Con Ana Rossetti comenzamos una serie de entrevistas sobre feminismos y letras a personas del mundo cultural, literario y editorial. Un espacio abierto a personajes del ámbito de la cultura, el arte o la poesía, donde poder hablar con total libertad sobre el papel de las mujeres en un mundo tradicionalmente vetado para ellas.

Ana Rossetti (San Fernando, 1950) es una escritora prolífica y polifacética: a lo largo de su carrera ha cultivado la poesía, pero también el teatro, la literatura infantil, el ensayo o la narrativa.

Sin pelos en la lengua, clara y directa en sus ideas y pensamientos, Ana es una de las poetas españolas más reconocidas y con mayor trayectoria de nuestro país desde que, en plena movida madrileña, publicara su primer poemario, Los devaneos de Erato (1980). Un recordado libro, de poesía eminentemente erótica y clásica, que vino a convulsionar el mohoso mundo literario de la época, dominado por los hombres, el cultismo y la academia más rancia.

Aunque nunca ha dejado de escribir, su última obra poética publicada, Deudas contraídas (La Bella Varsovia, 2016), ha vuelto a poner el foco sobre esta escritora, dotada de un dominio exquisito del lenguaje. Una poeta que ha sabido reinventarse en cada libro y que se ha erigido como un referente para toda una generación de poetas contemporáneos de mirada incisiva, desprejuiciada y penetrante como la suya.

 

Como poeta, ¿qué temas te interesan especialmente, sobre qué te surge escribir?

A mí me interesan muchos temas. Que los pueda convertir en poesía es otra cuestión. Y sobre cómo encuentro la forma de expresión adecuada, es un misterio porque a veces el detonante es algo casual que normalmente no guarda relación alguna. Carson McCullers cuenta que fue la sirena de una ambulancia lo que le dio la pista del conflicto de Frankie en la novela de Frankie y la boda.

El poema «Poéticas» de mi libro Llenar tu nombre (2008) empieza así:

«Porque no es ilusionismo ni hechicería, en vano nos inquieren.

En vano nos obligan una y otra vez a que confesemos, a que descubramos el sortilegio o el engaño. A que revelemos dónde está la sustitución, la yuxtaposición, la falsificación. En dónde y en qué reside la estructura de la magia.

Pero no lo sabemos…».

 

¿Qué es para ti la poesía?

Poesía

«Tú no pones distancias.

Tú no estás por encima de las cosas.

Tú, lejos de elevarte sobre ellas, las sumerges en ti, o quizá te inmersionas, no lo sé.

Lo cierto es que tú estás en las cosas, fluyes, irradias, emanas y a la par te disuelves: no sigues un sendero paralelo a las cosas.

Incesante corriente, pasión sin recinto establecido, nota que prolonga en el valle sus círculos de vibración y calma, así transverbera tu energía la sustancia de todos los secretos».

Llenar tu nombre

 

¿Y cuánto de autobiográfico hay en la tuya?

«Porque eres así;

sin estruendo estallan tus simientes

y en la memoria hurgan

haciéndose un lugar en donde anclarse.

La vida ajena se hace autobiografía

a la par que los recuerdos se confunden

y toda conmoción deja de ser intrusa…».

Llenar tu nombre

 

¿Qué significó para ti publicar un libro como Deudas contraídas (La Bella Varsovia, 2016) después de algunos años de silencio?

De Devocionario a Punto Umbrío pasaron diez años, y de Punto Umbrío a Llenar tu nombre, trece. Luego para mí ocho años no son nada.

 

¿Qué opinas de los premios literarios y de la crítica?

Qué quieres que te diga, parece ser que todos los premios están amañados menos cuando te los dan a ti.

 

¿Cómo llevas que otras personas valoren u opinen sobre lo que escribes?

Dependen de lo que opinen, claro. Pero si no quiero que opinen, ¿por qué publico? Eso es algo que tendrían que repetirse continuamente más de cuatro.

 

¿Qué es para ti el feminismo?

El feminismo, según la RAE, es el principio de la igualdad de derechos entre la mujer y el hombre, pero como movimiento y como filosofía tiene una evolución y sus corrientes. Por tanto no se puede hablar de feminismo sino de feminismos. El transfeminismo o el ecofeminismo, por ejemplo, están aportando nuevos objetivos y también nuevos interrogantes al feminismo de los setenta. Las reivindicaciones de las campesinas, las afro, las musulmanas, las romaníes… están ensanchando los límites del feminismo blanco, hetero y burgués. Es evidente de que ya estamos en la cuarta ola.

 

¿Cómo de importante es en tu vida?

Gracias al feminismo puedo votar, he podido estudiar y he tenido conciencia sobre mis derechos y deberes como persona y como clase. Y sigo cuestionándome y aprendiendo.

