es que es una sociedad enferma. Y es que nos movemos en el campo de la ficción, la cual no es ni verdadera ni falsa, no pertenece al campo de la verificación. Pero no importa, lo importante es transmitir que la sociedad catalana, desde hace un tiempo, está enferma, abducida.

Todo evento (todo lo que pasa) implica una responsabilidad, una causa.

Los filósofos griegos pensaron que era interesante aclarar todo tipo de eventos: el viento y la lluvia, el crecimiento de las plantas y el movimiento de los animales, los eclipses de la Luna y la conducta de los humanos. Y aclararlos no podía significar otra cosa que encontrar para cada uno de ellos su correspondiente responsable, en definitiva, su explicación.

La explicación la encontramos en la relación que existe entre la mirada y el pensamiento. Sólo el pensamiento es capaz de hacer una reflexión serena si admira, para bien o para mal, aquello en lo que piensa. En esta mirada hay un deseo profundo de querer comprender lo que tengo delante, y hay un deseo de que esta mirada me transforme a mí y me permita vivir de una manera nueva. Una manera de vivir que sea armónica.

En política todos trabajamos en la búsqueda de una categoría explicativa muy importante que introdujo Heráclito, armonía. La armonía sólo surge de la lucha de contrarios, es decir, introduce en el pensamiento que la armonía, que el equilibrio, sólo es equilibrio auténtico en tensión.

Es verdad que la sociedad catalana está tensionada. También es verdad que la sociedad catalana no es ni ha sido nunca homogénea, porque es contradictoria, impulsiva, moderna. Bendita sea la tensión que nos proporciona la búsqueda del equilibrio y de la verdad que son como un espejismo, que nunca se alcanza, pero es bueno estar orientados por ellos.

Decir que la vida tiene tensiones es duro. Pero cuando te dicen que la tensión es el estado de perfección te quedas más tranquilo, ya que todos tenemos tensiones. Entonces ves que eres bastante normal. Te hace más llevadera la vida en la Catalunya herida y pendiente de la desinfección.

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