Después de su exitosa trilogía policiaca, Stephen King vuelve a la carga con una nueva historia, Bellas durmientes, escrita junto a su hijo menor Owen King. La novela fue presentada en la sede de Simon & Schuster (la editorial de Stephen King), ubicada en la Avenida de las Américas, Nueva York, y a ella solo asistieron diez periodistas siendo uno de ellos de El País.

La historia parte de la siguiente premisa: “¿qué pasaría si las mujeres desaparecieran del planeta, o más bien, si entraran en un sueño infinito?, ¿qué harían los hombres?” Owen King es quien se atribuye la idea del libro: “Se me ocurrió y le dije: ‘¿Papá, qué te parecería una historia en la que las mujeres se durmieran para no despertar?’ Me respondió: ‘Buena idea’. Y entonces le propuse: ‘Escríbela’. Y él: ‘No, no, escríbela tú’. Pero era algo muy distinto a lo que yo había hecho hasta entonces”.

Basándose en su larga experiencia literaria, Stephen King pensó que la novela necesitaría de una ciudad imaginaria para desarrollar esa especie de distopía: “Decidimos escribirla juntos. Era solo una premisa, sin personajes ni nada. Pero surgió la idea de combinar eso de no despertar con una prisión de mujeres. Así que necesitábamos una ciudad pequeña, tipo la Maycomb de Matar a un ruiseñor, un microcosmos que puedes usar para hablar de cualquier cosa”.

Así surgió Bellas durmientes, una novela inquietante, apocalíptica y hasta filosófica, con ribetes feministas y de cuento de hadas. “Pero es que los cuentos de hadas, supuestamente para niños, son en realidad temibles. He pasado mucho miedo con ellos”, señala Stephen King. La historia transcurre en la ciudad de Dooling, en la imaginaria región de los Tres Condados, en los Apalaches, y en su prisión de mujeres. Y plantea un mundo cruel regido solo por hombres, ya que todas las mujeres padecen la “gripe de Aurora” (patología inspirada en La bella durmiente del bosque, de Perrault), que las mantiene en un sueño infinito.

El trasfondo feminista se debe a que las mujeres se van a otra dimensión, dejando a los hombres en un mundo peor, más agresivo y, por supuesto, con el marrón de las tareas domésticas. “Era interesante ver qué pasaba, ver a los hombres tener que limpiar, sacar la roña del agujero del lavamanos. Mi madre decía que si alguien llevaba una camisa limpia y planchada había una mujer en casa”, dijo el autor de Carrie.

Con esta novela, Stephen King lleva ya escritas 54, alrededor de 200 relatos y 7 libros de no-ficción. Su género no solo es el de terror, sino también el de la ficción sobrenatural, el misterio, la ciencia ficción y la fantasía. Ha vendido en el mundo más de 350 millones de copias y ha sido galardonado con diversos premios y nominaciones. Los derechos de Bellas durmientes ya han sido adquiridos por Anonymous Content para la adaptación de la historia a una serie de televisión.

Su hijo menor, Owen, de 41 años, lleva escritos dos libros: uno de cuentos titulado Estamos todos juntos en esto (2005) y una novela, Doble función (2013). Con este tercero, escrito junto a su padre, pretende conseguir el espaldarazo definitivo a su carrera literaria.

King padre asegura que no se nota que la novela está escrita a cuatro manos y que ha sido maravilloso trabajar con su hijo: “Cada uno escribía un pasaje, dejando huecos, y entonces intercambiábamos los textos y el otro los rellenaba. Al releer la novela no sabría decir quién escribió qué. Para mí es como si la hubiera escrito una tercera persona. Dos sensibilidades han producido una tercera voz. Cuando acabamos de escribir, ¡seguimos siendo amigos! En serio, es maravilloso trabajar con tu hijo”.

Bellas durmientes se ha publicado aquí en Plaza & Janés, la editorial que publica a King en nuestro país. Es voluminosa (768 páginas) y cuesta alrededor de 25 euros.

 

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