 

¿Y en tu obra literaria?

Pensar y sentir están interrelacionados y se influyen mutuamente. Escriba lo que escriba, lo hago desde mi punto de vista, que no puede ser ajeno a lo que pienso ni a lo que siento puesto que condicionan mi punto de vista, así que te respondo como Lope: «preguntadle a mi poesía, ella os dirá».

 

¿Crees que existe desigualdad de género en el mundo de la poesía?

Pues claro. A ver si estas preguntas me las ibas a hacer si yo fuera un hombre. A un hombre no se le pregunta si es feminista, ni socialista ni si tiene cualquier otro carnet. Y mucho menos eso de que si cree en que hay desigualdad, excepto que sea afro o no sea cis o pertenezca a otro colectivo al margen de la normatividad. Las preguntas para vosotros son universales y para nosotras específicas; luego ya ves que no se nos trata lo mismo, porque seguimos siendo «lo otro». Y ni se nos lee igual, ni se nos juzga igual. Se nos exige más calidad, más originalidad y más riesgo para tenernos en cuenta. Hay unos poemas por ahí, firmados por varones que si los hubiéramos escrito nosotras no hubieran pasado de la revista parroquial.

 

¿Crees que hay una falta de mujeres en el canon literario actual?

Faltan mujeres en todos los lugares de poder, de decisión y de referencia, y no lo creo, lo sé. Las cifras son muy elocuentes. Ahora bien, en cuanto a la literatura, si la misoginia tuviera la misma repulsa moral y social que el nazismo, el racismo o la homofobia, más de uno iba a tener que bajar del podio y de las estanterías.

 

¿Cómo ves el panorama poético actual?

No lo puedo ver como panorama porque es inabarcable. Es imposible estar al tanto de todo, pero tampoco creo que se tenga que estar. Hay una especie de ansiedad bulímica en esto de estar al día.

 

¿Qué opinas de la mal llamada «nueva poesía»?

Siempre ha habido una «nueva poesía», que era más de lo mismo con algún retoque. Pero sí que hay nueva poesía. Hay nuevas posibilidades de hacer, nuevas formas de decir y nuevas realidades que abordar. Las relaciones entre las personas entre sí y entre lo que nos rodea son cada vez más complejas, porque el mundo cambia a una velocidad que no nos da tiempo a explorar lo suficiente para poder asimilarlo. Y la búsqueda para encontrar el lenguaje adecuado para nombrarlo es difícil y apasionante.

 

¿Crees que recibimos una buena educación literaria?

Pues no. Ni literaria ni científica, porque todavía se nos educa para pasar los exámenes. Ahora bien, ningún plan de estudios puede mejorar a un/a mal/a docente ni, por muy nefasto que sea, impedir que un/a verdadero/a maestro/a entusiasme a su alumnado y le enseñe a pensar y a aprender.

 

¿Qué mejorarías?

Yo no soy pedagoga, ni docente, y me guardo muy bien de decirle a nadie cómo debe hacer su trabajo.

 

¿En qué proyecto literario estás trabajando actualmente?

El fin de semana del 1, 2 y 3 de junio se puso en escena Y el cuerpo se hizo nombre, del que junto a Elzabeth Duval y Consuelo Trujillo, he participado en la dramaturgia.

 

¿Hacia dónde se dirige Ana Rossetti?

No sé si me gustaría saberlo.

CUESTIONARIO BREVE

 

Una referente feminista:

Soy politeísta y no tengo una sola diosa madre.

 

Un libro de poesía escrito por una mujer que no te canses de recomendar:

Aunque no sé a qué viene lo de «escrito por una mujer», no se puede recomendar el mismo libro a personas distintas.

 

Una poeta contemporánea por la que sientas predilección:

Marosa di Giorgio, pero no es la única.

 

Una autora que haya influido decisivamente en tu forma de escribir:

En mis años de formación leí a autores. Y creo que las cosas siguen igual en los colegios.

 

Un verso o cita que no se te vaya de la cabeza:

Déjate. A Schumman le estuvo sonando en la cabeza la nota La y se volvió loco.

 

Uno de tus libros del que estés especialmente orgullosa:

Está por escribir.

 

El libro que te hubiera gustado escribir:

Orlando (Virginia Woolf), Memorias de Leticia Valle (Rosa Chacel), o cualquiera de Carson McCullers.

 

Una editorial de poesía que te apasione:

Descubrí a Gerard Manley Hopkins por una autoedición de su traductor. O sea que…

 

Una mujer que te haya marcado:

Juana de Lestonnac.

 

Un poema tuyo:

Síntesis

«Una imagen     vale más que mil palabras.

Una palabra     vale más que mil.

Un silencio       vale más».

 

Llenar tu nombre

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