Es un rumor. José María Aznar sería el enlace con Europa del presidente Donald Trump. Un rumor insistente en la capital española. Que Jean-Claude Juncker y Antonio Tajani, conservadores ellos, gobiernen la UE solo es un paso más en el reordenamiento de las piezas en el mundo político. Pero a Trump le falta una pieza que encajar en Europa y Medio Oriente. Y esta pieza podría ser Aznar, cuya influencia en ese entorno no ha pasado desapercibida en Estados Unidos.

Rex Tillerson, elegido como Secretario de Estado (Ministro de Exteriores), tiene buenos contactos con Vladimir Putin. Pero también tiene contactos, aunque no tan directos, con Aznar a través de las cumbres de negacionistas sobre el cambio climático, DLA Piper, donde el español se desempeña como consejero, y la amistad con Rick Perry (nuevo ministro de Energía). Pero la clave es que el político conservador español tiene influencia en los países del Este europeo que no están bajo la órbita rusa y también con el propio Putin. Al que calificó como “amigo y buen político” en la entrevista que mantuvieron en el Kremlin el 22 de junio de 2016.

tiene influencia en los países del Este europeo que no están bajo la órbita rusa

 

Los amigos de los países del Este

A Aznar los partidos conservadores europeos, en su gran mayoría –desde el respeto eso sí– le hicieron una especie de cordón sanitario por su implicación en la guerra de Irak. O por sus pretensiones de ampliar la OTAN hasta llegar a ser una Alianza Global, “contra los enemigos de la libertad”. Salvo Silvio Berlusconi pocos son los presidentes europeos que le hayan demostrado afecto, más allá de lo cortés y diplomático. Pero en el Este europeo no ha sido así.

Utilizando “la lucha contra el mal” (y por las libertades capitalistas) y el sentido de misión histórica que se ha concedido a sí mismo, el presidente de FAES, poco a poco ha conseguido reunir bajo su cobijo a un nutrido grupo de políticos de los países del Este que peores relaciones tienen con Rusia. Aquellos menos soviéticos, en otras palabras. Viktor Orban, presidente populista de Hungría, le otorgó la Gran Cruz del Honor Húngaro el 14 de octubre de 2014. Hasta pagó a un lobby con dinero de todos los españoles para que le concediesen la medalla del Congreso de EEUU. Con el presidente húngaro, las relaciones son excelentes desde los años de gobierno de Aznar. Ambos tienen una visión del mundo similar, una forma de acabar con el mal muy militarista y ambos han sido mal vistos por el resto de conservadores europeos.

En sus diferentes lobbies Aznar ha ido colocando políticos checos, polacos, letones o eslovacos

Pero no sólo se limitan a Orban los contactos. En sus diferentes lobbies y grupos de pensamiento, Aznar ha ido colocando a numerosos políticos checos, polacos, letones o eslovacos. En Concordia ha situado a Mikulaś Dzurinda (Eslovaquia), Alexander Kwaśviewski (Polonia) y a Vaira Vike-Freiberga (Letonia). En su Friends of Israel Initiative tiene situados a los checos Bohuslav Sobotka, Alexander Vondra y Karel Schwarzenberger. Y cómo no, su gran amigo negacionista climático, Václav Klaus.

 

La lucha en Oriente Medio

Los contactos de José María Aznar se circunscriben a algunos países del golfo pérsico (los relacionados con el petróleo) y con Israel. Especialmente con Israel. Pero el gran predicamento que podría tener para la administración Trump sería su postura contra Irán. “La confrontación con Irán es inevitable”, escribió en The Wall Street Journal. Allí catalogó a los dirigentes iraníes como ayatolás y dictó su sentencia moral: “El mal se halla en la naturaleza del régimen iraní”. ¿Está pensando en un Irak 3? Parece que sigue las pautas que se fijaron en la guerra de Irak para controlar el petróleo y así controlar el mundo.

“La fuerzas que influirán en Oriente Medio los próximos quince años tendrán el poder de influir en el mundo entero, para lo bueno y para lo malo” dijo a la revista Maariv-Hashavua el 20 de junio de 2015. Sí, no hace tanto. Por tanto, todo apoyo a Israel, así siga con su expansión territorial incumpliendo los acuerdos internacionales, es fundamental. Cualquier comentario en contra está “basado en una doble moral que, al final del análisis, es antisemítica”. Sólo Israel es la esperanza en la región si “queremos influir en lo que pasará”.

Aznar ha fundado la Friends of Israel Initiative para actuar como lobby pro-Israel

Aznar ha fundado la Friends of Israel Initiative para actuar como lobby pro-Israel en Europa, América y países asiáticos. Sus vínculos con el gran lobby judío mundial, el American Jewish Committee, a través de FII no y FAES le reportan grandes beneficios pero, especialmente, le permiten dar expansión a sus ideas sobre el Orden Mundial y el conservadurismo. Él cree en la “política como pulsión de poder” porque prescinde de las ideas, pero todas sus manifestaciones son pura Realpolitik, en especial de la de su amigo Henry Kissinger.

Si Donald Trump quiere contar con alguien tan belicoso, tan conservador y tan pro-estadounidense como él, sabe que en José María Aznar tiene un gran aliado. Ya lo ha venido demostrando en todas sus intervenciones en América Latina. Pero allí ya tienen a otras personas de confianza como Álvaro Uribe o Sebastián Piñera. Alguien que cuente con apoyo en los países del Este, con apoyo israelí y que cuida a las dictaduras del Golfo no es tan fácil de encontrar.

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