Arde Paris, otro fin de semana de protestas contra las políticas de Macron. Gases lacrimógenos en París contra una nueva protesta de los chalecos amarillos. La policía dispersa a los manifestantes del movimiento antigubernamental en los Campos Elíseos.

El movimiento de los ‘gilets jaunes’ -chalecos amarillos- ha celebrado su tercera jornada de movilización contra la subida del combustible y el encarecimiento de la vida, con un saldo de 80 heridos y 120 detenidos.

El “movimiento de los ‘gilets jaunes’ -chalecos amarillos-”, se llaman así por el chaleco que deben tener todos los conductores en sus coches. Nació para protestar por el aumento del precio de los combustibles, entre otras causas.

Mientras Macron en la reunión del G20, en Argentina, se muestra orgulloso de las medidas anti obreras que ha implementado en Francia, los Champs Elysées se han convertido en una adaptación del mayo del 68, con decenas de barricadas y miles de manifestantes, ferozmente reprimidos por la policial francesa.

Los “chalecos amarillos” ha salido otra vez a las rúes empedradas de París y de numerosas ciudades francesas para protestar, no sólo contra la suba de los combustibles y la pérdida de poder adquisitivo, sino para pedir la dimisión del presidente Emmanuel Macron, que se encuentra en la reunión del G20 en Buenos Aires.

Los manifestantes fueron duramente reprimidos con gases lacrimógenos y “carros hidrantes” por las CRS ‘policía nacional’, golpeados y detenidos. Hay más de 120 heridos hasta el momento.

El sábado de la semana pasada la policía nacional francesa, lanzó 5.000 botes con gases y explosivos para dispersar a los manifestantes. En el día de ayer, el dispositivo fue considerablemente superado. Deberíamos remontarnos a las protestas del mayo francés de 1968, cuando obreros y estudiantes se organizaron conjuntamente y lucharon contra el gobierno de Charles de Gaulle. Ni la lucha contra la reforma laboral, iniciada por Hollande e impuesta por Macron el año pasado, tuvo tanta fuerza policial en la calle.

Los Champs Elysées y el Arco del Triunfo se han convertido en un campo de batalla y de lucha, contra la represión del Gobierno conservador de Macron, que defiende a algunas de las empresas petroleras más importantes del mundo, por ejemplo, la francesa Total.

A pesar de aprobar una ley parecida a la ‘ley mordaza’ española, que restringe el derecho a la protesta, con condiciones severas para acceder a los Champs Elysées, identificando a cada una de las personas que circulaban por la zona e inspeccionando las mochilas, bolsos y cualquier tipo de bolsa que porten los manifestantes, miles de manifestantes se mantienen en las calles, enfrentándose al enorme operativo represivo policial.

“Los ‘chalecos amarillos’ (gilets jaunes), cuestionan a los símbolos de Francia”, como el Arco del Triunfo donde se encuentra la tumba del soldado desconocido (soldado muerto en la I Guerra Mundial), señala el Primer Ministro, Édouard Philippe. Los manifestantes han pintado en las paredes cerca del Arco del Triunfo, “Los chalecos amarillos triunfarán”.

A pesar de la violencia estatal, el gobierno de Macron ha expresado su “voluntad de diálogo”. Hasta el momento no le ha funcionado frente a los “gilets jaunes”, que se mantienen en su lucha.

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