Tomás Gómez falleció en la enfermería de la Maestranza en julio de 1958 tras ser corneado por el toro Justiciero. Firma de foto: El Ruedo, 24 de julio de 1958.

Un artículo sobre la represión franquista en la localidad onubense de Nerva, del periodista e investigador Juan Carlos León Brázquez, ha sido censurado en la edición de este año de la revista municipal Nervae, que publica el Ayuntamiento de la localidad de la cuenca minera del río Tinto. Esta publicación, de periodicidad anual, contiene habitualmente artículos que rescatan la memoria de los padecimientos de esta villa minera, tanto durante la época de explotación británica como en los sucesos de la guerra civil española, que en los primeros días de la represión, tras el golpe militar de julio de 1936, convirtió toda esta zona minera en uno de los mayores focos de represión, costando la vida a varios cientos (e incluso miles) de personas que fueron torturadas y fusiladas.

La corporación municipal dinamita la ley de memoria histórica negando la voz a las víctimas

Sin embargo, la revista Nervae, editada por el Ayuntamiento de Nerva, publicó el pasado año una carta negacionista de un familiar de uno de los mayores represores que se conocen en la población durante la entrada de las tropas golpistas el 26 de agosto de 1936. La revista le dedicó tres páginas a la versión de la familia del represor franquista solo para desmentir e insultar al periodista, colaborador habitual de la publicación, que en un artículo anterior de 2014 había señalado a Tomás Gómez Moreno, como uno de los represores, involucrándolo en el caso de la muerte de un amigo con el que llegó a dormir la última noche de su vida, conocedor de lo que le iba a pasar al día siguiente.

El amigo era Arturo Albarrán, quien fundó una de las primeras emisoras de radio de Andalucía, con una potencia enorme, cuyas ondas llegaban desde la población onubense a Córdoba, Badajoz o Ceuta, según las cartas que recibían de oyentes en 1936. Aquel hombre fue brutalmente apaleado y fusilado y sus equipos radiofónicos requisados, fundándose en Huelva lo que después sería Radio Nacional de España, la primera emisora de la cadena pública con equipos propios. La de Salamanca iba montada sobre camiones que seguían a Franco en sus desplazamientos por los frentes de guerra y tenía mucha menos potencia que la emisora de Nerva.

Arturo Albarrán Vázquez, asesinado en Nerva el 28 de agosto de 1936. Con la requisa de sus aparatos se montó RNE en Huelva.

La ciudad de Huelva otorgó el pasado año su Medalla de Oro a RNE en Huelva por ser la emisora decana de la radio pública, cuyos orígenes Juan Carlos León Brázquez rescató en su momento, poniendo en valor los hechos, que previamente le había narrado y documentado uno de los hijos del fusilado, Enrique Albarrán, ya que conservaba una carta de su madre con todos los detalles del suceso, responsabilizando directamente a Tomás Gómez Moreno.

La historia de Arturo Albarrán fue contestada por carta, publicada en toda su extensión por la revista Nervae, con la firma de un nieto de Tomás Gómez Moreno, un policía franquista que murió corneado en julio de 1958 en la Plaza de Toros de la Maestranza sevillana. Aquel día, según los testimonios que recoge el periodista en el artículo censurado, Nerva fue una fiesta. Y el toro comenzó a ser conocido como Justiciero.

La fosa común de Nerva es la más grande de España en zona rural

En el artículo que el Ayuntamiento de Nerva ha rechazado, el periodista censurado recoge los datos de las publicaciones que destacaron aquel suceso y, a partir de ahí, se adentra en algunos de los casos de la represión en la que intervino directamente Tomás Gómez Moreno. Al caso de Arturo Albarrán, sobre el que aporta nuevas fuentes y detalles, suma el del administrador de Correos y presidente del Ateneo Popular, Luis Sanz Ruiz, quien se vio envuelto en un conflicto en los días anteriores a la guerra civil, porque su padre, veterinario del pueblo, impidió que la familia Gómez vendiera una vaca en mal estado. Aquello le llevó a un enfrentamiento directo entre Tomas Gómez y Luis Sanz, a quien el primero amenazó con contundencia. Al entrar las tropas fue apaleado y fusilado, con risas y sorna del propio represor jactándose ante la familia del asesinado de lo que había hecho. El suceso ya había sido narrado en documentales y otros testimonios anteriores.

