Arantxa Echevarría © Súper8.

Arantxa Echevarría (Bilbao, 1968) es directora, guionista y productora de cine. Conocida principalmente por su película debut, Carmen y Lola (2018), Arantxa ha dirigido también cortometrajes y documentales para cine y televisión como Cuestión de pelotas (2010), Yo, presidenta (2015) o El último bus (2016), en los que ha trabajado con actores y actrices como Chus Lampreave, Javier Godino o Esperanza Elipe.

Carmen y Lola, una historia de amor entre dos adolescentes gitanas (aún en cartel), ha supuesto su gran consagración como directora de cine. Arantxa ha sido, gracias a esta película, la primera cineasta española en ser seleccionada para la Quincena de Realizadores del Festival de Cannes. A esto se suman el reciente premio a la mejor película del Festival Cinespaña de Toulouse y la recepción mayoritariamente favorable de gran parte de la crítica nacional e internacional.

Arantxa, feminista convencida, nos comenta las dificultades que, como mujer, ha tenido para levantar su primera película, el cálido recibimiento que le está dando la gente a Carmen y Lola y cómo ha sido la experiencia de rodar una historia de amor entre dos mujeres gitanas siendo paya.

 

A la hora de escribir un guion o dirigir una película, ¿sobre qué te surge crear, qué temas son los que te inspiran?

Lo que veo, lo que siento, cosas muy cercanas. No me imagino cosas que no tengan que ver con mi propio mundo. Soy muy de «piel con piel». Cosas que me llaman la atención, me sorprenden o me hacen meditar. Como cuando de repente llevas muchos días pensando en una cosa y piensas «¿por qué me está picando eso?».

«TODOS LOS TRABAJOS QUE HE HECHO ANTES HAN ESTADO TEÑIDOS POR MI GÉNERO. NO HE PODIDO EVITAR JUGAR SIEMPRE CON EL TEMA»

 

¿De dónde surgió la idea de filmar una película tan especial como Carmen y Lola? ¿Tuviste clara desde el principio la necesidad de un enfoque feminista y LGTB+ para dirigirla?

A mí, como mujer, me resulta muy difícil escribir sobre algo que no sea cercano a mí. El mundo de la mujer me interesa muchísimo y, sin darme cuenta, todos los trabajos que he hecho antes –cortos, documentales– han estado teñidos por mi género, no he podido evitarlo. Hice un documental sobre la situación de las mujeres futbolistas, que no eran profesionales pero que tenían su liga, iban a mundiales… pero estaban dadas de alta como limpiadoras del campo en vez de como futbolistas. También hice un corto que se llama Yo, presidenta, una comedia sobre una mujer que de pronto se convierte en presidenta del gobierno, siendo ama de casa. No he podido evitar siempre jugar con el tema del género.

«ME INTERESABA MUCHO VER CUÁL ERA LA SITUACIÓN DE LA MUJER EN LA ETNIA GITANA»

Para la historia de la película yo tenía en la cabeza todo el rato la idea del primer amor. Me parecía algo que no se había tratado lo suficientemente bien en el cine o, por lo menos, no como a mí me habría gustado. Es algo muy universal, que todo el mundo recuerda. ¡Yo cuando me enamoré la primera vez pensé que no me iba a volver a enamorar en la vida! Ese amor rotundo, que tu padre te decía «es una tontería, se te va a pasar» y tú le decías «¡te odio!». Donde todo es tan negativo y a la vez es maravilloso. Me parece tan bonito ese momento de la vida de uno…

A la vez, vi la noticia de la primera pareja de mujeres gitanas que se había casado. Me sorprendió porque había sido en 2009 y habían pasado ya como cuatro o cinco años desde que la ley estaba aprobada. Me dejó hecha polvo porque en la noticia estaban ellas dos de espaldas para que no fueran reconocidas, con nombres falsos… de incógnito absoluto. Se han casado pero jamás sabremos quiénes son. Y, encima, lo peor que le puede pasar a alguien gitano: nadie de su familia había ido a celebrar la boda. Hablar de ese primer amor, de esas dos chicas, me pareció una idea preciosa, sobre todo porque, como paya, para mí el mundo gitano era un mundo completamente desconocido. También me interesaba mucho ver cuál era la situación de la mujer en esa etnia, en esa comunidad.

