Carta de una autónoma

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Señor Montoro:

Estoy segura de que usted tiene muchísimo trabajo que hacer. Muchísimas amnistías que asegurar y cuentas en paraísos fiscales que perseguir. Discúlpeme por pretender que lea estas palabras, las de una autónoma que está francamente hasta el moño de la situación en la que las leyes que debo cumplir me resulten injustas, desproporcionadas y asfixiantes. 

Supongo que usted sabe de todo lo que le voy a contar. Pero en vista de que se repite tanto aquello de “yo no sabía nada” (por compañeras suyas como Ana Mato, o como nuestra infanta Cristina y tantos otros que tienen que darle explicaciones al fisco). Le escribo haciendo un alto en mi trabajo (que es escribir), mientras atiendo a mi hija pequeña, que tiene un año. Aprovechando también que mi hijo mayor (que tiene tres) está en el colegio (público).

Se acerca el día 20 de octubre. Le pongo en contexto: esta semana a los trabajadores autónomos nos corresponde presentar nuestras facturas y cumplir con el pago del IVA, entre otros impuestos. Es la rendición de cuentas trimestral que tenemos que hacer tres veces al año. 

Esta semana, Señor Montoro, tengo que pagar el IVA que, a su vez, yo he puesto en las facturas que he presentado durante los meses de julio, agosto y septiembre. Sé que usted lo sabe, pero yo se lo explico por si acaso. En mis facturas aplico un 21% del valor de mis servicios, y se la envío al pagador. Si el pagador fuera escrupuloso, cumpliría con el pago de manera inmediata y yo tendría en mi haber el importe correspondiente a mi factura presentada. O sea: que yo habría cobrado por mi trabajo, me habría descontado el IRPF y habría recibido también ese 21% del IVA, que ahora yo tendría que depositar en Hacienda. 

¿Es usted consciente, Señor Montoro, de que a día de hoy hay facturas (de julio, de agosto y por supuesto de septiembre) que yo no he cobrado todavía? Sí, claro que usted es consciente, porque podrá decirme que para eso, puedo solicitar un aplazamiento para el pago del impuesto que me corresponde ahora. Y yo le diré que hay que tener la cara de hormigón armado para imponerme intereses si solicito ese aplazamiento. 

¿Le parece justo, Señor Montoro, que tenga que pagar yo por algo que aún no he cobrado? ¿Le parece justo, Señor Montoro que, si solicito un aplazamiento esperando a cobrar, esto me suponga tener que pagar yo intereses por la demora que mi pagador tenga respecto a mi?

Ustedes no tienen el más mínimo sentido de la justicia, mientras nos asfixian a los trabajadores y nos exigen soportar todas las cargas, permiten que las grandes empresas tengan todas las facilidades del mundo para estirar sus plazos y tributar lo mínimo posible.

Estoy quemada, Señor Montoro. Porque cumplo religiosamente con mis obligaciones y cuando acudo a solicitar mis derechos, siempre encuentro mil excusas para no responder por parte de la Administración. 

Como autónoma, al dar a luz, no pude recibir la parte que me correspondía por maternidad porque tuve la brillante idea de seguir escribiendo desde mi casa, trabajo al que me dedico normalmente. Y tuve la brillante idea de facturar, claro. Como siempre hago. Pues eso supuso que no pudiera solicitar nada, absolutamente nada. La respuesta del funcionario de turno me ilusionó y entusiasmó: “tendrías que haberte guardado esas facturas, haberle cambiado la fecha, y esperar a presentarlas más adelante, y así podrías haber cobrado las facturas por tu trabajo y la baja por maternidad”. Yo le dije que eso era ilegal, inmoral y un robo. Me contestó que sí, y que yo era una ilusa por querer hacer las cosas bien, porque así, me quedaba sin mi baja por maternidad. 

La Junta de Castilla La Mancha sacó recientemente ayudas para las autónomas que se hubiesen dado de alta después de haber estado en paro. Le informo, para que sea usted consciente de cuál fue mi caso: acudo un 17 de septiembre a darme de alta como autónoma, justamente el día que terminaba mi prestación por desempleo. Me informan en la oficina de atención al público de que lo más inteligente es que espere unos días y me dé de alta el día 1 de octubre, porque así me lo aconsejan. Y yo, lógicamente, hago caso.

Pues bien, Señor Ministro: cuando solicito la ayuda me comunican que no puedo optar a ella porque debía haberme dado de alta el día inmediatamente posterior a dejar de percibir la prestación por desempleo. 

Desde luego que todo esto a usted le parecerá algo irrisorio. A mi no. Porque ser autónomo en este país es un verdadero tormento: pagamos impuestos sin parar, pero sin embargo no estamos protegidos ante los impagos que nosotros sufrimos. La administración nos marea y nos toma el pelo (y encima nos aconseja que nos saltemos la ley, que no nos compensa).

Por si fuera poco, Señor Ministro, soy madre de dos pequeños y le puedo asegurar que las ayudas que se nos proporcionan son irrisorias. Y terminan cuando cumplen tres años. ¿Usted piensa, sinceramente, que al cumplir tres años nuestros hijos, dejamos de necesitar algún tipo de apoyo?

En breve se pondrá en marcha la nueva legislación para autónomos. Estoy deseando verla para comprobar que entre unas cosas y otras, siempre habrá una letra pequeña que sirva para que no podamos tener ningún tipo de mejora.

Mientras tanto, la Administración se afana por recaudar: la última ocurrencia es enviarnos una carta para decirnos que el valor catastral de nuestra vivienda está por encima del valor que aparece en la escritura (y el precio que pagamos). Y que nos toca pagar impuestos por el valor catastral, que no les vale con los impuestos que liquidamos por el precio que realmente pagamos. Fíjese usted que no les ha interesado actualizar los valores catastrales, ni darse un paseo por los edificios para comprobar que vivimos prácticamente rodeados de viviendas vacías porque han sido desahuciadas, que los bancos se han quedado con las casas, que han dejado de cumplir con sus obligaciones en las comunidades de propietarios y que las viviendas, no sólo no mantienen aquél valor catastral, sino que han perdido muchísimo valor. Realmente, a día de hoy, estoy segura de que muchas viviendas valen menos de lo que se pagó por ellas: ¿van a devolver los impuestos correspondientes?

Eso si, y con esto termino: cuando acudo al Hospital público, ese que pago con impuestos, tengo que ver cómo está sucio, desatendido, con personal estresado que no puede dar más de si, plantas cerradas, quirófanos inservibles. Me dan cita para dentro de un año. Si tengo prisa, me recomiendan ir por la atención privada. Nuestros hijos acuden a colegios donde se fríen de calor en verano y se congelan en invierno, donde los padres y madres recurrimos a la creación de cooperativas para poder sufragar los gastos que se ocasionan y de los que ustedes no se quieren hacer cargo.

¿A qué destinan, pues, todos los impuestos que pagamos? No me diga que a salvar a la banca….

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