Se representa en el teatro Reina Victoria de Madrid, ese que está al lado del Congreso, la obra Cyrano de Bergerac, y sucede que Ana Ruiz, a quien tuve en mi pequeño taller literario durante un tiempo, es la protagonista femenina del elenco formado por Álex Gadea, Nacho Rubio, Carlos Heredia, Rocío Calvo, Ricardo Joven y la estrella absoluta de la obra: José Luis Gil.

Yo voy a ver ante todo a Ana, claro. Y debo decir que tiene un momento sublime, casi al final de la obra, cuyo peso de encanto femenino descansa completamente sobre ella (Rocío Calvo hace igual de chico, que de chica, que de dios del olimpo).

El momento al que me refiero, todo al teatro con el corazón en vilo, coincidió con la manifestación que se hacía ante el congreso para protestar por la llamada Sentencia de la manada. La potencia de las voces era tal que se colaba en el Reina Victoria, y además el momento sublime de Ana se apoyaba en el silencio. Y aún así. Ningún espectador se distrajo, el teatro entero estaba al borde de las lágrimas… fue un momento inolvidable, más que magnífico.

La obra se la recomiendo a cualquiera, es divertida, ingeniosa, romántica y fruto de un trabajo excepcional: dura más de dos horas y no hay descanso en medio.

A Ana Ruiz también se la recomiendo a cualquiera. Siempre está a la altura de sus papeles, por complicados que sean. Y dejé aparcado con ella un proyecto, en el que también se convertía en autora… pero esa es otra historia. Ahora es momento de aplaudirla. Bravo bravo. Bravo Ana y bravo todos tus compañeros, del último hasta el primero.

 

(mecanografía: Lolita Efeme)

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