Cartel de la película Carmen y Lola © Súper8.

 

¿Crees que tu película puede ayudar a visibilizar colectivos normalmente con poca presencia en los medios como la etnia gitana, las mujeres lesbianas…?

Y las mujeres gitanas y lesbianas… que eso ya es como la triple marginación. Creo que es muy importante visibilizar a ciertas mujeres que quizás no han tenido la misma suerte que he tenido yo. Creo que todo el mundo tiene que ponerse en la situación del otro siempre, y me parece maravilloso el poder visibilizar a un sector que está olvidado, incluso dentro de su propia etnia. No sé si la película va a cambiar las cosas, ni si conseguiré sensibilizar alguna cabeza, pero justo hoy, por ejemplo, me ha escrito un señor en Twitter diciendo «después de ver la película, si mi hijo quiere enamorarse de otro chico me da absolutamente igual. Le voy a aceptar como es, porque se merece ser feliz».

«ME PARECE MARAVILLOSO EL PODER VISIBILIZAR A UN SECTOR QUE ESTÁ OLVIDADO, INCLUSO DENTRO DE SU PROPIA ETNIA»

 

Al hilo de esto, ¿crees que la gente está recibiendo bien el mensaje que querías transmitir con la película?

Sí. Yo pienso que con que una sola persona haya cambiado su forma de pensar, de sentir la homofobia, ya merece la pena el esfuerzo del equipo y de todo el mundo. Y no ha sido una, he recibido muchísimas muestras de cariño y de solidaridad. Recibí otro mensaje de una chica gitana que me emocionó mucho, que me dijo que había visto la película, que le había encantado, y que iba a aprovechar para ir el día siguiente con su madre y después hablar con ella y contarle su realidad. Qué bonito y qué chulo que utilicen la película como herramienta para poder encontrar un diálogo con su familia.

 

¿Dirías que pertenecer al colectivo LGTB+ es todavía un inconveniente para lograr determinado reconocimiento en el sector audiovisual? ¿Crees que las creadoras y artistas LGTB+ sufren una doble discriminación?

Sí, pero no creo que solo sea en el mundo del arte. Creo que es una cuestión social. Es igual que ser mujer. A mí cuando me preguntan «¿qué opinas de la situación de la mujer en el cine?» siempre digo lo mismo: es un reflejo de la sociedad general. En las grandes empresas, solo hay un 2 % de mujeres en las juntas directivas y suele ser en Recursos Humanos y en cosas consideradas como «femeninas». Es más raro encontrar mujeres que sean directoras financieras o directoras generales. Es una reproducción que se refleja en todo, incluso en las artes. Tener, encima, una orientación sexual distinta incrementa más la diferencia, cosa que es una absurdez. ¿A mí que más me da que tú seas heterosexual u homosexual? A mí me interesa lo que cuentes: si es bueno lo que cuentas, me va a gustar sea lo que sea. Incluso aunque deplore lo que hagas. Pero si me resulta atractivo y me remueves cosas, me da igual cómo seas.

«CON QUE UNA SOLA PERSONA HAYA CAMBIADO SU FORMA DE SENTIR LA HOMOFOBIA, YA MERECE LA PENA EL ESFUERZO»

 

¿Cómo se manifiesta desigualdad de género en el mundo audiovisual? ¿Y cómo lo has vivido tú en tu propia trayectoria profesional?

