Existe una norma no escrita pero generalmente aceptada que establece que en democracia y, por el hecho de que los que gobiernan representan al pueblo que los elije, cualquier ciudadano puede desempeñar la labor de ministro u otra relevante responsabilidad que tenga que ver con la gestión política de los asuntos públicos.

Por ello no se debería exigir a una persona que acaba de tomar posesión de un ministerio que conozca en profundidad los asuntos concernientes a su cartera. Quizás si conveniente. Pero lo que si es justo demandar a quien accede por primera vez a tan alta responsabilidad es que ante sus primeras intervenciones públicas utilice en su elaboración recursos propios y ajenos a su disposición, algo que la experiencia ha demostrado como muy útil.

En cuanto a los ajenos, además de su propio gabinete, existe la  posibilidad de contar con la opinión cualificada de los funcionarios técnicos de la Administración que cuentan con conocimiento y experiencia. Y en lo que respecta a los propios, corresponde a cada cual el derecho a hacer lo que su albedrío propugne, siendo igualmente recomendable en este caso ofrecer una oportunidad de participación a la reflexión y a la prudencia.

Cuando un ministro o ministra dice algo es el Gobierno el que lo dice y en cualquier caso, nunca la persona que lo ha dicho a título individual.

Teresa Ribera, ministra de Transición Ecológica, persona con un destacado currículum desarrollado en al ámbito del medio ambiente y el cambio climático, manifestó el pasado 11 de julio que “el diésel tiene los días contados, durará más, durará menos, pero sabemos que su impacto en partículas y el aire que respiramos es suficientemente importante para ir pensando en un proceso de salida”.

La neoministra, que así se denomina en Italia a los miembros del Gobierno de nueva nominación, probablemente sin que esa fuera su intención, ha fijado la posición de su Gobierno ante un asunto complicado y ha provocado con ello una considerable inquietud entre los fabricantes, los distribuidores y los propietarios de este tipo de vehículos.

Vehículos a motor: 8,6% del PIB y 9% del empleo

España es una potencia mundial en cuanto a la fabricación de vehículos a motor. Cuenta con nueve empresas instaladas en el país mediante diecisiete fábricas, con un aporte al PIB del 8,6% y del 9% del empleo, respecto a la población activa. El pasado año se fabricaron en estas plantas 2.848.335 unidades.

Hay que considerar que el proceso de generación de un nuevo modelo emplea varios años y algunos cientos de millones de euros. Ahora se están creando los automóviles y camiones que rodarán por las carreteras dentro de tres o cinco años.

Por ello las manifestaciones de la ministra quizás no hayan aportado el sosiego que necesita la industria.

En cuanto a los distribuidores, los concesionarios, su malestar se basa en la posible retracción de la demanda de diesel tendiendo comprometidos  con los fabricantes la llegada de miles de unidades en los próximos años.

Y por concluir, en el caso de aquellos que han adquirido un automóvil con motor diesel hace un par de meses es de imaginar la cara de perplejidad que se les puede haber quedado, solo al pensar en la pérdida de valor de su coche cara a una venta posterior.

Para conocer la situación del parque de turismos en  España y a cierre de 2017 los datos eran los siguientes:

Fuente: ANFAC

Y en cuanto a los datos de ventas de turismos este año, enero-junio, muestran

Fuente: ANFAC

Desde la Asociación Nacional de Fabricantes de automóviles y Camiones /ANFAC) precisan, a propósito de este asunto, lo siguiente: “Actualmente el diésel tiene una cuota del 38% y podría situarse en 2025 alrededor del 20%. Aunque dejará de ser mayoritario, tiene todavía muchos años de convivencia con otras tecnologías (gasolina, gas, eléctricos…) ya que el desarrollo tecnológico que incorpora le sitúa con una emisiones contaminantes muy similares al gasolina y mucho menores en CO2”.

Para cerrar esta panorámica sobre la presencia que el motor que diseñara Rudolf Diesel tiene en España es ineludible hacer referencia a que la práctica totalidad del transporte por carretera, viajeros y carga se hace, en la actualidad, a través de motores que utilizan este tipo de combustible.

A la ministra Ribera le quedan en el plazo inmediato un par de tourmalets que volverán a provocar su exposición pública. Sus próximas citas son el carbón y la energía nuclear.

En algún otro país de la Unión Europea, quizás, y por lo que ha dicho la ministra, tendría los días contados.

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