Levantarse con la luz solar en un país como el nuestro no es complicado. Sin embargo, cuando el otoño llega y el día empieza a acortarse, es habitual que pasemos unas semanas sin ver los primeros rayos de sol hasta bien pasadas las ocho de la mañana. Por este motivo, el cambio horario tiene bastante importancia en España, evitando el consumo extra de energía en las primeras horas del día. Ahora bien, ¿realmente se nota en la factura? Desde el comparador HelpMyCash.com explican cómo conseguir que el reajuste horario tenga efecto en nuestros recibos.

No todas las tarifas de luz son buenas aliadas

Según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), el consumidor medio ahorró seis euros al mes en 2016 gracias al cambio de horario. Aunque la cifra no es muy elevada, es interesante tener ese dinero para gastar en otras cosas. No obstante, de poco sirve este ahorro si la tarifa que tenemos no juega a nuestro favor.

Pese a que todas las compañías parecen ofrecer lo mismo, un decimal en el precio de la luz puede suponer una gran diferencia a final de mes. Para hacernos una idea, en octubre de 2017, la diferencia entre las tarifas más baratas y las más caras del mercado es del 18 %. Por lo tanto, si hace tiempo que tenemos la misma tarifa, ha llegado el momento de sentarnos y comparar precios con lo que están ofreciendo actualmente las comercializadoras de luz.

Con el contrato en la mano, también debemos plantearnos otras cuestiones. Por ejemplo: ¿tenemos la potencia más idónea para nuestro hogar o estamos pagando por un volumen que no necesitamos? ¿Podemos acceder a alguna modalidad de ahorro? ¿Estamos pagando servicios adicionales que no utilizamos? En definitiva, tomar conciencia de lo que tenemos contratado y comprobar si existe una mejor opción de cara al frío. Y es que, no olvidemos que con los meses del invierno las facturas eléctricas crecen como la espuma.

Prepararnos para el frío gastando lo mínimo

Existen muchos trucos con los que podemos ahorrar en la factura de luz, aunque es posible que algunos conlleven una inversión de capital. Por ejemplo, si nuestra casa es antigua, es posible que la permeabilización sea un punto flaco por el que estemos perdiendo mucho dinero. ¿Es necesario cambiar ventanas y puertas? Si bien es cierto que sería lo ideal, no hace falta llegar a este extremo. Con un poco de maña y tiempo podemos mejorar nosotros mismos la permeabilización de nuestra casa poniendo burletes. Es más, si los cristales de las ventanas son finos y se nota el frío del exterior, podemos combatirlo cubriéndolos con plásticos decorativos.

También adecuar la decoración de nuestro hogar nos puede ayudar a ganar unos grados de cara al invierno. Por ejemplo, al igual que en estas fechas hacemos el cambio de armario por la versión de invierno, podemos hacer lo mismo con la casa. Así, este es un buen momento para actualizar la funda del sofá, las cortinas o el edredón de la cama, pasando de las telas de algodón más finas y transpirables a unas más tupidas. De igual forma, la manta puede volver a ocupar su sitio junto al sofá.

Finalmente, si nos gusta la tecnología, la domótica nos puede ayudar a ser consumidores más responsables. Actualmente existen desde bombillas hasta frigoríficos inteligentes, los cuáles podremos controlar a nuestro antojo. Y es que, ¿por qué deberíamos tener, por ejemplo, el termo calentando el agua todo el día si solo necesitamos un volumen grande para la ducha de la mañana o la noche? Para evitar que este aparato (u otros) estén toda la jornada consumiendo, nada como un enchufe que podamos programar. En definitiva, existen muchas soluciones que con un poco de ingenio y una inversión pequeña nos pueden ayudar a ahorrar.

El sol: energía gratis todo el año

En invierno tenemos menos horas de luz, pero no por ello necesitamos consumir electricidad todo el día. En España la luz solar se mantiene todo el año, por lo que podemos utilizarla para aclimatar la casa y tener luz sin gastar un euro. Para ello, nada como recurrir a los remedios de toda la vida.

Por ejemplo, si en verano aislamos nuestra casa del sol para que no sea un horno al volver del trabajo, ahora el truco es el contrario: subir persianas durante las horas de sol y bajarlas al llegar la noche. De igual forma, aprovechar las horas centrales del día para tender la ropa, evitando utilizar (en la medida de lo posible) el uso de secadoras o ciclos de centrifugados muy fuertes que nos obliguen a utilizar temperaturas muy altas de plancha.

En resumen, si queremos ahorrar este invierno debemos dar tres pasos: (1) revisar que tenemos la mejor tarifa de luz, ya que de poco sirve que nos cambien la hora para ahorrar si la tarifa es cara; (2) ser conscientes de que es invierno, por lo que debemos adecuar nuestra ropa y nuestra casa a la estación que se avecina, por mucho que nos guste ir en tirantes y pantalones cortos y (3) ser pícaros para exprimir al máximo la energía solar.

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