Creo que fue Coixet, una de las grandes, la que dijo que la mujer tiene que trabajar el doble. Y yo añadiría: y cobrando la mitad. La situación de la mujer en el cine es complicada. En mi caso, tengo cincuenta años (¡soy una vieja ya!) y esta es mi primera película. Y no es baladí. Cuando vas a una productora hay seis tíos con buen currículum, directores, que ya han hecho mil cosas, y solo una mujer. Cuando hablamos de cine hablamos de dinero. Porque si eres pintora o escritora puedes hacer un trabajo interno que no necesita de una gran inversión de capital. Todo resulta más sencillo. Pero si necesito un millón y medio de euros y tú eres productor –porque casi todos los productores son hombres– y no me conoces de nada, y hay otros cinco tíos –con los que luego te vas a ir de cañas– , como hombre te resulta más natural darle el dinero a otro hombre. Cuando empecemos a cambiar los números, cuando haya tres hombres y tres mujeres, ya sí que va a ser más lógico para los productores decir «pues invierto en esto» sin que les importe que sea de un chico o una chica. Pero ahora, numéricamente, es muy complejo. Tienes que demostrar el doble de la valía de un hombre para conseguir lo mismo.

Fotograma de Carmen y Lola © Súper8.

 

Carmen y Lola fue seleccionada para la Quinzaine des réalisateurs del Festival de Cannes, todo un logro en una ópera prima, ¿qué opinas de los premios y de la crítica? ¿Cómo llevas que otras personas valoren u opinen sobre tu forma de dirigir?

Hacer una película es algo que te deja bastante expuesta. Yo cuando escribía el guion en mi casa estaba tan contenta, pero ya llegó el momento en que tuve que ir a uno de los productores a defender la idea, hacer un pitch… y de pronto pensaba «me parece una historia súper potente, pero no sé si al señor que tengo enfrente le va a parecer igual de potente». Y ahí de pronto te das cuenta de que tu mundo, tu historia, eso que has construido, de repente se expone y se pone a juicio delante de todo el mundo. Yo he tenido mucha suerte y, por ahora, los críticos han sido bastante condescendientes conmigo, se han portado bastante bien. Por ejemplo, ahora en Toulouse hemos ganado el premio a la mejor película, pero también el premio a la mejor película por parte del público lo cual es maravilloso. Tener la conexión ya no solo del jurado, más intelectual, sino también de la gente, para mí es lo más importante. Porque la película la hice para que sea vista, no para que cuatro personas la vean y digan «has intentado hacer un neorrealismo truffauniano».

«LA SITUACIÓN DE LA MUJER EN EL CINE ES COMPLICADA. ES UN REFLEJO DE LA SOCIEDAD GENERAL»

El festival de Cannes es el sueño de cualquier director de cine. Encima cuando es tu primera peli, no conoces a nadie, tú mandas un DVD, pensando en que es necesario tener un padrino… y para nada. Mandas un DVD y de repente te llaman y te dicen que estás en el mejor festival del mundo con tu ópera prima. No se puede explicar lo que es, yo ya me puedo morir tranquila. Me quedo con la tranquilidad de que todo ese esfuerzo ha valido para algo. Una película pequeña, española, independiente, producida por mí y por mi socia Pilar Sánchez Díaz, que de pronto te pone en el centro del panorama mundial. Con todos los focos centrados en una película tan chiquitita que en otras circunstancias se podría haber quedado en un cajón. Eso es lo mejor: la visibilidad que le ha dado a la película mundialmente, no solo en España. Es una gozada.

 

¿Crees que la cultura gitana es radicalmente distinta en cuanto a machismo de la cultura paya?

Mientras estábamos preparando la película, yo ya hice una especie de inmersión a pulmón abierto dentro de una cultura completamente desconocida para mí: mientras la escribía, mientras me documentaba y también mientras la rodaba. La tranquilidad que tenía es que eran ciento cincuenta gitanos haciendo de sí mismos. Sabía que no podía haber trampa ni cartón porque ellos mismos serían los primeros que me dirían «esto no lo hago», «estoy haciendo el mono» o «estoy haciendo el ridículo». Con eso yo ya tenía la satisfacción de que lo que estábamos haciendo era muy real porque el guion era como un pescado, no había por dónde cogerlo: se me iba de las manos, lo cogían ellos, me cambiaban cosas… y yo siempre estuve súper permeable a todo lo que ellos pudieran añadir o cambiar porque creía que, si no, iba a ser otra película de payos.

