Hace unos meses el mayor mago de la ingeniería en la Fórmula 1 actual, Adrian Newey, hizo correr la noticia de que se retiraba de la F1 para dedicarse al Aston Martin Valkyrie, y dejaba su puesto a Pierre Waché.

¡Mentira, mentira cochina! Al parecer es normal en la F1 moderna amagar para engañar o despistar a los contrarios. Clásicos son ya los bailes de los mecánicos con los neumáticos en las manos para hacer creer a los rivales que uno u otro piloto va a entrar en boxes para cambiar ruedas, y luego -una vez que ha picado el primo- volverse con los cauchos dentro de sus mantitas al interior del box.

Es evidente que Newey ha hecho lo mismo. No sólo no ha dejado su responsabilidad en F1, sino que además está trabajando más que nunca. Y se le ve en el muro todo el tiempo: controlándolo todo, concentrado y muy interesado, como si quisiera comprobar la verdadera eficacia del nuevo -y secreto- as que el mago se ha sacado de la manga.

Pensamos en Las almas y la F1 que encontró una nueva forma de trabajo y lanzó la cortina de humo, su mentira cochina, para que no se fijasen en él los demás equipos.

El resultado tiene pinta de que se va a poder ver en el Gran Premio de Mónaco 2018, donde Red Bull es el gran favorito.

Una noticia magnífica para el espectáculo, así que nosotros también apostamos por Red Bull, y en concreto por Ricciardo, para estar en lo alto del podium.

 

Otro burbon, por favor.

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