Imagen del carguero que destrozó parte del puente que conecta con el aeropuerto de Kansai.

El paso del fuerte tifón Jebi, que arrasó ayer martes la mitad occidental de Japón, se ha saldado con al menos 10 víctimas mortales y más de 200 heridos, según las últimas cifras facilitadas este miércoles por el ministro portavoz del Ejecutivo, Yoshihide Suga. El tifón, el más fuerte que se ha visto en los últimos 25 años, ha dejado además miles de millones en daños materiales.

El oleaje provocado por el Jebi fue tan potente que empotró un carguero de casi 2.600 toneladas contra un puente que conecta con el aeropuerto de Kansai, construido en una isla artificial a las afueras de la ciudad de Osaka. Esto ha dejado a cerca de 5.000 personas atrapadas allí, a la espera de que el Gobierno japonés los saque de allí en autobuses y en ferris.

Los aeropuertos permanecerán cerrados indefinidamente, después de que las compañías All Nippon Airways, Japan Airlines y Peach Aviation cancelasen 184 vuelos nacionales e internacionales. Dependiendo de los daños, la reapertura de los diferentes centros puede tardar en llegar varios días.

El tráfico por carretera se volvió casi imposible con los fuertes vientos de Jebi que empujaban los camiones y arrastraban o volcaban los vehículos más ligeros. Junto al cierre de autopistas, fueron cortadas numerosas líneas marítimas y de ferrocarril, incluidos los «trenes bala» Shinkansen. En solo una hora se recogieron 100 milímetros de lluvia en la turística ciudad de Kyoto, donde se desplomó parte del techo de cristal de su estación ferroviaria. Para la noche, la previsión era que las precipitaciones dejaran hasta 500 milímetros en algunos lugares.

Con los escombros volando por los aires y una noria de cien metros girando furiosamente por la fuerza del viento, las imágenes que emitía la televisión nipona eran dantescas. “Apelo al pueblo japonés a tomar acciones para proteger vuestras vidas, incluyendo los preparativos para una rápida evacuación”, avisó el primer ministro, Shinzo Abe, después de que la Agencia Meteorológica alertara del riesgo de corrimientos de tierra e inundaciones.

Jebi no ha causado sin embargo tantas víctimas como otros de la última década. En octubre de 2013, el ciclón Wipha mató a 43 personas. Y en septiembre de 2011, el tifón Talas dejó 82 fallecidos y 16 desaparecidos. La suspensión de numerosos trayectos el martes llevó a las empresas a pedir a sus empleados que se quedaran en casa, una decisión que ha minimizado los daños, según los expertos.

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