Escribió mucho y de todo pese a que su presunta vocación profesional inicial fue la medicina. Ciencia ficción, novela histórica, teatro y hasta poesía. Pero no fue encumbrado a los altares de la literatura universal hasta que decidió darle vida negro sobre blanco al personaje que osó hacerle sombra en vida, Sherlock Holmes, el detective privado más conocido de todos los tiempos.

La semilla de lo que llegarían a ser Conan Doyle y Sherlock Holmes la sembró el autor de Estudio en escarlata en su juventud

Su ‘padre’ literario tuvo una existencia tan intensa y novelesca como su propio personaje estrella. Buena muestra de ello es la novela más autobiográfica de Arthur Conan Doyle, Las cartas de Stark Munro, que ahora publica por primera vez en español la editorial sevillana El Paseo, en una edición traducida y prologada por Victoria León.

Con profusos detalles autobiográficos, Conan Doyle publicó Las cartas de Stark Munro en plena madurez, cuando ya la fama literaria gracias a Sherlock Holmes era una constante que debía sortear o agradecer en su día a día. En esta novela epistolar de carácter “abiertamente autobiográfica”, como subraya Victoria León en el prólogo a esta edición, el propio Conan Doyle reconocía: “Mi actitud mental aparece descrita con bastante exactitud en Las cartas de Stark Munro”.

A través de dieciséis misivas remitidas por el recién graduado en Medicina Stark Munro a un amigo estadounidense, le detalla las dificultades que debe sortear para abrirse paso en su profesión de la mano de su heterodoxo compañero James Cullingworth. El creador de Holmes no ocultó en ningún momento la realidad que vivió junto a George Turnavine Budd, con el que se asoció hasta establecer su consulta propia en 1882.

En el prologo a esta edición, León asegura que esta novela de madurez creativa es “una pieza clave para entender la psicología singular y el pensamiento heterodoxo de un autor tan conocido como desconocido a la vez para el público, y cuya vida y obra guardan una relación mucho más estrecha e íntima de lo que parece, iluminándose mutuamente”.

Cuando apenas un lustro antes de fallecer en 1930 Conan Doyle publicó sus memorias, Memories and adventures, admitía el carácter novelesco y aventurero de su propia existencia. No hacía falta un Sherlock Holmes en su vida, ni mucho menos, para ser conscientes de que su biografía no adolecía de emociones fuertes.

La semilla de lo que llegaría a ser el propio Conan Doyle escritor y el endiosamiento de su personaje estelar la sembró el autor de Estudio en escarlata en su juventud, entre libros de medicina y penurias económicas de adolescencia, amén de una vocación personal muy alejada de los estudios que realizó.

Las cartas de Stark Munro
Arthur Conan Doyle
El Paseo
272 páginas
19,95 €

¿Quieres recibir las novedades de Diario16?

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

5 × 4 =