Con su tercera novela se ha encumbrado definitivamente entre los grandes de la ficción histórica de este país, e incluso ha sido alabado por uno de sus referentes: Ildefonso Falcones. ¿Orgulloso del logro o respetuoso con el reto que tiene por delante a partir de ahora?

Estoy lejos de merecer ese halago pero sí me siento orgulloso. Hace 15 años publiqué Secretum Templi en una pequeña editorial del Alcoy, escrita en valenciano. Cuando avanzas poco a poco, entre ilusiones y esperas, el éxito tiene otra dimensión. No sé lo que me espera pero seguro que no será fácil y exigirá mucho esfuerzo. Asumo el reto pues me gustaría seguir contando historias.

“Si hablamos de vísceras, la humanidad apenas ha cambiado desde los tiempos de las cavernas”

 

¿Llegar a ser un escritor de novela de ficción histórica se logra con mucho oficio y esfuerzo o es necesario tener un don innato para ello?

Con el tiempo me doy cuenta de que sí hay algo. Podría ser un don o un impulso que surge y te guía. Pienso que hay algo de misterio en cómo llegan las ideas, pero se le atribuye a Ernest Hemingway una frase que para mí es un mantra: “El primer borrador de cualquier cosa es una mierda”. Cualquier creación literaria brota de las musas pero necesita mucha revisión y trabajo para que tenga lo que los lectores merecen (hasta la extenuación). En la novela histórica, además, debemos trasladar al lector a otro tiempo, lo que aumenta el reto.

 

¿Existe el tan reclamado elixir del best seller para ser un escritor de súper ventas o todo es más improvisado de lo que parece?

Se supone que hay técnicas para crear el best seller, incluso proliferan cursos y talleres para enseñarlas, pero la gente del mundo editorial reconoce que todos los años hay novelas apuesta (con campaña de marketing, promoción, etc.) que fracasan. Lo curioso es que lo tienen asumido, ¿sabes por qué? Porque leer es libertad. No hay fórmula fija o yo no la conozco, tampoco promoción infalible, ni siquiera el boca oreja funciona siempre. En mi caso no me lo planteo pues es absurdo y angustioso. Como lector me siento libre para elegir la lectura en cada momento y como escritor trato de urdir la mejor historia, la más vibrante que pueda concebir y la reviso una y otra vez hasta caer postrado. Luego, como todo en la vida, es estar en el lugar y en el momento adecuado. Eso explicaría que sin esperarlo ya sean 12 los idiomas a los que se traducirá La tierra maldita.

“Leer es libertad. No hay fórmula fija o yo no la conozco, tampoco promoción infalible”

 

En La tierra maldita nos lleva a la lejana y enigmática Barcelona del siglo IX. ¿La labor de documentación es fundamental para lograr hacer creíble una historia ambientada en una época tan remota y con limitadas fuentes de la época?

Mi propuesta es “estar allí” y eso requería información sensorial e histórica rigurosa, pero sobre todo fluida. El escritor debe hacerse imperceptible detrás del escenario histórico. La documentación del siglo IX para La tierra maldita es escasa pero encontré buenos trabajos históricos además de restos arqueológicos bien documentados. Lo delicado era escoger qué debía aparecer en la novela para lograr una atmósfera envolvente. A eso he dedicado casi dos años de mi vida.

 

Cuando se embarca en narrar las andanzas del sacerdote Frodoí, ¿se mete en su papel y se siente en cierto modo partícipe de aquel ambiente tan singular?

Fue muy intenso descubrir esa época y los hechos épicos ocurridos. El ambiente me atrapó, y mientras me adentraba en sus misterios, junto a los personajes históricos surgían los ficticios para completar las increíbles historias que surgían de las brumas del tiempo. Salvar una ciudad condenada, encontrar el rastro de una misteriosa familia cuyos descendientes serán reyes de la Corona de Aragón durante siglos, el mundo de la hechicería, conjuras, secretos y traiciones históricas, pero también las gestas heroicas de la gente de a pie… No era necesario trasladar al siglo IX un melodrama clásico o una historia épica al uso, pues todo estaba allí, como un enigma del tiempo y casi virgen a nivel literario.

 

Por mucho que evolucionen las sociedades, el amor, la ambición y las venganzas están presentes a lo largo de los siglos en la historia de la humanidad. ¿Eran entonces muy diferentes a como concebimos ahora estas debilidades humanas?

Si hablamos de vísceras, la humanidad apenas ha cambiado desde los tiempos de las cavernas. Eso también hace que podamos conectar con historias de cualquier época. Los instintos primarios nos mueven y captan nuestra atención. El día que no ocurra ya no sé qué escribiremos, ni siquiera sé lo que seremos. Como anécdota decir que lo que cambia es la respuesta, al menos la “legal”. Hoy en día el desagravio es mediante indemnización y cárcel. Durante muchos siglos gustaba más una buena condena a muerte o a galeras (que venía a ser lo mismo), en el siglo IX no se podía prescindir de ninguna mano de obra, así que la condena solía ser convertirse en esclavo del agraviado.

“El escritor debe hacerse imperceptible detrás del escenario histórico”

 

Ejerce como abogado en la actualidad y como presentador de un programa radiofónico sobre historia y enigmas valencianos. ¿Le ayudan estas tareas en su quehacer literario como novelista?

Mi profesión ha quedado relegada a un papel secundario durante los años dedicados con intensidad a La tierra maldita. Fue necesaria una implicación total. El programa de radio es una cruzada personal. Pensamos en Galicia como tierra mágica o nos fascina la mitología vasca por ejemplo… ¿Y Valencia? Pues parece que todo es sol, playa y paella… El programa Una nit al Castell da voz a folcloristas, historiadores, escritores, científicos, etc., para mostrar el impresionante patrimonio inmaterial valenciano: leyendas, historias insólitas, misterios, personajes, lugares y muchas otras cosas. Aunque no sea un programa de literatura, toda esta búsqueda y contacto con expertos sirve para aprender y ayuda a lograr ese estado mental óptimo y que la imaginación se desborde.

 

¿Por qué el lector de ficción histórica es uno de los más fieles que existen sin duda alguna? A la temática, a las tramas, al autor…

Una buena novela histórica es algo que impacta tan profundamente que se queda para siempre en el alma del lector, pues la satisfacción es doble: una trama grandiosa y un viaje en el tiempo. Lo han logrado novelas de varias épocas históricas, así que no es cosa del tiempo ni del lugar, sino de algo más. Todos los autores buscamos ofrecer esa gran novela, pero creo que tampoco hay una fórmula magistral. La tierra maldita es mi último intento, no puedo decir más, el resto está en manos de los lectores.

 

La tierra maldita
Juan Francisco Ferrándiz
Grijalbo
672 páginas
21,90 €

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