«EL FESTIVAL DE CANNES ES EL SUEÑO DE CUALQUIER DIRECTOR DE CINE. YO YA ME PUEDO MORIR TRANQUILA»

En cuanto al machismo dentro de la sociedad gitana, pues es un poco un reflejo de nuestra propia sociedad. Depende mucho de qué sector: hay un sector gitano muy conservador, muy influenciado por el culto, donde sí, la situación de la mujer es secundaria, donde la mujer está en un nivel más abajo. Luego también hay otro sector donde hay gitanos maravillosos que nos darían clases de feminismo a cualquiera de nosotros. Hay un poco de todo. ¡Necesitamos cambiar tantas cosas en el mundo de la mujer! En la sociedad gitana y en la nuestra. No puede ser que cada vez que ponga un telediario haya una muerta por violencia de género. ¿En qué cabeza cabe que alguien tiene derecho a matar a otra persona? Hay mucho que cambiar, y yo he intentado poner mi granito de arena aquí. Pero todavía hay mucho que hacer.

CUESTIONARIO BREVE


Un referente feminista

Tengo muchos. Por ejemplo, Rosa Parks. La mujer negra que, en la época de la segregación, se sentó en el autobús en un asiento para blancos. Es una mujer que tuvo una gran valentía, que armó el pitote del siglo y logró cambiar toda una nación y todo un concepto. Me parece impresionante. O Federica Montseny. Hay miles de mujeres referentes, podría estar horas diciéndote.

 

Una película dirigida por una mujer que siempre recomiendes

When the night is falling, de Patricia Rozema. Es una película de una directora canadiense, también una historia de amor entre dos mujeres –por buscar un referente con mi película–.

«¡NECESITAMOS CAMBIAR TANTAS COSAS EN EL MUNDO DE LA MUJER! NO PUEDE SER QUE CADA VEZ QUE PONGA UN TELEDIARIO HAYA UNA MUERTA POR VIOLENCIA DE GÉNERO»

 

Tu película preferida de todos los tiempos

A mí me fascina Eva al desnudo, de Mankiewicz. Pero también La naranja mecánica, Toro salvaje, Funny games o WALL-E. Depende mucho de la fase de mi vida, es muy complicado decir solo una. También La sombra de una duda, de Hitchcock, Cabaret de Bob Fosse, o Sin techo ni ley de Agnès Varda. No podría parar. Soy muy ecléctica, creo que hay que ver todo tipo de cine.

 

Una actriz a la que te gustaría dirigir

Natalia de Molina. Me parece fascinante. La acabo de ver en Quién te cantará y me parece que hace un trabajazo. A la vez, está estrenando ahora Animales sin collar, donde hace una versión de la Casa de Muñecas de Ibsen. Me parece uno de esos talentos que hay que mirar con lupa porque va a ser impresionante. La admiro muchísimo, me parece una actriz increíble.

 

Una directora de cine contemporánea que te guste mucho

Margarethe von Trotta, Agnès Varda… Y te voy a decir españolas porque creo que son las más importantes. Coixet es una de nuestras grandes. Y Paula Ortiz, Chus Gutiérrez, Icíar Bollaín, Pilar Miró, Josefina Molina… Todas esas mujeres que han hecho cosas cuando era imposible hacerlas. Hay cosas maravillosas en el cine español hechas por mujeres y algunas bastante desconocidas. Por ejemplo, Paula Ortiz, que se atrevió a hacer una película como La novia. Hay que ser muy valiente para coger a Lorca y darle una vuelta siendo mujer.

 

Una mujer que te haya marcado

Mi madre. Una mujer nacida en la posguerra, con ese sesgo machista en el cerebro, que cuando se murió mi padre se hizo una tarjeta que decía «viuda de Echevarría». Esa misma mujer que a mí me decía «tú vales muchísimo, no necesitas a ningún hombre para conseguir tus fines». Una mujer súper valiente, que se quedó viuda súper joven y que sacó adelante a su familia y a la que admiro mucho. No es política, no es conocida, pero para mí es la mujer más admirable del mundo. Su forma de pensar, aunque ella no lo sepa, es la de una feminista activa, a pesar de esa pátina de la educación recibida.

¿Quieres recibir las novedades de Diario16?

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

veinte − tres =