A ello sumaba el caso de una mujer de izquierdas, pelada al cero y torturada con aceite de ricino. Su hijo, Eulalio Benítez, se hizo legionario para huir de la represión. Llegó a ascender a teniente y, en la postguerra, se enfrentó y amenazó contundentemente en Nerva a los Gómez para que dejaran de molestar a su familia. El pintor nervense Antonio Granados Valdés, que con cien años conserva una memoria prodigiosa, relata que era amigo de Eulalio Benítez, con quien había compartido militancia socialista, y que él mismo también se refugió en la Legión, una vez pasado por varios presidios, por lo que conoció de primera mano los hechos, recogiéndolos en una autobiografía que publicó en el año 2000. En el pueblo, a modo de chascarrillo, se decía “¡Que se lo digo al teniente Eulalio!”, como muestra del miedo que infundía este teniente legionario de izquierdas a los falangistas del pueblo, que se escondían cuando el teniente legionario visitaba Nerva, por lo que en lo sucesivo evitaron incordiar a la mujer torturada por ser de izquierdas.

Luis Ruiz Sanz, administrador de Correos asesinado con 27 años. Su novia, Bienvenida Vázquez, se refugió en Canton (Ohio, EEUU), para evitar cruzarse en Nerva con sus asesinos.

La familia del falangista Gómez Moreno reaccionó el pasado año enviando una carta a la revista Nervae, acogida favorablemente por el Ayuntamiento socialista de la localidad que la publicó íntegra, a pesar de que no aportaba ninguna prueba sobre las supuestas bondades del personaje señalado, limitándose a negar los hechos que le relacionaban con Albarrán y sumando un rastrojo de duros calificativos en contra del periodista y calificando la historia narrada de libelo.

La realidad es tozuda, porque las historias de los Gómez son bien conocidas en la población, por lo que el periodista quiso responder este año con la documentación y testimonios que existen sobre la responsabilidad de Tomás Gómez Moreno en la brutal represión desatada en la población minera. Confiado en que, siendo un colaborador habitual de la revista Nervae, en donde ha destapado otros casos relacionados con la historia de la cuenca minera del río Tinto, remitió al Ayuntamiento el trabajo detallado y documentado, encontrándose con el rechazo a la publicación del artículo, “para evitar nuevas replicas y porque a la familia Gómez (que había enviado una nueva carta al Ayuntamiento) ya se le había comunicado que no se iba a publicar nada más sobre este asunto”, según la versión oficial de la corporación municipal socialista dada al autor del artículo.

De este modo, la última palabra publicada, por cortesía del Ayuntamiento de Nerva, la ha tenido la familia del represor, que incluso fue invitada, en agosto de 2017, a la presentación de la revista donde generosamente en tres páginas defendían la honorabilidad del policía franquista y cuestionaban los hechos que el periodista narró años atrás y que son muy conocidos en la población. Nadie les recriminó nada durante su estancia en Nerva, aun cuando el tema estaba muy candente, ya que en cumplimiento de la ley de Memoria Histórica se estaban realizando catas durante esas fechas en las dos fosas comunes del cementerio, con el propósito de documentar con exactitud los muertos que produjo la represión y que se cifraba a priori, según diversos testimonios de expertos, testigos y familiares, sobre los 1.500 fusilados, siendo la fosa común en zona rural con más represaliados de toda España.

