Bruselas no se cree en mensaje del Gobierno español en lo referente a las medidas adoptadas para crear empleo. En concreto, en lo referido a la ayuda de 430 euros mensuales para jóvenes menores de 30 sin titulación contratados por las empresas con un contrato de formación. La medida fue presentada por la ministra Fátima Báñez y por el portavoz de Ciudadanos Luis Roldán. Éste, afirmó que este proyecto que se ponía en marcha era un complemento salarial que se encontraba en su programa electoral. Báñez, por su parte, no quiso definirlo como tal ya que la Garantía Juvenil europea no contempla, precisamente, «complementos salariales» porque Bruselas no asume pagas que sirvan para abaratar los salarios. Por esta razón, el Ministerio de Empleo ha hecho malabarismos semánticos para tapar la realidad y lo ha calificado como «subvención de acompañamiento» y los 430 euros se sumarán a un sueldo que no puede ser inferior al convenio colectivo. Por tanto, se trata de un complemento salarial, como bien afirmaba el portavoz de Ciudadanos, pero el Gobierno no quiere que la Unión Europea lo vea así a través de juegos léxicos.

Sin embargo, Bruselas no se lo cree y exige pruebas de la efectividad de las medidas, tal y como lo transmitió la comisaria Marianne Thyssen en una respuesta al Europarlamento. No ha trascendido más porque las conversaciones entre la Comisión y los Estados no son públicas.

El Ministerio de Fátima Báñez afirma que esa exigencia de pruebas no es más que un ejercicio teórico y que tienen la financiación aprobada. Sin embargo, eso está en el aire puesto que la propia Comisión ya tiene dudas respecto a cómo está gestionando España los 1.000 millones de euros destinados por Europa a la Garantía Juvenil. Hay que partir de la base de que, aunque fuera cierto que la financiación está aprobada, España tendrá que adelantar el dinero. En los propios Presupuestos Generales de Estado se aprobó una partida de 500 millones para este fin. No obstante, ocurrirá lo mismo que con las ayudas a los parados de larga duración que, como no se puso en marcha en los tiempos marcados, sobrará dinero. Todo ello a pesar de que tanto el paro juvenil como el de larga duración son los dos grandes problemas del mercado laboral, tal y como reconocen todos los organismos internacionales.

Por tanto, para evitar que Bruselas ponga problemas a este complemento salarial y sea visto como una subvención se ha ligado la concesión de esta ayuda a la firma de un contrato de formación a menores de 30 años sin titulación superior. Sin embargo, según los propios datos del Ministerio de Empleo, en 2016 se firmaron sólo 46.000 contratos de este tipo cuando para poder gastar toda la ayuda serían necesarios, al menos, 65.000. En lo que va de año, se han firmado 19.000.

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