Tras los hechos narrados en el artículo de León Brázquez (exdirector de Documentos RNE y con una larga trayectoria profesional de 44 años), el periodista, en el último tramo del artículo censurado por el Ayuntamiento de Nerva, reflexionaba sobre la diferencia de trato a los represores y a las víctimas, aun desconociendo que su artículo no iba a ver la luz en la revista Nervae de este año, que justamente nació de la mano de Antonio Rioja, un cura comunista que la fundó en 1985 para dar a conocer la historia de la población minera, en especial las sombras que ocultaban los acontecimientos de la guerra civil.

El periodista contesta de forma contundente al nieto de Tomás Gómez, que se sentía injuriado por ser –en su opinión– todo malintencionado e inventado, indicando que “ninguno de los injuriados se puede defender porque todos han muerto”. Sin embargo, en el texto censurado, León Brázquez lo deja claro: “En el franquismo los represores estuvieron protegidos, al no poder ser acusados, y con extrema censura pudieron esconder las fechorías que tantas vidas costaron”. “Digan lo que digan”, añade León Brázquez, “han sido las víctimas las que han estado demasiado tiempo sin poder ser escuchadas, por el silencio prolongadamente impuesto, como un castigo más de un régimen genocida”. Y continua: “Negando lo innegable están insultando a las víctimas, no a mí, por mucho fuego de distracción torticera que realicen o disfraz que se pongan”. Su intención, señala el periodista en el artículo censurado, “ha sido siempre luchar en conciencia contra el olvido, para reparar en lo posible la represión física y moral que sufrieron las víctimas del franquismo. Es evidente que mi sensibilidad está más cerca de la dignidad de las víctimas que no pudieron defenderse, que de la impunidad de los asesinos. Cada uno que elija”. Y en Nerva lo han hecho, dinamitando los esfuerzos por recuperar la memoria histórica.

Lo más retorcido del caso es que, en el artículo enviado a la revista del Ayuntamiento de Nerva, el periodista llega a alabar la obra que cada año viene haciendo Nervae, e incluso apela a esta publicación como un refugio de libertad: “Nadie puede exigirme inquisitorialmente que me calle, ni que borre el pasado de su gente que tanto les incomoda (no es mi caso, aunque lo pretendan). Soy periodista y solo periodista, entendiendo la palabra como acción y a ella me he dedicado siempre, por lo que reitero, en esta plataforma libre y abierta para nuestra historia que es el Nervae”. León Brázquez concluye: “Está claro, ni tan libre ni tan abierta. Los asesinos tienen defensa en la revista Nervae, las víctimas no”.

 

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3 Comentarios

  1. No me puedo creer que el PPSOE haga algo así, ni cubrir a los botín de la lista falciani con doctrinas ad hoc, ni tapar todos los robos y expolios hechos por el banco SATANder, ni proteger a los de las amnistías fiscales, ni proteger a los borbones y sus “actividades”…

  2. El PSOE ha sido, es y será el continuador del régimen fascista. El PSOE ha defraudado, defrauda y defraudará, y esperar algo bueno de él es tontería. Sólo da migajas para engañar y callar voces, tiene mucho teatro y su esencia es una pura mentira.

  3. Sanchez ¿ de izdas ? : Ja! Como mucho de centro.
    Solo hace ruido ideologico pero mantiene las élites económicas.
    Quien diga que es de izdas, es muy de derechas
    Ya veremos lo que pasa con lo que dice que cambiará.
    Sanchez ha perpetuado los presupuestos 2018 del PP regalandoselos al pnv con la excusa que apoyara la moción cuando no hacia falta (ya que para los vascos era sin duda mejor echar al pp ).
    No referendum república ni aún con una monarquia puesta por un dictador, un emérito implicado en la trama corrupta de Gurtel y un rey actual puesto por el corrupto emérito.
    No publica lista de amnistia fecal : estan los suyos
    No busca quien es M.Rajoy
    No juzga a Aznar
    No hace auditoria a la banca
    No pide a la banca que pague rescate con los pisos de los desahuciados
    Sugue con el concordato y el apoyo a las concertadas
    ley mordaza, Lomce y reforma laboral no se tocaran

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